Mentira #1: Israel fue creado por la culpa europea sobre el Holocausto Nazi. ¿Por qué debería Palestina pagar el precio?

Tres mil años antes del Holocausto, antes de que hubiera un Imperio Romano, los reyes y profetas de Israel caminaban por las calles de Jerusalem. Todo el mundo sabe que Isaías no dijo sus profecías desde Portugal, ni Jeremías sus lamentaciones desde Francia. Reverenciada por su pueblo, Jerusalem es mencionada en las escrituras hebreas 600 veces – pero ni una sola en el Corán. Durante los 2,000 años de exilio hubo una presencia judía continua en la Tierra Santa, con el renacimiento moderno de Israel alrededor del 1800. El reclamo de la tierra, mayormente desolada, por los pioneros sionistas, hizo que hubiera una mayoría judía en ella mucho antes del nacimiento del nazismo.

Después del Holocausto, cerca de 200,000 sobrevivientes de la Shoá encontraron refugio en el Estado Judío, creado por el voto de dos tercios de la ONU en 1947. Poco tiempo después llegaron 800,000 judíos huyendo de la persecución en países árabes. En las décadas siguientes, Israel absorbió un millón de inmigrantes de la Unión Soviética y miles de judíos etíopes. Hoy en día, lejos de ser un vestigio de la culpa europea o del colonialismo, Israel es una sociedad cosmopolita y diversa, cumpliendo el viejo sueño de la travesía de un pueblo y de su ‘Retorno a Sión’ – su antigua tierra patria.

Mentira #2: Si Israel adoptara las fronteras de junio de 1967, la paz ya hubiese llegado hace tiempo.

Desde 1967 Israel ha concedido repetidamente “tierra por paz”. Seguido a la visita histórica a Jerusalem del presidente egipcio Sadat en 1977 y al acuerdo de paz de Camp David, Israel se retiró de la vasta península del Sinaí y ha estado en paz con Egipto desde entonces.

En 1995, Jordania firmó un tratado de paz con Israel pero ni los palestinos ni los otros 21 países árabes lo han hecho. En 1993 Israel firmó los Acuerdos de Oslo cediendo control administrativo de Cisjordania a la Autoridad Palestina (ex OLP). La AP nunca cumplió su promesa de terminar los ataques de propaganda y de abandonar el principio fundamental palestino del llamado a la destrucción de Israel.

En el año 2000, el Primer Ministro Barak le ofreció a Yasser Arafat completa soberanía sobre el 97% de Cisjordania, un corredor a Gaza, y una capital en la sección árabe de Jerusalem. Arafat dijo NO. En 2008, el presidente de la AP, Abbas, rechazó virtualmente la misma oferta del Primer Ministro Olmert. En 2005, el Primer Ministro Sharon se retiró unilateralmente de Gaza. Tomada por los terroristas de Hamás, convirtieron a las comunidades judías desmanteladas en bases de terroristas suicidas y en plataformas de lanzamiento de más de 8.000 misiles hacia Israel desde entonces. En 2010, el Primer Ministro Netanyahu renovó ofertas de negociaciones incondicionales para llevar a la formación de un Estado Palestino, pero los palestinos se rehusaron, exigiendo más concesiones unilaterales israelíes, incluyendo un congelamiento total de toda construcción israelí en Jerusalem del Este y en Cisjordania.

Mentira #3: Israel es el obstáculo principal para llegar a una solución de dos estados.

Los palestinos mismos son el único obstáculo para alcanzar una solución de dos estados. ¿Con quién debería negociar Israel? ¿Con el Presidente Abbas, a quien Hamás ya por cuatro años le ha impedido visitar a 1,5 millones de electores en Gaza? ¿Con la Autoridad Palestina, que continúa glorificando a los terroristas y predica odio en su sistema educacional y en la prensa? ¿Con Hamás, cuyos líderes financiados por Irán niegan el Holocausto y utilizan la retórica fanática del Yihad para hacer un llamado a la destrucción de Israel?

Hoy en día es un hecho simple que el Estado de Israel está preparado para reconocer a todos los estados árabes, seculares o musulmanes, mientras que esos estados se rehúsan obstinadamente a reconocer a Israel como un estado judío y exigen el “derecho a retorno” de cinco millones de “refugiados” palestinos – algo que aseguraría la desaparición de Israel.

Mentira #4: Que Israel tenga poderío nuclear (en lugar de Irán) es la amenaza más grande para la paz y la estabilidad.

Aunque nunca fue reconocido por Jerusalem, en general se asume que Israel tiene armas nucleares. Pero a diferencia de Pakistán, India y Corea del Norte, Israel nunca ha realizado pruebas nucleares. En 1973, cuando su misma supervivencia fue puesta en peligro por el ataque sorpresivo de Egipto y Siria en Iom Kipur, muchos asumieron que Israel utilizaría armas nucleares – pero no lo hizo. En contra de las condenas públicas, muchos líderes árabes expresan, en privado, alivio por la existencia de las armas nucleares israelíes. Mientras que Israel nunca ha amenazado a nadie, los mullahs de Teherán amenazan diariamente con “borrar a Israel del mapa”. Estados Unidos y Europa pueden darse el lujo de esperar para ver lo que hace el régimen iraní con sus ambiciones nucleares. Pero Israel no puede. Israel está en los titulares y todos los días recuerda el precio que pagó el pueblo judío por no creer en las palabras de Hitler. Israel no está preparada para sacrificar otros seis millones de judíos en el altar de la indiferencia del mundo.

Mentira #5: Israel es un estado Apartheid que merece un boicot internacional, el retiro de las inversiones y campañas de sanciones.

A ambos lados del Atlántico, grupos de la iglesia, académicos y sindicatos están liderando campañas engañosas, y a menudo antisemitas, demonizando lo que ellos llaman el estado judío “apartheid”.

La verdad es que a diferencia del apartheid de Sudáfrica, Israel es un estado democrático. Su minoría árabe del 20% disfruta de todos los derechos políticos, económicos y religiosos, y de todas las libertades de la ciudadanía, incluyendo la elección de miembros para la knéset (parlamento). Los árabes y palestinos israelíes tienen lugar ante la Corte Suprema Israelí. Por el contrario, un judío no puede ser dueño de una propiedad en Jordania, y ningún judío o cristiano puede visitar los lugares más santos del Islam en Arabia Saudita.

Mentira #6: Los planes para construir 1,600 casas más en Jerusalem del Este prueban que Israel está ‘judaizando’ la Ciudad Santa.

Los enemigos de Israel explotan esta mentira. Jerusalem es sagrada para tres creencias importantes. Su diversa población incluye una mayoría judía con minorías cristianas y musulmanas. Desde 1967, por primera vez en la historia, en Jerusalem hay absoluta libertad religiosa para todas las creencias. Los organismos religiosos cristianos y musulmanes administran sus propios sitios sagrados. De hecho, el Waqf tiene permitido controlar el Monte del Templo de Jerusalem, a pesar de que está sobre los restos históricos del Templo de Salomón y es sagrado TANTO para judíos como para musulmanes.

Mientras tanto, la municipalidad de Jerusalem debe satisfacer las necesidades de una ciudad moderna y creciente. El anuncio de 1,600 nuevos departamentos en Ramat Shelomó, hecho en un mal momento durante la visita de Biden, el Vicepresidente norteamericano, no fue sobre la construcción en vecindarios árabes en Jerusalem del Este, sino en un vecindario judío altamente poblado en el norte de Jerusalem, en donde viven aproximadamente 250.000 judíos – un área que nunca será abandonada por Israel.

Mentira #7: Las políticas de Israel ponen en peligro a las tropas norteamericanas en Afganistán y en Irak.

La acusación de que Israel pone en peligro a las tropas norteamericanas en Irak o en la región de Afganistán-Pakistán es una modernización de la vieja mentira del “puñal por la espalda” de que los judíos siempre traicionan a sus propios amigos, y del libelo que repitió incesantemente Henry Ford y que está escrito en los Protocolos de los Ancianos de Sión de que “los judíos son los padres de todas las guerras”.

El general norteamericano Petraeus ha declarado que considera a Israel una gran ventaja estratégica para Norteamérica, y que sus comentarios previos relacionando la seguridad de las tropas de Estados Unidos en la región con un tratado de paz israelí-palestino fueron sacados de contexto. Una resolución del conflicto palestino-israelí beneficiaría a todos, incluyendo a Estados Unidos. Pero un regreso impuesto a lo que Abba Eban llamó “las fronteras de Auschwitz de 1967” pondría en peligro la supervivencia de Israel, y eventualmente sería desastroso para los intereses norteamericanos y para la credibilidad en el mundo.

Mentira #8: las políticas israelíes son la causa del antisemitismo internacional.

Desde la inquisición y los pogromos, hasta los 6.000.000 judíos asesinados por los nazis, la historia prueba que el odio hacia los judíos existió en una escala global desde antes de la creación del Estado de Israel. En 2010 todavía existiría, incluso si el Estado de Israel nunca hubiese sido creado. Por ejemplo, una encuesta indica que el 40% de los europeos dicen que la reciente crisis económica global es culpa de que “los judíos tienen demasiado poder económico”, una mentira que no tiene nada que ver con Israel.

La disputa irresuelta entre Israel y Palestina empeora las tensiones judeo-musulmanas, pero no es la raíz del problema. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Gran Muftí de Jerusalem, un famoso aborrecedor de judíos, ayudó a los nazis a organizar la decimotercera división de la SS, conformada por musulmanes. Desafortunadamente, además de respetuosas referencias a los patriarcas y a los profetas judíos, el Corán también contiene virulentos estereotipos antisemitas que son ampliamente invocados por los extremistas islámicos, incluyendo a Hizbolá (cuyos agentes hicieron volar el centro de la comunidad judía en Buenos Aires en 1994), para justificar el asesinato de judíos en todo el mundo. La desaparición de Israel sólo alentaría aún más a los antisemitas de todos lados.

Mentira #9: Israel, no Hamás, es responsable por la “catástrofe humanitaria” en Gaza. Goldstone tenía razón cuando acusó a Israel de ser culpable por los crímenes de guerra en contra de civiles.

El Reporte Goldstone sobre la guerra en defensa propia que Israel sostuvo en contra de la Franja de Gaza controlada por Hamás (desde donde fueron disparados 8.000 misiles después del retiro unilateral de Israel en 2005), es un producto tendencioso del mal llamado Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Este organismo está obsesionado con resoluciones anti-israelíes. Sin embargo, se rehúsan a tratar graves abusos a los derechos humanos en Irán, Corea del Norte, Sudán, Arabia Saudita, Cuba y más. Si enfrentaran ataques similares, cada estado-miembro de la ONU, incluyendo a Estados Unidos y Canadá, seguramente actuarían con más agresividad que el ejército israelí en Gaza.

Sin embargo, Richard Goldstone, un abogado judío sudafricano, firmó un documento preparado por investigadores cuya cualidad principal era una rabiosa tendencia anti-israelí. Aceptó cada mentira anónima en contra del ejército israelí. Pero insistió en que las audiencias en Gaza fueran televisadas, garantizando que los temerosos palestinos nunca atestiguaran en contra del uso de civiles como escudos humanos por parte de Hamás y su estrategia de esconder armas en mezquitas y hospitales. El profesor de Harvard Alan Dershowitz denunció al Reporte Goldstone de ser un “libelo de sangre” moderno, acusando a los soldados israelíes de crímenes que nunca cometieron.

Mentira #10: la única esperanza para la paz es un estado único bi-nacional, eliminando al estado judío de Israel.

La solución de un estado, promovida por académicos, no tiene ninguna chance de ocurrir porque eliminaría la patria judía. Sin embargo, las presiones actuales sobre Israel son igualmente peligrosas. De hecho, el mundo está exigiendo que Israel, del tamaño de Nueva Jersey, se encoja aún más aceptando una solución de tres estados: un estado de la Autoridad Palestina en Cisjordania y un estado terrorista de Hamás controlando a 1,5 millones de palestinos en Gaza. Todo esto, mientras Hizbolá, el delegado de Irán en el Líbano, acumula 50.000 misiles, amenazando a las principales ciudades del norte y del centro de Israel.

La mayoría de los expertos en Medio Oriente creen que la única esperanza para una paz duradera es: dos estados con fronteras finales definidas. Pero demasiados diplomáticos, expertos, académicos, y líderes eclesiásticos ignoran el hecho de que las encuestas actuales muestran que mientras que la mayoría de los israelíes están a favor de una solución de dos estados, la mayoría de los palestinos continúa oponiéndose.

Reimpreso con permiso del Centro Simón Wiesenthal.