¿Por qué será que los familiares de las víctimas del terror son aparentemente los únicos en contra del intercambio de prisioneros? Mientras que otros israelíes celebran, nosotros estamos desesperanzados.

Arnold y Frimet Roth hicieron circular una petición en contra de la liberación de Ahlam Tamimi, una cómplice en el asesinato de su hija Malki en la pizzería Sbarro.

Tamimi dice que se alegra de que muchos niños hayan sido asesinados en el ataque. Meir Schijveschuurder, cuya familia fue masacrada en el mismo ataque, presentó una petición a la corte suprema y dice que va a dejar Israel debido a sus sentimientos de traición. Los padres de Yasmin Karisi sienten que el estado está bailando en su sangre porque Khalil Muhammad Abu Ulbah, quien asesinó a su hija y a siete personas más atropellándolos con un bus en el cruce Azor en el año 2001, también está en la lista para ser liberado. Veintiséis personas más fueron heridas en ese ataque.

¿Por qué tantos de nosotros estamos en contra del intercambio que permite que asesinos y sus cómplices salgan en libertad? Porque conocemos el sufrimiento que esos asesinos dejan a su paso.

Sí, yo quiero que Gilat Shalit sea liberado. Pero no a cualquier precio. No al precio que nosotros hemos pagado.

Mi hijo Koby Mandell y su amigo Yosef Ish Ran fueron asesinados por terroristas hace 10 años cuando ellos tenían 13 y 14 años. Ellos habían salido de excursión en una rambla cerca de nuestra casa cuando fueron atacados por una banda palestina y apedreados hasta la muerte. Fue un asesinato brutal y despiadado.

Actualmente nosotros dirigimos la Fundación Koby Mandell para familias de víctimas del terror. Dirigimos Camp-Koby, un campamento de 10 días para 400 niños que han perdido seres queridos, la mayoría de ellos a manos del terror. También dirigimos retiros curativos y grupos de apoyo para madres.

La mayoría de las personas no entienden la continua devastación del dolor: padres que mueren de ataques al corazón, madres que se enferman de cáncer, niños que abandonan la escuela, familias cuyo hijo único fue asesinado. Nosotros vemos depresión, suicidio, síntomas de trastorno de estrés post-traumático. No creerían cuantos familiares de víctimas aún toman pastillas para dormir y medicamentos contra la ansiedad. Vemos el dolor que no se reduce con el tiempo. Nosotros vemos a las personas literalmente morir de tristeza.

Familias desconsoladas enfrentan un agudo aislamiento psicológico.

“Nadie nos entiende”, se quejan ellos a menudo.

Ellos quieren decir que nadie entiende la duración o la intensidad de su dolor y de su nostalgia. Como consecuencia del intercambio de prisioneros, este aislamiento solamente se verá agravado.

Y lo mismo ocurrirá con el sentimiento de que las muertes de nuestros hijos no importan.

Cuando la gente me decía que la muerte de mi hijo Koby fue en vano, yo siempre solía decir: No, es nuestra labor hacer que su muerte sirva para algo.

Pero ahora no estoy segura. Parece que el gobierno está conspirando para garantizar que las muertes de nuestros seres queridos hayan sido en vano.

La degradación de las muertes de nuestros seres queridos solamente aumenta el dolor. Si Israel está dispuesto a liberar a los asesinos de nuestros seres queridos, entonces el resto del mundo puede observar y asumir que los terroristas son realmente militantes pacíficos. Si los palestinos estuviesen asesinando judíos a sangre fría sin justificación, seguramente el gobierno israelí no los liberaría.

Ningún gobierno cuerdo lo haría.

Cuando estábamos en shivá (duelo) por Koby, un general del ejército nos dijo: "Llevaremos a los asesinos a la justicia". Yo le creí. Tome sus palabras en serio. Hoy estoy agradecida de que los asesinos de mi hijo aún no han sido encontrados. Y también lo están mis hijos. No me malentiendan, por supuesto que me gustaría que los hubiesen encontrado, pero si ellos hubieran sido liberados en este intercambio de prisioneros, yo no habría podido soportarlo.

No queremos que otras familias sean puestas en nuestra situación.

No queremos que terroristas sean liberados cuando nuestros seres queridos están dos metros bajo tierra. Diez años después de que mi hijo fue apedreado hasta la muerte, el dolor a menudo se siente como una prisión. En varias formas, no soy libre.

No queremos animar a otros terroristas dándoles el mensaje de que incluso si asesinan, ellos pueden no tener que permanecer en prisión para siempre. El Presidente Shimon Peres dice que él indultará pero que él no perdonará. Las familias de las víctimas del terror no indultarán ni perdonarán al gobierno por esta liberación.

Hemos sido traicionados. Indultar a terroristas es una burla a nuestro amor y a nuestro dolor.

Más aún, el terrorismo apunta a infundir miedo en una sociedad, para hacer que toda su población se arrodille. Durante la intifada, los terroristas no tuvieron éxito en derrotar a la sociedad israelí. Pero liberar prisioneros le demuestra a Hamas que su estrategia de terror fue correcta y efectiva.

Ellos celebrarán con entusiasmo porque han ganado.

Y como resultado del intercambio de prisioneros, el sistema judicial Israelí solamente puede ser visto como un chiste, una burla, como una parodia de la justicia.

No provee ninguna disuasión o castigo. Es como si nuestro gobierno le dijese a los asesinos: Vengan a herirnos nuevamente. Estaremos felices de liberarlos algún día. Los dejaremos salir cuando lo pidan.

Yo quiero que Gilat Shalit vuelva a casa.

Y ciertamente debemos proteger a nuestros soldados. Pero no con un intercambio de prisioneros al por mayor. Me gustaría poder regocijarme con la familia Shalit. Pero no puedo. El precio es demasiado alto.