Uno de los signos más distintivos de la irracionalidad e intolerancia de occidente hacia Israel es el modo en que su Primer Ministro, Benjamín Netanyahu, es utilizado todo el tiempo como chivo expiatorio por causar la interrupción del llamado proceso de paz entre Israel y los palestinos.

Esta acusación está basada en la ampliamente difundida falacia, de que el “proceso de paz” se ha atascado porque Israel sigue construyendo “asentamientos” en “Palestina”. Este razonamiento no sólo es totalmente erróneo sino que, por los siguientes motivos, también es absolutamente perverso:

1) La verdadera razón del colapso del “proceso de paz” es que Mahmud Abbas sostiene que nunca aceptará que Israel tenga derecho a ser un estado judío, llama héroes a los terroristas palestinos por asesinar israelíes, y no hace nada para poner fin al odio en contra de los judíos difundido en escuelas, mezquitas y medios de comunicación bajo su control. En otras palabras, Abbas no es un interlocutor legítimo para ningún “proceso de paz” civilizado, porque sigue comprometido con la erradicación de Israel. Sin embrago, Netanyahu es culpado por el estancamiento.

2) Israel es el único que ha hecho concesiones en este “proceso de paz”, como está registrado aquí (artículo en inglés). Los palestinos no sólo fallaron en entregar lo que se esperaba de ellos según el plan, sino que ahora, con su táctica de la ONU, han incumplido de manera unilateral con sus obligaciones acordadas previamente. Sin embargo, Abbas es dejado tranquilo mientras que Netanyahu es culpado por la interrupción.

3) El reclamo de que los “asentamientos” son la clave para resolver la disputa es ridículo. Primero, no ocupan más que el uno o dos por ciento de Cisjordania. Segundo, incluso después de que Netanyahu congeló las nuevas construcciones por diez meses como señal de buena voluntad, Abbas siguió negándose a negociar. Sin embargo, todo esto es ignorado, y en cambio Netanyahu es culpado por el estancamiento.

4) La afirmación de que el establecimiento de un “estado palestino” pondría fin a la disputa también es ridícula. En 1948 se ofreció la formación de dicho estado; luego, en 2000, Israel ofreció ceder más del 90 por ciento de Cisjordania para su formación; y después fue hecha una oferta aún más generosa por el Primer Ministro israelí Ehud Olmert. La respuesta palestina fue, en todos los casos, guerra y terror. Sin embargo todo esto es ignorado, y Netanyahu es culpado por el estancamiento.

5) Cualquier tierra que Israel elija ceder es por su propio interés, de acuerdo a la ley internacional los judíos tienen derecho a asentarse en cualquier lugar de Cisjordania. No existe, y nunca existió, tal cosa como un “estado palestino”. Cisjordania y Gaza nunca le pertenecieron a ningún gobierno soberano después de que Inglaterra se retiró del mandato Palestino; y antes de eso eran parte del Imperio Otomano. Las “fronteras” del estado de Israel son de hecho, las líneas de cese al fuego después de la victoria de 1948 en contra de los ejércitos árabes que trataron, sin éxito, de exterminarlo en su nacimiento. Por lo tanto lo más correcto es llamar a Cisjordania y Gaza “territorios en disputa”. Sin embargo esta historia y la ley son negadas, y Netanyahu es culpado por el estancamiento.

6) Sólo los judíos tienen el derecho legal (así como el derecho moral e histórico) a establecerse dentro de Cisjordania y Gaza, un derecho que les fue otorgado por las Potencias Mundiales después de la Primera Guerra Mundial, a causa del exclusivo reclamo histórico de los judíos a la tierra que entonces era llamada Palestina. Este derecho judío a asentarse en cualquier lugar de la tierra, fue confiado a Inglaterra para que ellos lo hicieran efectivo bajo los términos del Mandato de Palestina (una obligación que Inglaterra no cumplió). Sin embargo, esta historia y la ley son negadas, y Netanyahu es culpado por el estancamiento.

Por todo esto, culpar a Netanyahu por la interrupción de las conversaciones de paz entre Israel y los palestinos no es sólo absurdo sino que también es malicioso. Sin embargo, esto es precisamente lo que muchos en occidente hacen, principalmente porque, a diferencia de los políticos israelíes de izquierda, Netanyahu (quien ciertamente tiene sus defectos) está menos dispuesto a jugar a un tira y afloja con la verdad, la justicia y la historia, y a poner en riesgo la existencia misma del estado.

Por esta molesta obstinación él es calificado como “de derecha”, y por lo tanto más allá de las normas e imposible de tratar.

Quizás esta es la causa del infame diálogo oído por casualidad entre los presidentes Sarkozy y Obama – Sarkozy: “No aguanto más a Netanyahu, es un mentiroso”, Obama: “Tú estás harto de él, ¡pero yo tengo que tratar con él todos los días!”.

Este intercambio nos dice muchas cosas, ninguna de ellas buena, sobre la actitud de los presidentes de Francia y Estados Unidos hacia el Primer Ministro del país que está en la primera línea de defensa de occidente.

Pero en Inglaterra, el periódico Times mostró la semana pasada que también compró esta mentira sobre Medio Oriente. Porque, ¿a quién culpó por este horrible diálogo entre Sarkozy y Obama? A Netanyahu. Su artículo principal decía:

    ‘De hecho, el hombre que debería estar más preocupado por esta charla no es ninguno de los participantes, sino el objeto de su queja. Porque lo que quedó expuesto es que los líderes de dos de los aliados más importantes de Israel no sólo no sienten agrado por el Sr. Netanyahu, sino que tampoco confían en él.

    ‘...A pesar de que la confianza y las buenas relaciones personales son sumamente importantes en la diplomacia, no lo son todo. Israel tiene preocupaciones existenciales, y es entendible que a veces Israel sienta que sólo puede confiar en sí mismo. Pero esta mentalidad de “sólo en sí mismo” se ha distorsionado bajo el mandato del Sr. Netanyahu, convirtiéndose en lo que podría llamarse “diplomacia Millwall”, acuñando el término a partir de los agresivos hinchas de fútbol cuyo famoso slogan se convirtió en: “nadie nos quiere, pero no nos importa”.

    ‘Israel necesita ganar amigos, no perderlos; ser sustentado por sus aliados, no alejarse de ellos. Lo que demuestra la conversación de Cannes es que aparentemente Israel tiene al líder equivocado en el momento equivocado. Este periódico espera que él pueda cambiar o, si no, que pueda ser cambiado’.

Entonces, el resentimiento mostrado por los presidentes de Francia y Estados Unidos hacia Netanyahu, a quien han apuñalado en la espalda a pesar de que ha hecho concesión tras concesión para Abbas, un Abbas que nunca ha renegado de sus propios objetivos genocidas, es en realidad culpa de… Netanyahu, a quien el Times desea castigar aún más, no alcanza con ser la víctima de tal malicia, sino que también quiere quitarlo de su posición a menos que también comience a jugar el juego del apaciguamiento.

Uno está acostumbrado a leer este desagradable enfoque de “culpa a la víctima” en los periódicos de izquierda. Pero el Times era un fiel amigo de Israel, y por ende, estaba en el lado correcto de la historia. Pareciera ser que ya no lo está. Y así, las aterradoras confusiones de nuestra era se profundizan aún más a medida que los cielos se oscurecen.

Este artículo apareció originalmente en el blog de Melanie Philips en http://www.dailymail.co.uk/.