Rubén y Simón son puestos en una pequeña habitación con una maleta que contiene 100.000 dólares en efectivo. El propietario de la maleta les ofrece lo siguiente: “Les daré todo el dinero de esta maleta, con la sola condición de que negocien y alcancen un acuerdo amigable en la repartición. Esa es la única forma en la que les daré el dinero”.

Rubén, que es una persona racional, aprecia la oportunidad de oro que se le ha presentado y se dirige a Simón con una sugerencia obvia: “Ven, toma la mitad, yo tomaré la otra mitad, y cada uno de nosotros se irá con 50.000 dólares en efectivo”. Para su sorpresa, Simón, con una mirada seria en su cara y una voz determinada dice: “Escucha, no sé cuáles son tus intenciones respecto al dinero, pero no voy a abandonar este cuarto con menos de 90.000 dólares. Tómalo o déjalo. Estoy completamente dispuesto a irme a casa sin nada”.

Rubén no puede creer lo que está oyendo. ¿Qué le pasa a Simón? Él sólo está pensando en sí mismo. ¿Por qué debería quedarse con el 90% y yo con el 10%? Rubén decide entonces tratar de hablar con Simón: “Vamos, sé razonable”, le dice. “Estamos juntos en esto, y los dos queremos el dinero. Dividamos en partes iguales y los dos saldremos ganando”.

Pero la explicación lógica de su amigo parece no generar ningún efecto en Simón. Él escucha atentamente las palabras de Rubén, pero después declara aún más enfáticamente: “No hay nada que discutir. 90-10 o nada, ¡esa es mi oferta final!”. La cara de Rubén se vuelve roja de enojo. Quiere darle un bofetada a Simón, pero pronto recapacita. Se da cuenta que Simón está determinado a quedarse con la mayoría del dinero, y que la única forma de abandonar ese cuarto con algo de dinero es rendirse al chantaje de Simón. Él acomoda sus ropas, saca del maletín un manojo de billetes por un monto de 10.000 dólares, le da la mano a Simón y abandona el cuarto tristemente.

Este caso en la Teoría de Juegos es llamado “La Paradoja del Extorsionista”. La paradoja que emerge de este caso es que el racional Rubén eventualmente es forzado a actuar claramente de manera irracional, para obtener el máximo beneficio a su alcance. La lógica detrás de este resultado extraño es que Simón transmite seguridad y confianza absoluta con sus demandas excesivas, y es capaz de convencer a Rubén de sucumbir a su chantaje para recibir el beneficio mínimo.

El Conflicto Árabe-Israelí

La relación política entre Israel y los países árabes también es conducida de acuerdo a los principios de esta paradoja. Los árabes presentan una posición inaugural rígida e irracional en cada negociación. Transmiten confianza y convicción en sus demandas, y se aseguran de dejarle muy en claro a Israel que nunca abandonarán ninguno de esos requerimientos.

Sin alternativa, Israel es forzado a ceder ante el chantaje debido a la percepción de que, si no es flexible, dejará el cuarto de negociaciones sin nada. El ejemplo más destacado de esto son las negociaciones con los sirios, que ya llevan varios años y han sido guiadas por muchos países. Los sirios dejaron en claro por adelantado que nunca abandonarán ni un centímetro de las Alturas del Golán.

El lado israelí, que busca desesperadamente un acuerdo de paz con Siria, acepta la posición de Siria, y hoy, en el discurso público de Israel, es claro que el punto de inicio para futuras negociaciones con Siria debe incluir una retirada completa de las Alturas del Golán, a pesar de la crítica importancia estratégica que las Alturas del Golán tienen para asegurar límites claros que protejan a Israel.

¿Cómo Evitar la Derrota?

De acuerdo a la Teoría de Juegos, el Estado de Israel debe hacer algunos cambios preceptúales para mejorar su posición en las negociaciones con los árabes, y finalmente ganar la batalla política.

A. Voluntad para abandonar acuerdos: El enfoque político israelí actual está basado en el supuesto de que se debe alcanzar un acuerdo con los árabes a toda costa, porque la situación presente, con la falta de un acuerdo, es simplemente intolerable. En la “Paradoja del Extorsionista”, el comportamiento de Rubén está basado en la percepción de que debe abandonar el cuarto con alguna suma de dinero, incluso si es lo mínimo. La incapacidad de Rubén de aceptar la posibilidad de dejar el cuarto con las manos vacías, inevitablemente causa que se entregue a la extorsión y que deje el cuarto avergonzado como un perdedor, pero al menos con alguna ganancia. Similarmente, el Estado de Israel conduce esta negociación desde una perspectiva que no le permite rechazar sugerencias que no se amolden a sus intereses.

B. Considerar los juegos que se repiten: Basado en la Teoría de Juegos, uno debe considerar una situación única de manera completamente diferente que una situación que se repite una y otra vez, porque en los juegos que se repiten en el tiempo, un balance estratégico neutral causa paradójicamente la cooperación entre los lados opuestos. Dicha cooperación ocurre cuando las partes entienden que el juego se repite muchas veces, y por lo tanto deben considerar cuál será el impacto de sus movimientos presentes en los juegos futuros, es decir, el miedo a perder en el futuro sirve como factor de balance. Rubén se relacionó con la situación como si fuera un juego único, y actuó consecuentemente. Si le hubiera dicho a Simón que no estaba dispuesto a ceder nada de su parte, incluso si eso significaba perder todo, hubiera cambiado el resultado del juego en el futuro, a pesar de que era muy probable que abandonara el cuarto con las manos vacías en esta negociación. Sin embargo si ambos se encontraran en una situación similar en el futuro, Simón reconocería la seriedad de Rubén y tendría que alcanzar un arreglo con él. Asimismo, Israel debe actuar con paciencia y con una visión a largo plazo, incluso a costa de no llegar a ningún acuerdo en el presente y que las hostilidades continúen, para mejorar su posición en futuras negociaciones.

C. Fe en tu posición: Otro elemento que da paso a la “Paradoja del Extorsionista” es la certeza absoluta de una de las partes en su posición, en este caso la de Simón. La certeza total crea una justificación interna de las convicciones propias, y en la segunda ronda sirve para convencer al oponente de que estas posiciones eran correctas. Esto tiene como resultado el deseo del oponente de alcanzar un acuerdo incluso actuando irracionalmente y alejándose de sus primeras demandas. Hace varios años, hablé con un oficial superior que decía que, cualquiera fuera el acuerdo de paz al que se llegara, Israel debería retirarse del Golán porque, para los sirios, la tierra es sagrada y por eso no la abandonarán. Le expliqué que los sirios se auto-convencieron de que ese es un suelo sagrado, y que eso fue lo que nos convenció a nosotros también. La profunda convicción de los sirios causó que nos sometamos a sus dictámenes. La situación política actual sólo será resuelta si nos auto-convencemos de la justicia de nuestras perspectivas. Sólo la fe total en nuestras demandas será capaz de lograr que los oponentes sirios consideren nuestra posición.

Como toda ciencia, la Teoría de Juegos no busca expresar una opinión sobre valores morales, sino analizar los comportamientos estratégicos de partes rivales en un juego en común. El Estado de Israel juega dicho juego con sus enemigos. Como en todo juego, en el juego árabe-israelí hay intereses particulares que dan forma y enmarcan el juego y sus reglas. Desafortunadamente, Israel ignora los principios básicos que aparecen en la Teoría de Juegos. Si el Estado de Israel tuviera éxito en seguir estos principios básicos, su situación política y su seguridad mejorarían significativamente.