En primer lugar, Israel es el único estado miembro de las Naciones Unidas cuyo derecho a existir está en constante desafío. A pesar que Israel se creó con el visto bueno de la ONU y ha sido miembro de este organismo internacional desde 1949, hay un incesante coro de naciones, instituciones e individuos que niegan la legitimidad política de Israel. Nadie se atrevería a cuestionar el derecho a existir de Libia, Arabia Saudita o Siria. ¿Por qué con respecto a Israel la "temporada de caza" está abierta todo el año? Como si no supiéramos la respuesta...

En segundo lugar, Israel es el único miembro de las Naciones Unidas del que se ha hecho un llamado público a su aniquilación por otro miembro de la ONU. Piénsenlo. El presidente iraní pide borrar a Israel del mapa. ¿Hay algún otro país que se enfrenta a una convocatoria abierta para su destrucción?

En tercer lugar, Israel es la única nación cuya capital, Jerusalem, no es reconocida por otras naciones. Imaginen lo absurdo de esto. Los diplomáticos extranjeros viven en Tel Aviv, mientras que conducen virtualmente todos sus asuntos en Jerusalem. Aunque ninguna nación occidental cuestiona la presencia de Israel en la mitad occidental de la ciudad, donde se encuentran la Oficina del Primer Ministro, la Knesset y el Ministerio de Relaciones Exteriores, no existen embajadas allí. De hecho, si se observan los listados de las ciudades del mundo, incluidos los lugares de nacimiento inscriptos en los pasaportes, se suele ver algo sorprendente – Paris, Francia; Tokio, Japón; Pretoria, Sudáfrica; Lima, Perú; y Jerusalem, sin país – una especia de ciudad huérfana.

En cuarto lugar, la ONU tiene dos organismos que se ocupan de los refugiados. Uno, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), se centra en todas las poblaciones mundiales de refugiados, salvo una. La otra, la Agencia de las Naciones Unidas para la Ayuda y Administración de Obras para los Refugiados Palestinos (UNRWA), sólo se ocupa de los palestinos. Pero la curiosidad va más allá de dos estructuras y dos burocracias. Tienen dos mandatos diferentes. El ACNUR trata de reasentar a los refugiados, la UNRWA no. Cuando en 1951, John Blanford, director de la UNRWA, propuso reasentar 250.000 refugiados en países árabes, esos países se negaron, provocando su renuncia. El mensaje se hizo entender. Ningún oficial de la ONU desde entonces ha presionado para el reasentamiento.

Por otra parte, las definiciones de refugiado según la UNRWA y la ACNUR difieren notablemente. Mientras que el objetivo de la ACNUR se centra en aquellos que han huido de sus países de origen, la definición de la UNRWA abarca "los descendientes de las personas que se convirtieron en refugiados en 1948", sin ningún tipo de limitaciones generacionales.

En quinto lugar, Israel es el único país que ha ganado todas sus grandes guerras por la supervivencia y autodefensa, y que todavía es confrontado por los adversarios vencidos que insisten en dictar los términos de paz. Al hacerlo, irónicamente, ellos encuentran apoyo de muchos países que, victoriosos en la guerra, exigieron -- y obtuvieron – ajustes en sus fronteras.

Sexto, Israel es el único país que ha sido reprendido por su nombre – no sólo una vez, sino nueve -- ya que el nuevo Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se estableció en junio del 2006. Asombrosamente, o quizás no, este organismo de la ONU ha fallado en adoptar una sola resolución crítica de cualquier abusador de los derechos humanos. Cuando finalmente discutió la situación en Darfur, este consejo vergonzosamente se negó a apuntar con el dedo a Sudán.

Séptimo, Israel es el único país que, en violación del espíritu de la Carta de las Naciones Unidas, no es un miembro pleno de alguno de los cinco bloques regionales -- África, Asia, Europa Oriental, América Latina y Europa Occidental y otros (WEOG) -- que determinan la elegibilidad para la candidatura a los puestos claves de la ONU. Mientras que Israel logró un avance en el 2000 y se unió a WEOG, su calidad de miembro se limita a la sede central en Nueva York, y ningún otro centro de las Naciones Unidas, y es a su vez temporal y condicional.

Octavo, Israel es el único país que es el blanco diario de tres órganos de las Naciones Unidas establecidos exclusivamente para avanzar en la causa palestina y golpear a Israel -- el Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, el Comité Especial para Investigar las Prácticas Israelíes que Afecten a los Derechos Humanos del Pueblo Palestino, y la División para los Derechos Palestinos en el Departamento de Asuntos Políticos de la ONU.

Noveno, Israel es el único país que es el objetivo de un boicot por parte de la Unión Nacional de Periodistas con sede en Gran Bretaña. Un boicot británico anterior contra las instituciones académicas israelíes fue anulado por un detalle técnico, ya que la institución que adoptó la medida se fusionó con otra. Hay ahora un incipiente llamado por parte de algunos miembros de la Asociación Médica Británica para excluir a su homólogo israelí de la Asociación Médica Mundial.

Y décimo, Israel es el único país en el que algunos de sus miembros asociados con la mayoría de la población, es decir judíos, convocan abiertamente, por razones políticas o religiosas, a desmantelar el estado. ¿Hay una situación comparable a la de aquellas voces religiosas de Neturei Karta, por ejemplo, quienes viajan a Teherán a sumarse públicamente con un líder que busca la destrucción de Israel, así como esos políticos extremistas que tratan de deslegitimar el Estado de Israel y claman por una solución que contempla "un solo estado"? Hablando de nuestros peores enemigos... Abordar cualquiera de estos diez, y mucho más la totalidad de ellos, es un reto intimidante por afrontar la dolorosa injusticia. Y, como he sugerido, ésta lista está lejos de estar completa. Pero da una idea de lo que está pasando más allá de los titulares diarios.

El viejo dicho solía decir que usted no tiene que ser judío para amar el pan de centeno del judío Levi. Bueno, sin duda, usted no tiene que ser un ferviente activista pro-Israel para perturbarse por el trato injusto contra Israel. Sólo se necesita nuestra capacidad de indignación al ver que cosas como estas están sucediendo ante nuestros propios ojos.

Este artículo apareció originalmente en el Jerusalem Post.