Todo Israel está sumido en una profunda conmoción y vergüenza por el horripilante asesinato del joven de 16 años Mohammed Abu Khdeir, el cual fue presuntamente llevado a cabo por seis jóvenes extremistas judíos. El gobierno israelí y los judíos de todo el espectro político han condenado enérgicamente este reprochable asesinato.

Las imágenes de Gilad, Eyal y Naftalí fueron rápidamente dejadas de lado y reemplazadas por titulares sobre el espantoso asesinato por venganza que fue realizado por judíos, junto con un video de la policía golpeando a un joven palestino-estadounidense de 15 años; Israel está siendo duramente golpeado en la prensa mundial.

En esta época de profunda revisión interna a nivel nacional, acá hay cinco puntos para balancear nuestra perspectiva (y ayudarnos a responder efectivamente ante los críticos):

(1) Condena y horror. La respuesta israelí ante judíos cometiendo un asesinato fue de condena y horror. Este cruel acto no tiene base alguna en los valores judíos; los supuestos perpetradores son de un ala extremista que rechazamos profundamente.

Esto es en contraste a la respuesta pública palestina ante árabes cometiendo un asesinato, la cual fue de celebración y alegría. Estos asesinatos no son sólo tolerados por la sociedad árabe, sino que incluso son alabados. Como dijo el Primer Ministro Benjamin Netanyahu, los terroristas palestinos son elevados al nivel de héroes y tienen plazas públicas que son llamadas en su honor.

(2) El peso de la ley. La respuesta israelí ante judíos cometiendo un asesinato implicó arrestos y castigos inmediatos. “Si un judío asesina debe ser puesto a disposición de la corte al igual que cualquier otro criminal…”, dijo el Presidente Shimon Peres. “La ley es igual para todos, y todos son iguales ante la ley”.

Los palestinos, en contraste, están respondiendo ante árabes que cometen un asesinato con ofuscación y negación. Un alto funcionario de Hamás, Mahmoud al-Aloul, sugirió que los tres jóvenes ni siquiera fueron secuestrados. “Pensemos bien sobre la creciente posibilidad de que todo lo que está pasando es una obra teatral que no fue bien hecha y que nadie fue secuestrado en realidad”, escribió en Facebook.

Hussein Abu Khdeir, el padre del joven árabe asesinado, le dijo al abuelo de Gilad Shaer, uno de los jóvenes judíos asesinados, que no había pruebas de que no hayan sido judíos los que estaban atrás de la muerte de los tres jóvenes judíos.

Esto es en contraste a Rajel Frankel, la madre del joven asesinado Naftalí Frankel, quien denunció enérgicamente el asesinato de Muhammed Abu Khdeir y le envió condolencias a su familia.

Ella dijo en una declaración pública que “Incluso en el abismo del duelo por Gilad, Eyal y Naftalí, es difícil para mí describir cuán afligidos estamos por la atrocidad que ocurrió en Jerusalem, el derramamiento de sangre inocente desafiando toda moralidad, la Torá y la base de las vidas de nuestro jóvenes y de toda la nación. Sólo los asesinos de nuestros hijos, junto con quienes los enviaron, ayudaron e incitaron a asesinar —y no la gente inocente— serán llevados ante la justicia: por el ejercito, la policía y el sistema judicial; no por gente que se tome la justicia en sus propias manos”.

Ella enfatizó que el legado de los tres jóvenes asesinados “es de amor, humanidad, unidad nacional e integridad”.

(3) Valor de la vida. En un mundo primitivo que practicaba el infanticidio y el asesinato de seres humanos por entretenimiento, el pueblo judío le enseñó al mundo el valor inherente de la vida y que toda persona es creada a imagen de Dios. Israel busca la paz y santifica la vida. Esta es la base de nuestra sociedad, y a la luz del horrible asesinato que presuntamente cometieron unos fanáticos judíos, debemos comprometernos aún más con este valor.

Como dijo una vez Netanyahu: “Si los árabes dejan sus armas hoy, no habrá más violencia. Si los judíos dejan sus armas hoy, no habrá más Israel”.

(4) Reacción espiritual. La sobrecogedora reacción judía ante el espantoso asesinato de Gilad Shaer, Naftalí Frankel y Eyal Yifrach fue de introspección espiritual, profunda unidad y una efusión de amor y mitzvot. El funeral que reunió a decenas de miles de judíos de todos los tipos estuvo lleno de una calma surrealista y de una profunda tristeza.

Esto es en contraste con las protestas y los actos de violencia árabes que ocurren diariamente en Jerusalem del este y en el norte de Israel.

(5) Los enemigos buscan la destrucción de Israel. A pesar de lo que dicen los medios sobre que esto es parte de un “ciclo de violencia”, la situación actual fue detonada por el secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes, junto con nuevas olas de misiles por parte de Hamás. El acta fundacional de Hamás hace un llamado a la destrucción de Israel y al asesinato de judíos, y las encuestas continúan mostrando que Israel está en una guerra existencial contra enemigos que buscan su destrucción. Hamás está atacando el sur con docenas de misiles, los cuales están llegando incluso a Beersheva, la ciudad más poblada del sur de Israel, además de llegar también a Ashkelon y Ashdod. Es una situación de peligro de vida que ningún país del mundo toleraría. Estamos viviendo una época de peligro, e Israel tiene que hacer lo que esté en sus manos para proteger a sus ciudadanos, mientras los medios de comunicación siguen observando cuidadosamente con su doble estándar.

Seis jóvenes judíos son acusados de cometer un estremecedor crimen que ha sido condenado por todos. Su supuesto acto de venganza no tiene absolutamente ninguna base en los valores judíos o en la Torá, y si son encontrados culpables merecen que recaiga sobre ellos todo el peso de la ley. Hay sólo un lugar en el Medio Oriente en el cuál podrías esperar este tipo de respuesta, y ese lugar es Israel, la única democracia en la región.