¿Quieres que Israel y sus simpatizantes te tomen en serio?

Este es el momento de demostrar tu buena fe.

Si realmente crees en lo que dices sobre las políticas israelíes pero no cuestionas el derecho inherente que Israel tiene de vivir en paz y con seguridad, entonces alza tu voz ahora mismo.

No mañana ni el día después, sino hoy mismo.

Pronúnciate y di que los cientos de misiles que son lanzados desde Gaza a Israel son una abominación. Di que no hay justificación alguna para actos de terror como aquellos.

Di que esto es una descarada violación de los derechos humanos.

Di que las mujeres, hombres y niños israelíes tienen derecho de vivir en paz en sus hogares, en lugar de estar en alerta las 24 horas del día los 7 días de la semana.

Di que sientes empatía con los israelíes, quienes no tienen más de 15 segundos para llegar a un refugio anti-bombas y para asegurarse que sus hijos y ancianos también puedan encontrar protección.

Di que Hamás es una organización terrorista, tal como Estados Unidos y la ONU declararon hace varios años.

Di que has leído el acta constitutiva de Hamás y que entiendes que la meta del grupo no es terminar con la política de asentamientos de Israel sino con Israel, punto final. Di que estás al tanto que Hamás usa civiles en Gaza, incluyendo a niños, como escudos humanos.

Di que sabes que Hamás tiene fuertes vínculos con Irán, del cual recibe financiamiento, armas y entrenamiento.

Di que ves una clara diferencia moral entre el pirómano, Hamás, y el bombero, Israel.

Di que hay una diferencia fundamental entre un régimen déspota como el de Hamás en Gaza, y una democracia como Israel.

Di que sabes que Hamás entrena a sus niños para glorificar la muerte y el “martirio”, mientras que Israel educa a sus niños para valorar la vida y hacer avanzar la frontera del conocimiento humano.

Di que sabes que Hamás se opone a cualquier esfuerzo palestino por lograr la paz con Israel y que harán todo lo posible por sabotear los esfuerzos que apunten en esa dirección.

Di que sabes que ningún país, ni Estados Unidos ni las naciones europeas ni cualquier otra nación, toleraría una lluvia de misiles cuyo objetivo es asesinar y causar caos.

Di que sabes que los hospitales israelíes, en respuesta a los más de 12.000 misiles que han sido lanzados en los últimos 14 años, continúan proveyendo cuidados médicos que le salvan la vida a los residentes de la franja de Gaza.

Di que sabes que Israel no sólo tiene un derecho, sino una obligación, de defenderse a sí mismo, lo cual significa ir tras la infraestructura y los líderes terroristas.

Di que esperas que el mundo entienda y apoye a Israel en esta época, en la cual la mitad de la población del país está al alcance de las armas de Hamás.

Di que sabes priorizar y que, independientemente de cuáles sean tus problemas con Israel, su derecho inherente de acabar con los ataques mortales con misiles está ahora en el tope de tu lista.

Di que evitarás la tentación de emitir comentarios ambiguos y fuera de lugar sobre “restringirse”, “equivalencia moral” o “ciclos de violencia”, como si estuvieras tratando de quedar bien con todos.

Di que sabes que Israel dejó Gaza completamente en el año 2005, dándole a esta franja de tierra la primera oportunidad de su historia de gobernarse a sí misma. Di que sabes que nadie antes de Israel —ni Egipto, ni los Británicos, ni los Otomanos... nadie— le ofreció a Gaza la oportunidad que le dio Israel de estar a cargo de su propio destino.

Di que sabes que en el año 2005, Gaza tuvo la oportunidad de decidir si iba a intentar emular a Singapur o a Somalia, y eligió a este último.

Di que sabes que Hamás tomó el poder en Gaza por medio de expulsar a la Autoridad Palestina, matando a muchos en el proceso.

Di que sabes que no hay forma en que avance la paz para los palestinos —o para los israelíes— si le permiten a este mismo Hamás compartir gobierno con la Autoridad Palestina.

Hay momentos en la vida que nos definen. No siempre podemos elegir cuáles serán. Simplemente vienen, generalmente de forma inesperada, se quedan por un tiempo y luego se van.

Este es uno de esos momentos.

Habla ahora —sin ambigüedades, de forma creíble— mientras literalmente millones de israelíes viven entre una alarma y otra. Van a haber otras ocasiones para que puedas expresar tus preocupaciones y críticas sobre Israel.

Pero si escoges quedarte en silencio o hablar con ambigüedad, por favor no esperes ser tomado en serio la próxima vez que antepongas a tu crítica en contra de Israel las familiares palabras “Siendo yo alguien que apoya a Israel...”.