¿Apoyarías conscientemente al terrorismo? Eso es lo que muchos de nosotros hacemos en Occidente, ya sea que nos demos cuenta o no, pues algunas de las organizaciones en las que confiamos y a las que apoyamos, proporcionan a su vez apoyo, prestigio y fondos a quienes planean, ejecutan y alaban ataques terroristas contra judíos.

Ciudades hermanas

Algunas de las más hermosas ciudades del mundo —incluyendo Florencia, Dublín y Nápoles— llaman a Nablus “Ciudad hermana”. Una de las ciudades asociadas, Dundee, de Escocia, alaba su sociedad con Nablus en un sitio Web oficial, explicando: “Existimos para estimular la amistad y el entendimiento entre la gente de Nablus y la gente de Dundee”.

Ese “entendimiento” pareciera omitir las recientes celebraciones que fueron realizadas en Nablus, cuando se supo del asesinato acontecido el 1 de octubre del 2015 de Rav Eitan y Naama Henkin, quienes fueron asesinados en su automóvil cerca de Nablus mientras sus cuatro hijos miraban desde el asiento trasero (los cinco hombres que realizaron el ataque fueron arrestados posteriormente en Nablus). La noche del asesinato, Nablus se llenó de festividades y los residentes lanzaron fuegos artificiales y ondearon banderas.

Ni siquiera una de las muchas ciudades que están asociadas con Nablus cortaron su relación debido a esta obscena celebración, aunque un político local —en Stavanger, Noruega— hizo recientemente un llamado a que su ciudad termine su acuerdo de ciudades hermanas con Nablus al enterarse de otra glorificación del asesinato acontecida en la ciudad. Al enterarse que la ciudad de Nablus había nombrado una plaza pública en honor al terrorista Naif Abu Shawah, quien ayudó a planear una ola de atentados suicidas en Israel, incluyendo uno que asesinó a 23 personas en el 2003, Mats Danielson, concejal de la ciudad de Stavanger, se quejó de que su ciudad le estaba dando prestigio a quienes apoyan al terrorismo. “La sociedad entre las ciudades debería reflejar nuestros valores, normas y costumbres en común, pero esto es prueba de lo contrario. Nuestra ciudad hermana, Nablus, está alabando a los terroristas”, le dijo al periódico Rogalands Ais. ¿Dónde están las otras voces de protesta?

Dándole publicidad a los terroristas

El partido político Fatah, el cual domina la Autoridad Palestina, fue el que ordenó el ataque contra los Henkins. Mahmoud al-Aloul, director del ala armada de Fatah y ex Alcalde de Nablus, confirmó que sus fuerzas habían llevado a cabo la operación y se refirió al asesinato diciendo que “con la ayuda de Alá y manteniendo nuestro derecho de resistencia y nuestro deber de realizar la sagrada Yihad, nuestras fuerzas realizaron el martes por la noche una acción necesaria en la cual dispararon a un auto de colonos… le dispararon al auto y asesinaron al colono y a su pareja”.

Aloul tiene una larga historia de condonar e incitar la violencia. En el 2014, hizo un llamado a que comenzara una tercera Intifada en Jerusalem, motivando a los jóvenes a “levantarse” y atacar a los judíos en la ciudad. Esta propensión a la violencia no evitó que la BBC lo citara el 10 de diciembre del 2014 y lo llamara un “líder activista palestino” e hiciera caso omiso a sus llamados a realizar ataques terroristas.

Luego de que un terrorista atacara a una familia judía en la Ciudad Vieja de Jerusalem el 3 de octubre de 2015, apuñalando y asesinando a Aharon Banita e hiriendo a u esposa Odel y al hijo de dos años de la pareja —y luego asesinando a un segundo judío, Rav Nejemia Lavi, cuando intentó intervenir—, el 6 de octubre la Autoridad Palestina emitió una historia noticiosa sobre el evento en su canal oficial de noticias: un bebé ya había sido nombrado en honor al terrorista, a quien la Autoridad Palestina alabó como un héroe, y “la madre del bebé lloró de alegría en el nacimiento de su hijo, quien inmortalizaría el nombre del héroe de héroes de nuestro pueblo eterno, y la segunda madre (del terrorista) lloró de alegría en el nacimiento del bebé que inmortalizaría el nombre de su hijo el mártir”.

Los funcionarios de la Autoridad Palestina —incluyendo al presidente Mahmoud Abbas, quien a principios de año se paró hombro a hombro con los líderes mundiales en una marcha en París en protesta por los ataques terroristas ocurridos en dicha ciudad— no condenaron —y ni siquiera se refirieron— a la difusión de la historia por parte de su agencia noticiosa.

Siguiendo la pista del dinero

¿Quién financia a las agrupaciones que han clamado responsabilidad por los ataques terroristas que han asesinado a judíos israelíes? El financiamiento de la Autoridad Palestina no siempre es fácil de seguir. Un reporte elaborado el 2013 por la Corte de Auditores Europea encontró que miles de millones de dólares de ayuda humanitaria se habían perdido por corrupción, lavado de dinero y robo. Pero la corte sí declaró que la Unión Europea es uno de los grandes financistas. Entre el 2008 y el 2012 las fuentes europeas transfirieron aproximadamente 3.100 millones de dólares a organizaciones palestinas. Eso es además de los 500 millones de dólares anuales de ayuda por parte de Estados Unidos, y una promesa de más de 5.000 millones hecha por un consorcio internacional en octubre del 2014.

Sin embargo, quienes pagan sus impuestos a gobiernos que ayudan a la Autoridad Palestina no siempre saben qué finalidad tiene su dinero. Cerca del 6% del presupuesto de la Autoridad Palestina es destinado para un propósito que conmocionaría a los donantes de occidente: pagar sueldos a los prisioneros que han sido encarcelados por ataques terroristas en contra de judíos.

La “Ley del prisionero” de la Autoridad Palestina declara que los salarios de estos terroristas deben ser pagados primero, antes de cualquier otra obligación presupuestaria, incluso durante tiempos de estrechez económica. Quienes han sido encarcelados por ataques terroristas son pagados en base a una escala ascendiente: quienes son culpables de los crímenes más serios son quienes reciben más dinero. Quienes han sido sentenciados a hasta 3 años de cárcel por terrorismo reciben cerca de 400 dólares al mes, mientras que quienes sirven sentencias de entre 15 y 20 años reciben cerca de 2.000 dólares al mes. En ocasiones, el presidente Mahmoud Abbas otorga bonos, asignando dinero extra para conmemorar festividades musulmanas como Eid al-Fitr.

Además de los canales oficiales de financiamiento, algunas de las organizaciones de caridad occidentales más confiadas también canalizan donaciones destinadas al terrorismo y a los defensores del terrorismo.

La organización MIFTAH, fundada por el miembro del Concejo Legislativo Palestino Hanan Ashrawi, se dedica según su propia descripción a “diseminar la narrativa Palestina”, y recibe financiamiento de muchas importantes organizaciones, entre las que se cuentan el gobierno de Noruega e Irlanda, el Fondo de la Población de la ONU, la fundación Konrad Adenauer, Oxfam y el Consejo Británico.

El uso que le da MIFTAH a estas donaciones en ocasiones ha sido problemático, como cuando un miembro escribió un artículo afirmando que los judíos utilizan sangre cristiana para hornear matzot en Pésaj, o cuando el grupo alabó a Wafa Idris, una suicida palestina que en el 2002 mató a Pinjas Takatli e hirió a 150 personas, llamándola “el inicio de un linaje de mujeres palestinas dedicadas a sacrificar sus vidas por la causa”. Canadá dejó de otorgarles financiamiento en febrero del 2014 debido al extremismo de MIFTAH, pero hasta ahora ningún otro país u organización ha hecho lo mismo.

Muchos de aquellos donantes que apoyan a MIFTAH están también listados en la página Web de Al-Haq, otro grupo hostil con Israel. Para el año 2014, Al-Haq listó entre sus donantes a las fundaciones de beneficencia alemanas Pan para el mundo y Heinrich Boll Siftung, además de las organizaciones Irish Aid, Britain's Christian Aid y del Ministerio Noruego de Finanzas.

La Unión Europea, Dinamarca, Noruega, las organizaciones de beneficencia Oxfam y Christian Aid, y la ONG Development Center, que es una iniciativa conjunta entre Suiza, Suecia, Holanda y Dinamarca, también financian el Centro Palestino por los Derechos Humanos, un grupo que se refirió a la reinauguración de la sinagoga Hurva, efectuada el 2010, como un “crimen de guerra”, y la cual cataloga los ataques en contra de israelíes como “resistencia”.

Desafortunadamente hay una veintena de ONG's similares que difaman a Israel y que justifican el terrorismo, pero que reciben financiamiento de organizaciones occidentales que buscan la paz. Con tantas voces haciendo un llamado a la violencia contra los judíos, es de crucial importancia que investiguemos exactamente hacia dónde va nuestro dinero y apoyo, y que no tengamos miedo de alzar la voz y exigir que nuestros gobiernos, comunidades y las organizaciones de beneficencia a las que apoyamos dejen de financiar el terrorismo.