Aquí, en Israel, estoy preparándome para enviar a mis hijos al campamento de verano – lleno de actividades, natación, béisbol y canciones alrededor de una fogata.

En Gaza, los campamentos de verano organizados por el gobierno (Hamás) están dando a miríadas de niños una experiencia que incluye caminar sobre clavos y cuchillos, y una cárcel israelí ficticia que recrea la experiencia de los "prisioneros palestinos".

En los años recientes, los campamentos de verano palestinos se han parecido más a campos de entrenamiento paramilitar – dándole a los niños la oportunidad de vestirse como comandos palestinos enmascarados y participar en simulaciones de ataques a israelíes, además de proveer entrenamiento con rifles Kalashnikov de verdad.

Campamentos de verano más "moderados" han sido difíciles de implementar. En 2010, una colonia de vacaciones de la ONU fue completamente incendiada por militantes por "enseñarle a niñas en edad escolar ejercicios, bailes e inmoralidad".

Mientras tanto, el "moderado" liderazgo palestino en Cisjordania ha nombrado un campamento de verano en honor a Dalal Mughrabi, quien lideró el ataque terrorista más mortal en la historia de Israel – la masacre en el Camino de la Costa que resultó en la muerte de 38 civiles israelíes, incluyendo 13 niños. Esta semana, el gobernador palestino del distrito de Jericó le dijo a los participantes del campamento que Mughrabi "debería ser un modelo para nosotros en nuestras actividades" (Al Hayat Al Jadida, 16 de julio de 2012).

Los defensores del proceso de paz palestino-israelí han condenado hace ya mucho tiempo la atmósfera de odio que permea la sociedad palestina, los textos de las escuelas y la prensa. La paz genuina exige que la moderación, la coexistencia y la tolerancia sean enseñadas y practicadas como valores centrales.

Si los campamentos de verano palestinos tuvieran un poco menos de entrenamiento con armas y un poco más de canciones alrededor de una fogata, eso ayudaría mucho en la formación de un ambiente más equilibrado. Como lo dijo John F. Kennedy: "La paz no yace sólo sobre los decretos y los pactos. Yace en los corazones y las mentes de las personas".