Ben & Jerry's, la amada marca de helados fundada en 1978 por los empresarios judíos Ben Cohen y Jerry Greenfield, anunció que no permitirá que sus helados se vendan en "los territorios palestinos ocupados". Esta crítica de alto perfil hacia el estado judío encontró a los consumidores con la guardia baja.

Ben & Jerry's tiene una historia de mantenerse en sintonía con las causas sociales y las tendencias políricas actuales. En 1985 establecieron la Fundación Ben & Jerry's que otorga subvenciones a causas progresistas y medioambientales. Sus sabores con nombres divertidos y llenos de juegos de palabras (Cherry García, Chubby Hubby) capturaron en cada momento el espíritu de la época. Ben & Jerry’s fue "woke" antes de que "woke" fuera una palabra.

La marca también apuntó a los consumidores judíos con sabores y alusiones que transmitían un tinte judío. ¿Quién puede olvidar el helado con sabor a jaroset (presentado en el 2015 y sólo disponible en Israel) y Matzá Crunch? Durante años, Ben & Jerry’s pareció "captar" a los judíos, reflejando muchos de nuestros valores y sensibilidades, y nosotros reaccionamos de forma recíproca consumiendo la marca.

Todo esto hace que sea tan doloroso el reciente anuncio respecto a que "creemos que es inconsistente con nuestros valores que el helado Ben & Jerry’s se venda en los territorios palestinos ocupados". Es un ataque barato al estado judío que no ayuda en absoluto a los israelíes ni a los palestinos, y tampoco acerca la paz.

¿Qué es lo que Ben & Jerry’s realmente representa?

Hoy, Ben & Jerry’s es un gigante corporativo global. En el 2000, los fundadores de Ben & Jerry’s vendieron la marca por 326 millones de dólares a Unilever, una masiva empresa multinacional de bienes de consumo. Ben & Jerry’s es una de las 400 marcas que posee la compañía británico-holandesa.

Su imagen popular y de buenos actos existe en gran medida como una táctica de marketing: Ben & Jerry’s se promociona como la marca de helados "progresiva" dentro de la red Unilever. Un estudio de la escuela de negocios de Harvard sobre la venta de Ben & Jerry’s a Unilever dejó al descubierto el cinismo de esta marca: " Ben & Jerry’s… enfrenta desafíos y oportunidades, (incluyendo) si incluir ingredientes sintéticos para satisfacer las preferencias de los consumidores; cómo preservar la tradición de la empresa de hablar de asuntos públicos y cómo mantener la imagen de marca distintiva de la compañía…" El declarado progresismo de Ben & Jerry’s se transformó sólo en otra característica que debe ser manipulada para que el helado compita en el mercado.

Unilever posee muchas otras marcas de helado. Su producto de mayor venta es Magnum y la corporación no planea retirar otras marcas de la venta en el estado judío. Esto no se trata de usar los boicots a Israel para lograr cambios políticos o sociales. Se trata de que Ben & Jerry’s señale su virtud al saltar al tren de críticas y boicots a Israel.

Ben & Jerry’s quiso boicotear a todo Israel

Poco después del anuncio de que iban a boicotear los "territorios palestinos ocupados", Anuradha Mittal, un miembro de la junta directiva de Ben & Jerry's, publicó en Twitter que la junta directiva quiso boicotear a Israel en su totalidad, pero Unilever se negó a aprobar esa medida. "Es sorprendente que ellos (Unilever) puedan decir que…", escribió Mittal furiosa.

Mittal también sirve como directora ejecutiva del Instituto Oakland, una organización con base en California que ha publicado informes que consideran a todo el territorio de Israel actual, incluso dentro de sus fronteras antes de 1967, como "Palestina ocupada". De acuerdo con Mittal, pareciera que Israel no tiene el mínimo derecho a existir.

Lejos de adoptar una postura matizada respecto a los asuntos actuales, la junta directiva de Ben & Jerry's apoya el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanción (BDS), cuyo objetivo es aislar a Israel de la comunidad internacional de naciones, singularizando al estado judío como una entidad única por su maldad. El movimiento no explicita qué es lo que consideran "territorios palestinos ocupados". De acuerdo con Anuradha Mittal, parecería abarcar todo el territorio de Israel. Esto también ignora años de historia compleja y parece echar la culpa del estancamiento actual entre Israel y la Autoridad Palestina sólo a Israel, mientras que no responsabiliza absolutamente por nada a la Autoridad Palestina (que controla gran parte de Cisjordania) ni a Hamás (que controla Gaza).

Al igual que el movimiento BDS, las acciones de Ben & Jerry's ignoran años de iniciativas diplomáticas, diálogo político y contexto histórico para transmitir una visión simplista de la región.

¿Acaso el boicot de Ben & Jerry's tendrá un real efecto económico?

No en lo inmediato y tal vez nunca. Ben & Jerry's en Israel es producido por una fábrica de helados local que tiene una franquicia para producir el helado. Como parte del boicot de Ben & Jerry's, Unilever notificó al director ejecutivo de la compañía israelí, Avi Zinger, que no renovarán su contrato cuando expire a fines del 2022.

"Esto se debe a que no aceptamos dejar de vender helado en todas partes de Israel", explicó Zinger. "La razón por la que hicieron esto es la presión de BDS… Nosotros no nos rendimos y es importante que (los consumidores de todo el mundo) nos apoyen. Les pido a todos que estén de nuestro lado, que nos ayuden a pelear porque esta lucha es la lucha de todos".

Unilever dijo que encontrarán otra compañía israelí para darle la franquicia cuando termine el contrato con Zinger, pero un año y medio es mucho tiempo para que esta clase de gesto político quede en la memoria colectiva. No queda claro realmente qué va a hacer Unilever. Se estima que Ben & Jerry's representa entre el 12%-13% del mercado de helados en Israel, un distante tercer lugar detrás de las marcas israelíes Strauss y Osem. Es posible que la pérdida de Unilever en Israel lleve a un incremento de las ventas de las compañías locales. Tal vez no. Esta es la razón por la que el gesto político de la marca es tan molesto: ellos no logran nada concreto, sólo declaran que se oponen al estado judío.

El impacto negativo sobre la imagen de Israel es significativo

El gesto político de Ben & Jerry's en verdad impacta la percepción global de Israel. Al señalar que Israel merece ser censurada, Ben & Jerry's transmite el mensaje no demasiado subliminal de que el único país judío es malo y merece el odio y el oprobio.

¿Cuándo va a declarar Ben & Jerry's que retira su marca de los territorios en disputa en Taiwán (reclamados por China), en Kashmir (en disputa entre India y Pakistán), en Chipre (Grecia y Turquía), en Gibraltar (España e Inglaterra) o en la miríada de otras áreas en las que hay desacuerdos políticos?

¿Dónde están sus declaraciones públicas sobre los espantosos abusos de derechos humanos que tienen lugar a diario en lugares donde se vende su helado, incluyendo las áreas gobernadas por la Autoridad Palestina y Hamás? (Los derechos humanos están completamente ausentes de "los temas que nos preocupan" que son enumerados en su sitio web).

¿Cómo seguimos adelante?

Algunos consumidores judíos y mercados kasher indicaron que no seguirán comprando el helado de Ben & Jerry's. Una respuesta más productiva sería no dejarlo allí, sino educarnos a nosotros mismos y a los demás sobre el estado judío.

El odio florece donde existe la ignorancia. Comienza a luchar contra la falta de información y la demonización de Israel teniendo más contacto con Israel y con los israelíes. Lee periódicos y revistas israelíes. Escribe blogs y publica en las redes sociales contando sobre tu orgullo respecto al estado judío.

El peor aspecto de los gestos políticos es su vacío. Vayamos más allá de las discusiones sobre el helado y aprovechemos el errado ataque de Ben & Jerry's a la política israelí para volver a encender nuestra conexión con Israel.