El pasado miércoles 20 de noviembre, las potencias del grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania), reunidas en Ginebra negociaron ofreciendo la disminución de las sanciones que pesan sobre Teherán, con la esperanza de alcanzar un acuerdo provisional para limitar el controvertido programa nuclear iraní.

El acuerdo se aplicará durante seis meses, es dudoso que un acuerdo permanente se firme más adelante ya que no es seguro que los iraníes quieran uno. Lo más probable es que se lleguen a firmar una serie de acuerdos que extiendan la situación actual sin una solución completa y permanente.

Teherán aceptó una congelación limitada en el programa nuclear, a cambio de un levantamiento parcial de las sanciones internacionales.

Los delegados iraníes recibieron elogios directos del Líder Supremo Ali Kahameini tras sus palabras de agradecimiento.

“El voto del pueblo a favor de la moderación y del compromiso constructivo y los incansables esfuerzos de los equipos de negociadores abrirán nuevos horizontes”, escribió en su cuenta de Twitter el Presidente de Irán, Hasan Rohani

A juzgar por la respuesta del presidente de Irán, su país logró su principal objetivo; el de sellar un acuerdo que reconozca su derecho a desarrollar un programa de enriquecimiento de uranio con fines pacíficos afirmando que el uranio será utilizado en su reactor de investigación y con fines médicos.

El texto emitido no fue claro en cuanto a la liberación de las cuentas congeladas de la república islámica en bancos occidentales, ni tampoco acerca de cuál será el volumen de equipamiento que podrá importar, ni la cantidad de petróleo que podrá exportar. Sin embargo se percibe que Irán está satisfecho con los resultados pues funcionarios de alto rango del gobierno iraní ya han realizado declaraciones sobre mejoras en la economía del país con un serio y bien estructurado plan económico en el que expertos de diversos sectores han estado trabajando, además de la realización de vuelos directos hacia Estados Unidos.

Puede ser que, el que se quiten algunas de las sanciones sobre Irán, despliegue un clima de mayor confianza entre los inversionistas e incluso, si no se pueden obtener acuerdos económicos en estos momentos, la república iraní se esfuerce por firmar acuerdos futuros. Teherán ya ha invitado a Rusia a ampliar su relación comercial.

En conclusión, Irán está satisfecho con el acuerdo de Ginebra en estos momentos. Las sanciones actuales pueden llegar a ser levantadas por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sin la aprobación previa del Congreso.

Si bien el acuerdo aclara la posición que debe ocupar Irán, éste no establece límites en cuanto al tiempo y a los avances nucleares ya realizados. Si Teherán decidiera en un futuro negociar su derecho a tener una bomba nuclear, la infraestructura ya estaría desarrollada.

Parece ser que la cuestión del derecho de Irán a enriquecerse de uranio quedó en una zona gris donde las partes negociadoras no llegaron a ningún acuerdo.

La inteligencia israelí tiene información de que en estos momentos, Irán tiene todos los elementos necesarios para fabricar un arma nuclear en un par de meses. Organismos de inteligencia estadounidenses son un poco más optimistas, pero también admiten que, los acuerdos únicamente alargarán el proceso de fabricación de bombas en Irán.

Israel está consciente de que en el frente político, Irán no está desarrollando una infraestructura armamentista nuclear, sin embargo, están preocupados de que los países que formaban un frente unido con el boicot económico han comenzado a romper el pacto. El cumplimiento de las sanciones fue el resultado de un arduo trabajo y en el momento en que cedieron le abrieron la puerta a empresarios de distintas partes del mundo para negociar identificando las oportunidades económicas.

En junio pasado, cuando Rohani fue electo presidente de Irán realizó una serie de declaraciones que presentaron un Irán más abierto y tolerante, por lo que el gobierno israelí no logró convencer a las potencias mundiales para que se mantuvieran firmes con las sanciones que presionaban a los iraníes a aceptar acuerdos exigentes y limitantes en cuanto a su enriquecimiento de uranio.

A pesar de las críticas que el primer ministro Benjamin Netanyahu expresó en público el domingo pasado, parece ser que Israel no tendrá más remedio que aceptar el acuerdo. Una opción es que Netanyahu presione al Congreso de Estados Unidos para que se continúe con las sanciones y éste a su vez presione al presidente Obama para que no las ejecute.

Mientras tanto, la inteligencia israelí tratará de revelar el engaño de Irán permitiéndole a Netanyahu confirmar ante el mundo el peligro que este país representa a nivel global y no únicamente para Israel.

Israel continuará confiando en los Estados Unidos a pesar de los desacuerdos en torno a Irán y los palestinos. Es posible que los estadounidenses amplíen su paquete de beneficios de defensa de Israel y los estados del Golfo para calmar los ánimos. Por el momento las posibilidades que Netanyahu vaya en contra de Obama o que vaya en contra de la comunidad internacional y que ataque a Irán se ven muy lejanas. Durante un largo periodo, Netanyahu habló sobre el dilema de elegir entre una bomba iraní y un bombardeo israelí; al menos por ahora, no habrá una bomba iraní, y parece ser que tampoco ataque israelí.

Ensancha el sitio de tu tienda, y extiende las cortinas de tus moradas” (Isaias 54:2).

Israel es nuestro hogar físico y espiritual. Como judíos debemos ensanchar nuestros corazones conociendo lo que sucede en Israel para ser parte de esa morada que extiende sus cortinas de protección y amor hacia nosotros.