El 31 de agosto de 2014, las Fuerzas de Defensa de Israel interceptaron un avión sirio no tripulado más conocido como “dron” con un misil Patriot, que volaba cerca de Quneitra, cruce importante entre Siria y el territorio del Golán en el cual ha habido últimamente fuertes enfrentamientos entre tropas del gobierno sirio bajo el régimen del presidente Bashar-al-Assad y los rebeldes sirios.

¿Qué implica esto?

Para responder la pregunta, debemos conocer las raíces del conflicto sirio, y para esto, debemos familiarizarnos primero con las corrientes islámicas: el chiísmo y el sunismo.

Mahoma, fundador del Islam, murió en el año 632 E.C. y sus sucesores, denominados califas, serían los responsables de dirigir al pueblo islámico y procurar la expansión de la religión y del territorio.

Los chiítas fueron los partidarios de Alí, primo y yerno del profeta Mahoma, quien estuvo casado con su hija Fátima. Para los chiítas, Alí es el primer imán y tanto él como sus descendientes son considerados los legítimos sucesores de Mahoma.

Para los sunitas, Alí era simplemente el último califa. La ruptura definitiva entre ambos sectores tuvo lugar cuando los hijos de Alí, Hasan y Husain, murieron a manos de los sunitas en lo que se conoce como la matanza de Kerbala. A ambos se les ha considerado mártires y su muerte se celebra cada año.

Los chiítas consideran que el imán es el líder de la comunidad y debe ser descendiente directo de Mahoma. No puede ser cualquiera y tiene que estar preparado para el cargo ya que se considera que los imanes están investidos por la ley divina para continuar la misión del profeta.

La figura del imán, para los sunitas, es simplemente aquel que dirige los rezos en la mezquita. Ellos no tienen ni clero ni jerarquías dentro de la comunidad.

Los chiítas asumen una visión diferente a los sunitas en cuanto al mesianismo, ya que los chiítas siguen esperando al mesías de la comunidad, conocido como al-mahdi que significa ‘figura esperada’. Para los sunitas, la revelación terminó con Mahoma, y ya no esperan la llegada de ningún otro mesías o profeta, sino sólo el juicio final.

En base a esta explicación sobre los dos grupos en pugna en la Siria actual, podremos entender mejor el porqué de una guerra de esta índole.

La situación en Siria, país mayormente sunita, es complicada ya que el presidente actual, Bashar al-Assad, pertenece a la minoría alauí chií. Tras el estallido de la Primavera Árabe (2011), Assad decidió enfrentar las protestas de una manera excesivamente violenta. La reacción de Assad pudo haber sido influenciada por las acciones de su padre, quien en los años ochenta como Presidente de Siria, enfrentó los levantamientos con violencia, estrategia con la que tuvo éxito.

Irán, que ha luchado por la influencia chiíta en la región, apoya a Assad. La delicada situación no sólo concierne a Siria ya que si los sunitas adquirieran el poder, el corredor chiíta de Irán, Siria y la organización terrorista libanesa Hezbolá perdería su poder. Por las razones anteriores Arabia Saudita y Qatar han brindado apoyo financiero y logístico a los rebeldes sunitas pues de esta manera Siria se convertiría en un estado sunita, lo que cambiaría el equilibrio geopolítico del poder en el Medio Oriente a su favor.

¿Conflicto interno en Siria? Ya vimos con los datos anteriores que no es así, ya que la carga va mucho más allá. Desde el comienzo de la crisis, Rusia ha apoyado a Assad, ya que tiene su único puerto en el Mar Mediterráneo en la ciudad siria de Tartus, el único puerto marítimo de Rusia, que no se encuentra en un antiguo territorio de la Unión Soviética, y por lo tanto de importancia estratégica vital. Por otro lado, los Estados Unidos apoyan a los insurgentes sunitas para que derriben al gobierno chiíta de Asaad para desmembrar la unión entre Irán, Siria y Hezbolá. Pero no es tan sencillo, ya que Estados Unidos teme que con la caída de Assad, las armas químicas que se encuentran en Siria queden bajo el poder sunita y sean un peligro internacional.

Ahora relacionaremos esta información con Siria e Israel. En diciembre de 2013 se produjeron tres incidentes armados en la frontera entre Israel y Siria, lo que reforzó la tesis de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) de que dicha frontera planteaba amenazas reales para Israel. Uno de los incidentes fue que unos individuos desconocidos colocaron una bomba junto a la valla fronteriza; el artefacto explotó cuando pasaba por allí una patrulla de las FDI inutilizando el vehículo.

Estos incidentes podrían ser casos aislados producto del conflicto en Siria, o bien ataques planeados para perjudicar directamente a Israel, lo cual podría conducir a situaciones más complejas y peligrosas. Los principales sospechosos son elementos jihadistas sirios que forman parte de la oposición armada al régimen de Assad.

Algunas facciones jihadistas extremistas como el Frente Al Nusra, filial oficial de Al-Qaeda en Siria, mantienen una presencia constante en el sur de Siria y en algunos tramos de la frontera con Israel, peleando diariamente contra las fuerzas de Assad.

Los jihadistas tienen una ideología radical y a pesar de que su lucha es contra Assad, en cualquier momento podrían atacar a Israel. Estos grupos no gobiernan de forma soberana ningún territorio claramente delimitado, son simplemente facciones pertenecientes a grupos terrorista fundamentalistas.

La alerta israelí también es para el ejército sirio, pues durante esta misma época un soldado sirio disparó contra paracaidistas israelíes que se encontraban junto a la frontera, los cuales inmediatamente respondieron disparándole. Según el análisis de las FDI, el soldado sirio actuó solo, pero en la perturbada zona fronteriza, este tipo de incidente podría ser un detonante para llegar a convertirse en un conflicto mayor.

La situación ha continuado de esta forma y el ejército israelí no prevé un peligro inmediato si el paso fronterizo cayera en manos de los rebeldes (provocando la salida del ejército de la ONU que ha resguardado la zona desde el fin de la Guerra de Iom Kipur en 1973). De acuerdo con medios de comunicación árabes, en los últimos dos años, Israel ha ido mejorando sus relaciones con los habitantes del pueblo al este de la frontera, por ejemplo con la apertura de un hospital de campaña que ha tratado a cientos de sirios heridos. Actualmente, el cruce se encuentra en manos de una alianza de grupos que se consideran más moderados y no están interesados en una confrontación con Israel.

Sin embargo Israel no debe bajar la guardia, pues ha habido cambios significativos en cuanto a la cercanía de los grupos radicales a la zona fronteriza. Es por esta razón que Israel derribó el avión no tripulado procedente de Siria.

Israel ha estado alerta y cualquier tipo de ataque motivará una respuesta inmediata del ejército israelí, pues el objetivo del gobierno es resguardar a su población.

Que se cumplan las palabras del profeta Isaías (60:18): “Ya no se oirá hablar de violencia en tu país ni de destrucción ni quebrantamiento en tus fronteras; a tus murallas llamarás Salvación y a tus puertas Alabanza”.