Antes de que comenzara el actual conflicto, Yarmouk albergaba a la comunidad más grande de refugiados palestinos del país. 180.000 civiles palestinos lo llamaban hogar. Ahora sólo quedan 20.000. Diariamente se prohíbe la entrada de alimentos y medicinas, y la inanición es una de las tres causas de muerte más frecuentes. Recientemente, en el área de Jarabulus, fueron asesinadas 22 personas y sus cuerpos fueron lanzados a las calles para infundir miedo en la población. Muchos de ellos eran niños.

Amnistía Internacional ha hecho un llamado al inmediato levantamiento del bloqueo, a poner fin a los bombardeos y ataques indiscriminados, y a que las agencias humanitarias tengan acceso irrestricto a la zona. El uso desmedido de la fuerza en contra de civiles debe llegar a su fin.

¿Estás cansado de las atrocidades y los crímenes que comete el estado de Israel? Espera un minuto... ¡Yarmouk y Jarabulus están realmente en Siria!

De hecho, muchas personas en ese país alegan por la falta de atención que se le está dando a su situación y al hecho que las imágenes y videos se hacen virales sólo cuando son falsamente presentados como provenientes de Gaza. Marc Lynch, director del Instituto de Estudios del Medio Oriente de la Universidad George Washington, dijo sobre esto que “Debe ser muy vergonzoso tener que revisar si el niño muerto [en el video o la fotogrfía] es de Gaza o de Siria antes de decidir si estar moralmente enojado o no”.

Por eso le pregunto a aquellos que condenan a Israel: ¿Ustedes son pro palestinos o simplemente son anti Israel? Muchos de ustedes supuestamente se preocupan mucho, cuando en realidad no les importa ni siquiera un poco. Como escribió Leon Wieseltier: “[Es más fácil] no entrar en las profundidades de ningún tema. Es menos satisfactorio a corto plazo que maldecir y compartir links [en redes sociales]”.

Lo que veo en Twitter y Facebook me obliga a pensar que el único conflicto relevante hoy en día en el mundo es entre Israel y Hamás. Hay dos opciones, o bien a ustedes sólo les preocupa la guerra cuando involucra un judío sosteniendo un arma, o bien no tienen idea de los otros conflictos que se desarrollan en el mundo. En caso de que esta última opción sea la correcta y sinceramente espero que así lo sea he aquí una lista parcial de las cifras de fallecidos en otros conflictos que se desarrollan actualmente. No presento la lista en ningún orden en particular:

Esto no quiere decir que su atención y simpatía debiese basarse en la cuenta de fallecidos. Todas las muertes de civiles son trágicas. Además, la cantidad de fallecidos no nos dice nada sobre la moral de las partes involucradas, especialmente en el caso de la guerra asimétrica que está luchando Hamás. Después de todo, Estados Unidos tuvo cerca de 450.000 bajas en la Segunda Guerra Mundial, mientras que los Nazis perdieron sobre siete millones; sin embargo, apostaría a que ninguno de ustedes pensaría que los Nazis eran más morales —al menos espero que no lo piensen. Sin embargo, la lógica torcida y la moral relativa de algunos comentarios que he leído en las redes sociales me ha hecho dudar esto último.

¿Qué es lo que sí muestran estos números? Que pese a que todas las guerras son trágicas, incluyendo la guerra entre Israel y Gaza, sólo las muertes que tienen algo que ver con los judíos parecen evocar los clamores que se han oído últimamente sobre la cantidad de muertos, la cual es mucho menor a otros conflictos y la cual además se debe en buena parte a las grotescas tácticas de guerra de Hamás. A pesar de que hay pocos de ustedes a los que acusaría personalmente de sentir animosidad por los judíos, sí hay muchos de ustedes que están siendo partícipes de un ataque global y colectivo en contra de Israel, lo cual en última instancia sugiere que hay algo mucho más profundo y oscuro detrás.

No les pido que no se preocupen. Por el contrario, espero que todos ustedes comiencen a preocuparse mucho más por los diversos problemas que hay en el mundo. Sólo entonces sus críticas y condenas a Israel serán —por decir de alguna manera— más proporcionales.

Este artículo apareció originalmente en inglés en el blog de Jonathan Messing.