El informe de la controvertida comisión de la ONU Schabas-Davis sobre la guerra de Gaza del pasado verano, cuya composición denunció Israel por parcial, va a ser publicado de manera inminente y será debatido el lunes ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. La ONG UN Watch ha tenido acceso a otro informe sobre el referido conflicto, éste elaborado por una comisión internacional de alto nivel, encabezada por el ex presidente del Comité Militar de la OTAN Klauss Naumann e integrada por personalidades (ex ministros, diplomáticos, parlamentarios, asesores de seguridad, militares) de siete países (España, Italia, Reino Unido, EEUU, Australia, Colombia y Alemania).

Estas con algunas de las conclusiones del referido informe:

  • No tenemos dudas de que ésta no fue una guerra deseada por Israel. Israel buscaba evitar el conflicto y ejerció gran contención durante meses, en los que sus ciudadanos fueron objetivo de ataques esporádicos de cohetería desde Gaza.

  • Una vez empezó la guerra, Israel hizo repetidos esfuerzos por concluirla. La guerra que Israel se vio compelido a librar contra Hamás y otros extremistas de Gaza fue legítima, necesaria para defender a sus ciudadanos y su territorio contra ataques sostenidos desde más allá de sus fronteras.

  • Deliberada e indiscriminadamente, los cohetes de Hamás tuvieron por objetivo centros de población civil del sur de Israel. Visitamos uno, el kibutz Nahal Oz, contra el que Hamás lanzó más de 150 cohetes el pasado verano, con lo que causó pérdida de vidas y una vasta destrucción. Se lanzaron numerosos ataques contra grandes ciudades situadas más al norte, Jerusalén y Tel Aviv incluidas. Hamás lanzó deliberadamente misiles hacia el Aeropuerto Internacional Ben Gurión, con lo que perjudicó y amenazó el tráfico aéreo civil. No hay duda de que todos esos ataques constituyen crímenes de guerra.

  • Además, Hamás construyó una serie de túneles, con material desviado de suministros humanitarios, que penetraban en la frontera entre Gaza e Israel y, en numerosos casos, con salidas cercanas a núcleos civiles. Entramos en uno de esos túneles, que se extendía por espacio de dos kilómetros y terminaba a unos centenares de metros de un kibutz, y que probablemente se pretendía que penetrara en el propio kibutz. Podemos concluir que esos túneles fueron diseñados, al menos en parte, para atacar, matar y secuestrar a civiles israelíes. De nuevo, esto constituye un crimen de guerra.

  • Hamás lanzó ataques contra Israel desde el corazón de sus propios núcleos civiles de Gaza, donde asimismo situó sus arsenales y fuerzas militares, en centros como escuelas, hospitales y mezquitas. Así como las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) presentaron cuidadosas pruebas al respecto, hemos visto grabaciones de medios internacionales que confirman varios casos y estamos enterados de las proclamas de oficiales de alto rango de Hamás que confirmaron el uso de escudos humanos. Un reciente informe de la Secretaría General de Naciones Unidas confirmó que en algunos casos Hamás incluso utilizó instalaciones de la ONU para almacenar municiones y lanzar ataques.

  • Por supuesto, cada uno de nuestros Ejércitos está comprometido con la protección de la vida de los civiles cuando se libran combates. Pero ninguno de nosotros conoce de ningún Ejército que tome medidas tan exhaustivas como las que tomaron las IDF el pasado verano para proteger la vida de la población civil en esas circunstancias.

  • Coincidimos con el presidente de la Junta de Jefes de Estado de EEUU, general Martin Dempsey, que, tras una misión de investigación del Pentágono llevada a cabo en Israel, dijo en noviembre que, durante el conflicto de Gaza de 2014, “Israel alcanzó extremos extraordinarios en lo relacionado con limitar los daños colaterales y las víctimas civiles“.

  • Nuestra conclusión general es que, por tierra, mar y aire, durante la operación ‘Margen Protector’ del pasado verano Israel no sólo cumplió con cualquier patrón internacional razonable de observancia de las leyes relativas a los conflictos armados, sino que en muchos casos los superó significativamente.

  • Tuvimos evidencias claras de esto desde los más altos a los más bajos niveles de la cadena de mando. Una muestra del rigor con que Israel asumió sus deberes morales y sus responsabilidades bajo las leyes relacionadas con los conflictos armados es que en algunos casos su escrupulosa adhesión a las leyes de guerra costaron vidas de civiles y soldados israelíes.

Publicado originalmente en El Medio.