Durante mucho tiempo se ha sospechado que el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) —que acusa a Israel de practicar un apartheid en contra de los palestinos— no es un grupo pro-palestina sino más bien una expresión de odio ciego en contra de Israel.

En la última campaña —en contra de SodaStream, fabricante israelí de máquinas para preparar gaseosas caseras— activistas del BDS están organizando protestas en las tiendas que venden SodaStream e instando a los inversionistas a vender sus acciones.

Más específicamente, el movimiento BDS está presionando a la actriz Scarlett Johansson para que deje de ser la portavoz mundial de SodaStream (en teoría, la próxima semana Scarlett Johansson aparecerá en un anuncio comercial de alto perfil que será transmitido en el entretiempo del Super Bowl).

¿Cuál es la objeción del movimiento BDS? SodaStream tiene una fábrica ubicada en la ciudad cisjordana de Maalé Adumim, que —según informa el periódico Al Arabiya— emplea a 900 palestinos que trabajan lado a lado con israelíes, comparten un comedor y ganan salarios y beneficios iguales a los que obtienen los israelíes.

Más que “apartheid” esto pareciera ser una excelente manera de construir puentes de paz . Sin embargo el movimiento BDS no es disuadido por estos hechos molestos.

¿Con qué argumento?

A medida que el movimiento BDS aumenta la presión en contra de SodaStream, esto plantea una pregunta más amplia: ¿Quién saldrá más herido como consecuencia de esta campaña? Si la planta de Maalé Adumim cierra, los propietarios israelíes pueden transferir fácilmente la producción a una de las otras 20 plantas de la compañía.

Los más dañados serán ciertamente los 900 trabajadores palestinos que perderán sus puestos de trabajo.

Nos preguntamos: ¿Con qué argumento hipócrita los activistas del BDS amenazan el sustento de 900 familias palestinas, siendo que los empleados palestinos trabajan en SodaStream por voluntad propia y ganan cuatro veces el salario que podrían obtener de un empleador palestino?

Los activistas del BDS afirman ser pro-palestinos, pero en realidad, todo este movimiento tiene un fuerte hedor a odio ciego en contra de Israel.

Además, si alguien quiere hablar de “apartheid”, ¿por qué no empezamos preguntando cuántos israelíes trabajan en fábricas palestinas? Ninguno. O mejor aún, ¿cuántos israelíes pueden entrar a las ciudades palestinas sin que exista la posibilidad real de que sean asesinados?

A pesar de la intimidación de los defensores del BDS y su caracterización del producto de SodaStream describiéndolo como “burbujas de sangre”, Johansson ha declarado valientemente que no dará marcha atrás. Y si bien la controversia podría afectar negativamente su imagen pública, ella ha tomado una posición de principios. Esperamos que más voceros de la verdad sigan sus pasos.

Declaración de Scarlett Johansson

Si bien nunca tuve la intención de transformarme en el rostro oficial de un movimiento social o político, de una distinción o de una postura como parte de mi afiliación con SodaStream, dada la cantidad de polémica alrededor de mi decisión, me gustaría aclarar las cosas.

Sigo siendo una partidaria de la cooperación económica y la interacción social entre un estado de Israel democrático y Palestina. SodaStream es una empresa que no sólo está comprometida con el medio ambiente, sino también con la construcción de un puente para alcanzar la paz entre Israel y Palestina, permitiendo que vecinos trabajen juntos, reciban igual salario, igualdad de beneficios e igualdad de derechos.

Eso es lo que ocurre a diario en la fábrica de SodaStream en Maalé Adumim. Como parte de mis esfuerzos como embajadora de Oxfam [el grupo internacional de ayuda humanitaria que apoya abiertamente la causa palestina], he atestiguado en primera persona cómo se avanza cuando las comunidades se unen y trabajan juntas, y se sienten orgullosas de los resultados de dicho trabajo por la calidad de los productos, el ambiente de trabajo, el sueldo que llevan a casa a sus familias y los beneficios que reciben por igual.

Creo en el consumismo consciente y en la transparencia y confío en que los consumidores tomarán una decisión educada qué sea correcta para ellos. Yo apoyo el producto de SodaStream y estoy orgullosa del trabajo que he realizado en Oxfam como embajadora durante más de 8 años. Y a pesar de que sea un efecto secundario por el hecho de representar a SodaStream, estoy feliz de que se haya abierto el tema, con la esperanza de que un mayor número de voces contribuya a la conversación de una solución pacífica de dos estados en el futuro cercano.

Adición: El miércoles 26 de enero, Scarlett Johansson tomó otra decisión de principios y puso fin a su relación con Oxfam.

El portavoz de Johansson dijo que la actriz tiene "una diferencia de opinión fundamental" con Oxfam ya que el grupo humanitario se opone a todo comercio proveniente de los asentamientos israelíes, alegando que son ilegales y que niegan los derechos de los palestinos.

"Scarlett Johansson ha decidido respetuosamente poner fin a su rol de embajadora de Oxfam después de ocho años", dijo el comunicado. "Ella y Oxfam tienen una diferencia de opinión fundamental en cuanto al movimiento BDS: boicot, desinversión y sanciones. Ella está muy orgullosa de sus logros y sus esfuerzos de recaudación de fondos durante su labor con Oxfam".

Kol haKavod a Scarlett por tomar una postura firme y no ceder ante una presión creciente. Sus admirables acciones han generado más publicidad para SodaStream que cualquier comercial del Super Bowl.

Video de la fábrica de SodaStream

Este video (en inglés), creado por Standwithus.com, muestra cómo la fábrica de SodaStream en Cisjordania —donde árabes y judíos trabajan juntos mano a mano— ayuda a construir puentes de paz.