Existe la idea errónea de que antisionismo no es más que una fuerte crítica a Israel, y me gustaría comenzar a aclarar esta idea. Las personas a quienes no les gusta el gobierno de Netanyahu, me incluyo entre ellos, no son antisionistas. Eso es parte del debate democrático normal. Quienes se oponen a las políticas de asentamiento de Israel o a sus decisiones con respecto a Gaza o cualquier otro lugar, no son necesariamente antisionistas. Hay muchos israelíes patriotas que sienten lo mismo. El antisionismo se distingue porque su visión es que la "empresa sionista", o sea el Estado de Israel, está mal concebida, es un error y, en definitiva, no son simplemente las políticas israelíes las que tienen que cambiar, sino que Israel mismo tiene que desaparecer.

Esto es algo que ocurre únicamente con Israel y no con ningún otro país del mundo. Muchos tenemos una postura crítica respecto a la ocupación de China en el Tibet, o que Rusia ocupe partes de Ucrania. Algunas personas saben que Turquía ocupó el norte de Chipre, transgrediendo las leyes internacionales, y estableció allí asentamientos. Pero ninguna de estas críticas se extiende a llamamientos no sólo para que Rusia, China y Turquía cambien sus políticas, sino para que los estados mismos desaparezcan, que sean eliminados. Por lo tanto, incluso si aceptas por un segundo la premisa de que antisionismo no es antisemitismo, tienes que explicar la ideología de eliminación que es el eje del antisionismo.

El antisionismo es antisemitismo porque particulariza al estado judío para el oprobio.

El antisionismo es antisemitismo. Es antisemitismo porque particulariza al estado judío para el oprobio, con una prescripción que los antisionistas (con muy pocas excepciones), no aplican a ningún otro estado. Por lo tanto, si tú te opones en general al concepto de un estado nación, también de otros estados nación como Dinamarca, entonces podemos llegar a creerte que simplemente puedas ser un antisionista de la misma forma que te opones a todos los estados fundados en base a una nacionalidad. Pero de lo contrario, se trata de distinguir al estado judío para un tratamiento que no se aplica a nadie más.

El segundo punto que es muy importante es que el antisionismo frecuentemente tiende a hacer circular imágenes, frases y calumnias que tienen una larga historia en la tradición antisemita, remontándose a miles de años atrás. Por ejemplo, si dices que Israel comete un genocidio en Gaza (lo que claramente no es cierto), abusas de esa palabra y pones en circulación un clásico argumento antisemita que sugiere que el pueblo judío es especialmente sangriento. O si dices que Israel o los líderes israelíes hipnotizaron al mundo para que todos hagan lo que ellos desean, una vez más eso se nutre de una antigua figura antisemita.

Finalmente, antisionismo es antisemitismo porque como todas las formas de odio judío en la historia, se adaptó como un virus a las modas culturales y políticas de nuestra época. Hoy en día es muy difícil ser antisemita y odiar a los judíos por razones raciales, por la obvia razón de que esa clase de ideología afortunadamente pasó de moda con la destrucción del Tercer Reich. No está de moda odiar a los judíos basándose tan sólo en su religión, pero se puso de moda odiar a los judíos usando la excusa de su estado, de su nacionalidad y de su disposición a defender sus fronteras, como el máximo pretexto para diferenciar al pueblo judío para el oprobio y para un odio que no se aplica a ningún otro pueblo del mundo. En pocas palabras, por estas tres razones el antisionismo no se diferencia del antisemitismo y es el antisemitismo "aceptado" de nuestra época.


Este artículo fue adaptado de comentarios realizados en un podcast de Munk Debate. El texto apareció originalmente en el National Post.