Ocurrió algo maravilloso el otro día. No fue algo grande. No fue algo dramático. No fue algo esperado. Pero fue bonito y maravilloso, fue un pequeño gesto que hizo una gran diferencia.

Fui a una fiesta de Bat Mitzvá de la hija de una amiga. Fue un momento hermoso y emotivo, así como debería ser un Bat Mitzvá. Y quizás fue incluso más emotivo porque la pareja había luchado una cantidad de años equivalente a un Bat Mitzvá (como lo expresó el padre) para tener a esta hija. Había una cuota de alegría extra en el ambiente.

Todos hemos escuchado muchos discursos de Bar y Bat Mitzvá. Todos agradecen a sus padres (justo después de agradecer a los parientes que viajaron para estar presentes y una lista de los lugares desde donde vinieron). Algunas personas (no todas) agradecen a Dios. A veces es de corazón. A veces es simple formalidad. A veces es una mezcla de las dos. Y a veces es difícil darse cuenta si fue verdadero o no.

Pero esta jovencita hizo algo especial y único que claramente emanaba directamente de su corazón. Ella escribió una nota de agradecimiento a cada uno de los invitados, ¡antes de recibir sus regalos! Y no era una nota de agradecimiento por los regalos, sino que era una expresión de lo que este asistente en particular significa para ella. Y no era corta, una o dos líneas. No era genérica. Eran unos cuantos párrafos describiendo el rol que la persona en cuestión había tenido en su vida, evocando algunas experiencias compartidas y recuerdos y expresando gratitud por las muy específicas formas en las que habíamos mejorado su vida.

Fue increíble.

Había 115 invitados (¡yo sé porque organicé las mesas!) así que pueden imaginarse el tiempo y esfuerzo involucrados. Fue muy impresionante.

Por más que intentemos evitarlo, la mayoría de los niños de Bar Mitzvá y las niñas de Bat Mitzvá están un poco (o muy) enfocados/as en sí mismos/as. Y la verdad es que, con todo ese foco y atención, es difícil que no sea así.

Esta es una excelente forma de evitar la trampa del egocentrismo. Es la forma perfecta de enseñarles a nuestros hijos acerca de mostrar apreciación. Es un modo poderoso de inculcar en nuestros hijos el concepto de comunidad.

La fiesta estuvo muy divertida. Los discursos fueron al mismo tiempo graciosos y emotivos (no esperábamos menos dado que el padre es guionista). Pero lo que más me impactó fueron esas notas. Cuando el resto de la velada pase al olvido, recordaré esas amables y consideradas notas. Me emocionó mucho lo que ella me escribió y realmente me encantó la idea.

Creo que es algo que todos deberíamos incorporar en las celebraciones de Bar/Bat Mitzvá de nuestros hijos/as. Me gustaría haberlo pensado antes de que mis hijas cumplieran 12 años. Hubiera realzado y profundizado la experiencia de todos, y por sobre todo la experiencia de la niña del Bat Mitzvá.