Preparándome para viajar desde Israel a Pittsburgh para la fiesta de cumpleaños número 80 de mi madre, me pregunté, ¿Cuál sería el regalo perfecto para ella? Supongo que en este momento de su vida ya está llena de souvenirs de Israel. Y la nueva foto familiar no parecía suficiente.

Recordé lo que está escrito en el Sefer HaJinuj (un libro del Siglo 13 que explica todas las mitzvot del judaísmo) sobre honrar a nuestros padres. El agradecimiento es la clave. Si apreciamos lo que nuestros padres hacen por nosotros, sentimos una profunda gratitud y el deseo de corresponderles se apodera de nosotros. Yendo más allá, el autor explica que al apreciar a nuestros padres eventualmente apreciaremos a nuestro Padre en el Cielo y desearemos servirle al máximo de nuestras capacidades.

También recordé las enseñanzas del rabino Noaj Weinberg, de bendita memoria, el fundador de Aish HaTorá, quien enseñó que el camino a la felicidad es estar agradecidos por las bendiciones de nuestra vida.

“Ya sé”, le dije a mi esposa. “Le voy a dar a mi mamá una lista de 80 razones por las que estoy feliz de que sea mi madre”. ¡El regalo de cumpleaños perfecto!

Para ser honesto, la confección de la lista tuvo sus momentos de sequía. Pero el proceso de tratar de reproducir mi vida a través de lo que mi madre hizo por mí fue increíblemente significativo. Terminé deseando hacer una lista más larga.

Aunque ella disfrutó muchísimo compartiendo la lista con la familia y amigos, no hay dudas de que yo disfruté más que ella.

Trata de hacer lo mismo con las personas importantes en tu vida - padres, pareja, amigos. Te garantizo que tu apreciación y la relación cambiarán para mejor.

Gracias mamá por todo lo que has hecho y continúas haciendo por mí.

Entonces, sin más, aquí está mi lista:

80 Razones Por Las Que Estoy Feliz De Que Seas Mi Madre

1.  Me cargaste por 9 meses.

2.  Atravesaste los dolores de parto por mí.

3.  Me hiciste entrar en el pacto de Abraham en el octavo día.

4.  Cambiaste mis pañales.

5.  Me alimentaste.

6.  Me bañaste.

7.  Me vestiste.

8.  Me llevaste al peluquero para que me cortara el pelo.

9.  Me respetaste y me llevaste a un mejor peluquero cuando sentí que necesitaba mejores cortes de pelo.

10. Fuiste un ejemplo enseñando en la Escuela Judía.

11. Me compraste la bicicleta que quería cuando cumplí 13 años.

12. Me alentaste para que me atreviera a hacer mi bar mitzvá.

13. Me llevaste a clases de tenis.

14. Me fuiste a buscar de las clases de tenis.

15. Me llevaste a todos los lugares donde tenía torneos.

16. Hiciste que me quedara en el campamento de verano cuando yo no quería.

17. Siempre respondiste el teléfono cuando te llamaba al hospital Montefiore.

18. Hasta el día de hoy te preocupas por mí cuando no llamo.

19. Eres excelente con lo nietos.

20. Amas a mi esposa.

21. Siempre creíste en mí cuando dije que estaba enfermo y tenía que quedarme en casa sin ir a la escuela.

22. Me defendiste en básquetbol en la escuela.

23. Nunca me gritaste cuando me echaron de las Ligas Menores.

24. Me quitaste mis raquetas de tenis cuando me pasé de la raya.

25. Nunca me dijiste que no me fue lo suficientemente bien en un examen.

26. Me dejaste conducir tu auto siempre que quise.

27. Me enseñaste a preocuparme por los demás.

28. Hiciste que yo esté orgulloso de ser judío.

29. Siempre que tuvimos alguna discusión te echaste hacia atrás rápidamente.

30. Nunca tuviste miedo de hacer preguntas difíciles.

31. Nunca me desalentaste de vivir en Israel.

32. Nunca perdiste la esperanza de que vuelva a Estados Unidos.

33. Me visitaste dondequiera que viví.

34. Toleraste andar en barcos a pesar de que lo odias.

35. Me compraste utensilios casher cuando te visité.

36. Nos hiciste encender velas de Januca en nuestras vacaciones en Baja.

37. Haces el mejor pan de bananas.

38. Haces que mis camisas se vean muy blancas.

39. Nunca dijiste nada cuando escuchaba música a todo volumen.

40. Me alentaste a tener buenos amigos.

41. Estás tan orgullosa de mí cuando me llevas a las instalaciones de Alzheimer.

42. Cuidaste a mi gato.

43. Sigues viniendo a Israel a pesar de que es muy difícil.

44. Siempre hay comida para mí cuando te visito.

45. Entiendes por qué no te visito con la familia más seguido.

46. Dejabas el trabajo temprano para cuidarme cuando estaba enfermo.

47. Me envías recortes de diario de cosas que crees que me interesarán.

48. Fuiste a los encuentros de Padres con Hijos en Israel.

49. Me mostraste lo importante que es ser parte de una comunidad judía.

50. Me alentaste a ser consejero para el grupo de jóvenes en Reno.

51. Le compras disfraces de Purim a tus nietos en las ofertas de después del día de brujas.

52. Me alentaste a enseñar en la Escuela Hebrea cuando estaba en la Universidad.

53. Estuviste tan orgullosa de mí cuando, en la Universidad, no jugué tenis en Iom Kipur. (Sandy Koufax recibe parte del crédito en esta)

54. Me hiciste sentir muy especial en la caminata de la ciudad al ponerme en un auto de policía.

55. Me dejaste quedarme en lo de Jeff y Judy.

56. Siempre me consigues buenas camisas.

57. Aguantaste que mi cuarto estuviera desordenado.

58. Cocinaste para las reuniones de familiares y amigos del domingo a la noche.

59. Nos dejaste tener un perro.

60. Me cuidaste cuando tuve una operación de rodilla.

61. Nunca dijiste nada negativo sobre papá.

62. Dejaste que me quedara con la pequeña manta de la abuela.

63. Me llevas a comprar regalos para los chicos.

64. Piensas en contactos de fundraising para mí.

65. Trajiste a Lynn a visitar Israel.

66. Cuidas muy bien a papá.

67. Te dedicaste a Dave completamente cuando estuvo enfermo.

68. Conservaste todas mis cosas a pesar de que obstruyen el garaje.

69. Viniste con papá a buscarme al aeropuerto tarde en la noche.

70. Sonríes cada vez que me ves bajar del avión.

71. No te quejas de que sólo haya un lugar para desayunar en donde vivimos.

72. Llevaste a los niños a un paseo en bote al que nunca se habrían subido.

73. Dejaste que papá nos hiciera tantas cosas bonitas, como botes y espejos.

74. Siempre me dejaste con un abrazo y una lágrima.

75. Me compraste lentes de contacto cuando los anteojos no eran compatibles con el tenis.

76. Me compraste para Januca el primer videojuego que salió.

77. Siempre recuerdas los cumpleaños.

78. Siempre recuerdas los aniversarios.

79. Siempre me preguntas cuándo voy a ir a visitar.

80. Estás celebrando tu cumpleaños y me has dado la oportunidad de reflexionar sobre todo lo que has hecho por mí, incluso desde antes de nacer.