Eran las 4 a.m. cuando sonó el teléfono, pero nosotros dormíamos. Luego sonó de nuevo a las 5:45 a.m., y yo dejé que se activara el correo de voz. La tercera vez que sonó, corrí para atender. Era un llamado de fuera del país. La familia de mi esposa estaba en la línea, y yo sabía cuáles serían sus palabras antes de que las dijeran. Mi suegra había fallecido un par de horas atrás.

Conmoción, desilusión, desorientación, arrepentimiento, frustración. Todas esas emociones y más, fluyeron por nosotros mientras nos enredábamos para arreglar el funeral y los vuelos, y para reunir un pequeño ejército que pudiese atender a nuestros hijos mientras mi esposa y yo estaríamos fuera.

Durante el vuelo sentí un terrible arrepentimiento. ¿Había sido demasiado egoísta por no incentivar a mi esposa a visitar a su madre más seguido? ¿Debería ella haber viajado más para ver a su madre enferma, una viuda que vivía sola en un centro de ancianos? Yo ponderaba estos pensamientos en la oscura cabina del avión, envuelto en una culpa que me carcomía. Mi pobre esposa, ¿había yo agregado pesar a su doloroso estado?

Decidí que haría lo que fuera por alivianar el proceso de duelo de mi esposa.

Shivá es el periodo de siete días que siguen al entierro. El propósito es vivir intensamente el duelo y prepararse para poder seguir adelante. Durante esa semana, amigos, vecinos y colegas realizan una visita corta para reconfortar al deudo. Aquí están las lecciones que aprendí de la semana en que mi esposa se sentó en Shivá:

Lección 1: La semana de Shivá no es para nada más que para vivir el luto. Sí, si eres madre probablemente tendrás que hacer cosas que nadie más puede hacer, como dar soporte emocional, guía, instrucciones para el almuerzo de tus hijos, etc. Pero fuera de eso, aplaza, pospone y reorganízate. Cambia tu buzón de voz, configura una respuesta automática en tu email y pon un cartel en la puerta de tu oficina.

Lección 2: Nosotros publicamos un horario de visita en nuestra puerta de entrada, y nos aseguramos que la gente entendiera que no podían visitarnos después de las 9:30 p.m. De otra manera, la gente llegaría en cualquier momento y quién sabe por cuento tiempo. De cualquier forma, deja un cuaderno en la puerta para que la gente pueda dejar notas. Algunas personas viajan largas distancias sólo para darse cuenta de que perdieron el horario de visita; de esta forma, podrán al menos dejar sus condolencias.

Lección 3: Contacta a todas las personas que puedas y hazles saber lo que pasó. Uno tiene círculos de amigos y contactos que son más grandes de lo que uno piensa. Existen círculos de trabajo, círculos familiares, círculos escolares, círculos comunitarios, círculos de familiares lejanos, etc. Piensa en ellos también, y deja que otros te ayuden a avisarles. Yo mandé emails a tres listas diferentes, y todavía me quedaba mucha gente a la cual debía informar. Si hay alguna semana en la que las cosas salen torcidas, es ésta. Peor que no aparecer en una Shivá es olvidarse de avisarle a alguien que de seguro habría ido a visitar. El otro lado de la moneda es que de todas maneras, todo el mundo te perdona por todo.

Lección 4: Dale a tu esposa todo lo que puedas. Ella tiene sólo una madre. El mejor consejo que me dio un colega fue tomarme la semana. Lo hice. Corrí errante y trate de hacerle la vida placentera con almuerzos y cafés. Definitivamente eso nos acercó muchísimo como pareja. Normalmente yo trabajo largas horas, por lo que tomarme la semana significó mucho para ella. Ella sabía que yo me estaba entregando por completo. Y mis vecinos entendieron que algo estaba pasando cuando el primer día de vuelta del entierro yo figuraba paseando el cochecito del bebé a las 10:00 de la mañana.

Lección 5: Escribe el nombre de todos los que te envían comida, los que te hacen un favor, los que cuidan a los niños por una hora, cualquier cosa. Para la gente significa mucho que le agradezcan, y mi esposa quería expresar su agradecimiento a todos aquellos que alivianaron su pérdida. Al principio piensas que vas a recordar a todos, pero luego uno se ve sobrepasado. Además, junta todas las cartas y las notas que recibas. Un par de meses después, uno se reconforta leyéndolas.

Lección 6: Cuando tú eres el que va a visitar, recuerda que lo haces por el beneficio del deudo. Éste es el último lugar de la tierra en el que quieres hablar de ti mismo, por muy interesante que seas. Le exige una tremenda energía física al deudo tener que entretener tu ego. Aparte, nunca discutas sobre nada con el deudo. Nunca. Deja las discusiones afuera. O por lo menos espera hasta que termine la semana de duelo.

Lección 7: Cuando vayas a una Shivá, no esperes comida y entretención. El concepto de "catering" no es realmente conducente para el proceso de la Shivá. Simplemente enfócate en el deudo, y no en tu apetito. La locura por el café que a veces se da en la cocina es algo simplemente inadecuado mientras el deudo está en el salón. Sólo debería haber un tema de conversación: darle honor real al fallecido y a los deudos. Obviamente en otros cuartos de la casa, los deberes y otros asuntos pueden ser discutidos mientras no sean escuchados. Pero no es tiempo de fiesta. (Si hay un minián en la mañana en la casa, se puede poner café, jugo, fruta, torta, etc., para aquellos que deben ir directo al trabajo).

Lección 8: A mí me parece que cualquier visita más corta que 10 minutos es demasiado corta, a menos que seas el presidente de los Estados Unidos. Dios perdonará las metas que tengas para tu manejo del tiempo ese día, a menos que hayas dejado a un niño en la bañera. Y por favor acuérdate de apagar tu teléfono celular.

Lección 9: Entonces, ¿de qué tienes que hablar? Pide ver fotos de la vida del fallecido. Pídele al deudo que te describa las últimas horas del fallecido. ¿Cómo le habría gustado ser recordado? ¿Cómo lo recuerda el deudo?

Lección 10: Nunca asumas que el deudo se ha hecho cargo de algo. Ellos están distraídos y desorientados. He visto a deudos no almorzar porque todos creen que alguien se ha hecho cargo. No asumas eso en lo absoluto. Los deudos están ocupados. Ellos pueden necesitar compras, recados, mandar emails, hacer llamados telefónicos, sacar a pasear el perro, cambiar pañales, etc. ¿Quién está lavando ropa y limpiando el piso y los baños? Estos son grandes trabajos. Estar de duelo es muy cansador físicamente, y los deudos están ocupadísimos con los visitantes. Asume que no hay nada hecho. No preguntes "¿Necesitas algo?". En vez de eso simplemente haz algo; o mejor aún, haz algo y luego pregunta "¿puedo hacer algo más?".

Lección 11: Asegúrate de que haya alguien a cargo de ordenar las sillas, de limpiar, de dirigir el tráfico, de recibir mandados, etc. Alguien tiene que ser el árbitro y el que controla a la multitud. Yo acompañé a cada persona al llegar y al salir. Esto ayudó a crear un movimiento de rotación. También ayudó a aquellos que estaban cohibidos y no sabían cuándo entrar o cuándo retirarse.

Lección 12: Cuando el periodo de Shivá termine, no esperes que el deudo se sienta repentinamente aliviado o que la tristeza se evapore. Eso toma tiempo. Entonces, cuando veas al deudo participar en el mundo nuevamente, trátalo con cuidado. Constantemente fíjate en él. Él aun va a querer seguir hablando de su pérdida. Es una sensación horrible sentirse abandonado después de la Shivá, incluso para los introvertidos. Pasa algún tiempo en privado con el deudo, sin esperar necesariamente a tener una razón específica para hacerlo. Volver a la normalidad podría tomar un año o más.

Lección 13: Asegúrate de que se diga Kadish cada día. Kadish llena el vacío espiritual que ahora está faltando en el mundo y es un mérito espiritual enorme para el fallecido. Nosotros arreglamos en AishLatino.com que alguien dijera Kadish en el Kotel. También arreglamos para que se estudiara toda la Torá Oral en mérito y memoria de mi suegra. Esa es una gran Mitzvá y un gran consuelo para el alma del fallecido.

Lección 14: Recibe sobre ti el hacer una buena acción determinada en memoria del fallecido. Mi hijo y yo estudiamos una porción corta y concisa de la Torá cada día. Recitamos el nombre de su abuela antes de empezar. Además del mérito para el fallecido, esto nos ha unido como el pegamento.

Lección 15: Escribe un testamento ético que el fallecido habría dejado para sus hijos, nietos, esposa/o y amigos. Yo le pedí a mi esposa que escribiera acerca de qué le habría dicho su madre a sus hijos si hubiera sabido que no los vería nunca más. Puede ser una experiencia muy poderosa y catártica.

Si tienes algún consejo adicional, por favor escríbelo en la sección de comentarios más abajo, para ayudar a otros a lidiar con ésta difícil etapa de la vida.

Escrito para la elevación del alma de Sheina Rishah bat Noaj Leib.