En el último capítulo hablamos de cuando Vespasiano fue nombrado César, por lo que tuvo que volver a Roma. Tito, su hijo, asumió el mando del sitio de Jerusalem.

Tito atacó inmediatamente después de Pésaj en el año 70 EC, abatiendo a la ciudad con sus catapultas y generando una lluvia de piedras, hierro y fuego sobre la población. Para entonces, los defensores de la ciudad estaban debilitados por el hambre y por la lucha interna, siendo este último el factor principal de su debilitamiento. De todas formas, le llevó a Tito dos meses de intensa lucha hasta que consiguió traspasar las murallas de la ciudad que llegaban al Monte del Templo.

La fecha de este evento fue el día 17 del mes hebreo de tamuz (1). Hasta hoy en día, el ayuno que los judíos observan el 17 de tamuz es en conmemoración de dicho evento.

El historiador romano Dion Casio escribió:

“A pesar de que se hizo una brecha en el muro por medio de máquinas, la captura del lugar no fue inmediata. Por el contrario, los defensores mataron grandes cantidades [de romanos] que trataron de entrar por la abertura y también incendiaron algunos de los edificios cercanos, con la esperanza de reprimir el avance de los romanos. Sin embargo, los soldados, por su superstición, no se apuraron para entrar sino que al final, obligados por Tito, entraron. Luego, los judíos se defendieron mucho más vigorosamente que antes, como si hubieran descubierto que luchar para proteger el Templo y caer en su defensa era una extraña porción de buena fortuna”.

Sobrevino una horrenda matanza a medida que los romanos se apoderaban de la ciudad, literalmente casa por casa. Una de las excavaciones que atestigua la destrucción es la famosa "Casa Quemada", la cual está actualmente abierta a los visitantes en la Ciudad Vieja de Jerusalem. Allí, fueron encontrados los restos esqueléticos del brazo de una mujer en la entrada de su casa, con una lanza que yacía en su proximidad.

A pesar de la determinada resistencia de los defensores judíos, Tito lentamente logró llegar al Monte del Templo. En ese momento hubo un duelo a muerte y finalmente, cinco meses después del comienzo del ataque de los romanos, Tito ordenó que el Segundo Templo fuese arrasado por completo. Aquel día era el 9 de av, el mismo día en que había sido destruido el Primer Templo.

Dion Casio de nuevo:

“La población estaba apostada abajo, en el patio, los sabios estaban en los escalones y los sacerdotes estaban en el santuario mismo. Y a pesar de que eran tan sólo un pequeño puñado que luchaba en contra de una fuerza muy superior, no fueron conquistados hasta que parte del Templo fue incendiado. Entonces, encontraron su muerte de buena gana, algunos arrojándose a las lanzas de los romanos, otros acribillándose los unos a los otros, otros tomando sus propias vidas y otros saltando hacia las llamas. A todos les pareció —y particularmente a ellos— que lejos de ser una destrucción, morir junto con el Templo era una victoria, una salvación y una felicidad”.

Todos los árboles de la zona circundante que quedaron después del sitio fueron talados con el fin de crear una fogata gigante para quemar el Templo. El intenso calor del fuego generó que la humedad en la piedra caliza se expandiera y explotara, produciendo una reacción de destrucción en cadena. En el lapso de un día, el magnífico Templo quedó reducido a tan sólo escombros.

Josefo describe la destrucción del Templo:

“Mientras la casa sagrada (el Templo) estaba en llamas, todo lo que estuviera a la mano fue saqueado, y diez mil de los que fueron atrapados fueron asesinados; tampoco hubo compasión por ninguna edad… los niños y los viejos… y los sacerdotes, todos fueron asesinados por igual… La llama también fue transportada un buen trecho, e hizo un eco junto a los quejidos de quienes fueron asesinados… uno hubiera pensado que toda la ciudad estaba en llamas; uno no se puede imaginar nada más grande ni terrible que este ruido” (2).

La historia como destino

La destrucción del Segundo Templo es uno de los eventos más importantes de la historia del pueblo judío y, ciertamente, uno de los más deprimentes.

Era una señal de que Dios se había retirado de entre los judíos (aunque ciertamente no los había abandonado). Aunque los judíos sobrevivirían —de acuerdo a la promesa de que son una "nación eterna"— la relación especial con Dios que disfrutaban mientras el Templo estaba erigido ya no existía.

Tristemente, este período de tiempo —quizás más que cualquier otro— refleja el proverbio de que el pasado judío es el futuro judío, que la historia judía es el destino judío.

No hay período de tiempo que refleje más de cerca lo que está pasando hoy en día en Israel y en el pueblo judío a nivel global. Todavía seguimos viviendo las consecuencias de la destrucción del Segundo Templo, tanto en el plano espiritual como en el físico. Los problemas que tuvimos en ese entonces son los mismos problemas que tenemos ahora.

Declara el Talmud (Yomá 9b): "¿Por qué fue destruido el Segundo Templo? Por sinat jinam, ‘odio infundado’ entre judíos".

¿Cuál es el antídoto para este problema tan desenfrenado en el mundo judío en la actualidad? La respuesta es ahavat jinam; los judíos tienen que aprender a amarse los unos a los otros.

No habrá esperanza para los judíos hasta que hayan aprendido a comunicarse entre sí y hasta que se respeten unos a otros, más allá de las diferencias.

Dios no tiene paciencia para los judíos cuando pelean entre sí. Es extremadamente importante estudiar esta época histórica con gran cuidado, porque hay muchas lecciones valiosas que podemos aprender sobre las trampas que deben ser evitadas.

Judea capturada

Antes de incendiar el Templo, los romanos saquearon todas las cosas de valor. Luego, utilizaron a un grupo de esclavos judíos para llevar aquellos invaluables artefactos a Roma. Todo este asunto está conmemorado con grabados en el Arco de Tito que retratan el Triunfo, el desfile que hicieron las legiones vencedoras para celebrar su victoria y mostrar los botines de guerra.

Era una tradición de la comunidad judía romana que los judíos nunca caminaban bajo ese arco. Pero en la noche del 14 de mayo de 1948, cuando fue declarada la independencia del Estado de Israel, los judíos de Roma organizaron un desfile triunfal y marcharon bajo el arco. Su mensaje era: "Roma ya no existe, nosotros seguimos aquí. La victoria es nuestra".

Pero en aquella época había ocurrido un terrible desastre. Cientos de miles de personas habían muerto y muchas más habían sido esclavizadas. Había tantos judíos inundando el mercado de esclavos después de la Gran Revuelta que podías comprar un esclavo judío por un precio menor al de un caballo. El pueblo de Israel estaba desmoralizado (3).

Masada

Jerusalem había sido conquistada y el Templo había sido destruido, pero la historia aún no terminaba.

Un grupo de unos 1.000 zelotes lograron escapar y se dirigieron hacia el desierto, cerca del Mar Muerto, donde se escondieron en la gran fortaleza situada en la cima de una montaña llamada Masada, la cual está a más de 360 metros por sobre las costas del Mar Muerto. Masada había sido construida por Herodes el grande como un lugar de refugio para sí mismo. La fortaleza era prácticamente autosuficiente; tenía su propio sistema de abastecimiento de agua y almacenes que podrían haber alimentado un ejército por años. Es más, la fortaleza era prácticamente inaccesible desde abajo y era muy fácil de defender.

De hecho, los zelotes lograron sobrevivir allí durante tres años.

Si visitas las ruinas de Masada verás los restos de la fortaleza y también del muro, los campamentos y las rampas del sitio romano que estos últimos construyeron utilizando esclavos judíos, para finalmente capturar Masada (4).

Josefo reporta sobre la captura de Masada en el año 73 EC, y la narrativa se parece en algunos aspectos a la captura de Gamla. Aquí, también, los zelotes mataron a sus propias familias y luego se mataron entre sí hasta que finalmente sólo quedó un hombre, quien se suicidó. Josefo relata el discurso final del líder de los zelotes, Eleazar ben Iair:

“Dado que nosotros, hace mucho tiempo mis generosos amigos, decidimos nunca ser sirvientes de los romanos ni de ningún otro fuera de Dios mismo, quien es el Único y verdadero Amo de la humanidad, ha llegado el momento que nos obliga a poner en práctica nuestra decisión… Es muy claro que seremos vencidos en el lapso de un día; pero sigue siendo preferible morir de una manera gloriosa, junto a nuestros amigos más cercanos…

Dejemos que nuestras mujeres mueran antes de ser abusadas, que nuestros niños mueran antes de haber saboreado la esclavitud; después de haberlos matado, concedámonos este glorioso beneficio unos a otros mutuamente y preservemos nuestra libertad como un monumento funerario para nosotros. Pero primero destruyamos nuestro dinero y la fortaleza con fuego… y no dejemos nada salvo nuestra comida; porque será un testimonio póstumo de que no fuimos conquistados por falta de provisiones sino que, de acuerdo a nuestra resolución original, hemos preferido la muerte a la esclavitud” (5).

Para el estado moderno de Israel, masada es un símbolo de judíos que prefirieron morir como hombres libres antes de ser esclavizados o ejecutados por los romanos, por lo que es considerada un ideal sionista. Hasta hace poco, los soldados israelíes iban a Masada para jurar allí, gritando para que la montaña oyera y devolviera el eco: "¡Masada nunca volverá a caer!" (Hablaremos sobre esto con más detalle más adelante cuando hablemos sobre la historia sionista moderna).

Volviendo al año 73 EC, cuando cayó Masada —la última fortaleza judía—, los romanos declararon finalmente el fin de la revuelta.

Felicitándose a sí mismos por haber vencido a los desafiantes judíos, los romanos acuñaron monedas que mostraban la imagen de una mujer llorando; las monedas llevaban la frase Judea Capta, "Judea Capturada".

¿Pero había sido capturada realmente?

Supervivencia judía

La tierra ya no estaba bajo control judío, pero de todos modos no lo había estado desde los días de los hasmoneos. Es cierto que el Templo, que era el centro de la espiritualidad judía y el símbolo de la conexión especial judía con el Dios único, ya no estaba. Pero el judaísmo —junto a su único sistema de valores— estaba vivo y en buen estado.

Gracias a la visión de Rabí Iojanán ben Zakai, el centro de estudio de Torá de Yavne proliferaba. Fue allí que los rabinos establecieron la infraestructura legal/espiritual que permitiría la supervivencia del pueblo judío sin muchas de las instituciones normativas que eran la columna vertebral del judaísmo: el Templo y su servicio, el Sumo sacerdocio y la monarquía. Fue allí que los rabinos institucionalizaron la plegaria pública como un reemplazo del servicio del Templo y convirtieron a la sinagoga en el centro de la vida comunitaria (6).

Pero sobre todas las cosas, fue allí donde los rabinos idearon una forma para asegurar que el judaísmo continuara vivo en todo hogar judío. Durante los años siguientes, en los cuales los judíos serían dispersados por todo el mundo destinados a dos mil años de exilio, sin liderazgo centralizado ni —más allá de las escrituras hebreas— lenguaje en común, llevarían su judaísmo intacto con ellos.

Pero eso estaba aún por venir.


Notas:

1) Ver Talmud, Taanit 26a-b y Josefo, Las guerras judías 6.2.1. El Talmud describe el 17 de tamuz como el día en que el muro de la ciudad fue traspasado mientras que Josefo lo describe como el día en que la Fortaleza Antonia, que estaba en el norte del Monte del Templo, fue demolida por los romanos.

2) Josefo, Las guerras judías 6.5.1. Josefo nos hace creer que Tito intentó evitar la destrucción del Templo, pero la precisión de tal afirmación está en duda. Josefo, quien a esas alturas ya trabajaba para los romanos y se había convertido en un miembro adoptado de la familia de Vespasiano y Tito, ciertamente trató de retratarlos de la mejor manera posible.

3) Si visitas el Foro (capital antigua del Imperio Romano) en el centro de Roma todavía puedes ver el Arco de Tito erigido junto al punto más famoso de Roma, el Coliseo. El nombre correcto de este estadio gigante, que tenía capacidad para 50.000 personas, es el Anfiteatro Flavio. Fue completado en el año 80 EC y su función principal eran los deportes sanguinarios como los combates de gladiadores. Probablemente no haya ningún otro edificio en el Imperio Romano que sea más antiético de acuerdo a los valores judíos (como el valor de la vida) que el Coliseo. Es tristemente irónico que el edificio haya sido construido probablemente por esclavos judíos que fueron capturados después de la revuelta y que el dinero para la construcción haya provenido probablemente del botín que fue obtenido en la destrucción de Jerusalem.

4) Masada continúa siendo el lugar que mejor se ha preservado en todo el mundo de entre todos los lugares en los que los romanos impusieron un sitio. Lo que ves allí hoy es exactamente la forma en que los romanos establecieron el sitio y traspasaron las paredes.

5) Josefo, Las guerras judías 7.8.6-7. La pregunta más obvia sobre este discurso dramático es cómo hizo Josefo para obtener el texto. Josefo escribe que en lugar de unirse al suicidio en masa, dos mujeres y unos pocos niños se escondieron, preservando así el discurso. La veracidad de esta afirmación es muy dudosa; los discursos dramáticos eran un recurso común de la literatura, creados por muchos historiadores antiguos para sazonar la narrativa. Igualmente, hay pocas razones para dudar la exactitud de la historia y el discurso, incluso si fue inventado, es una representación bastante precisa de los sentimientos de los zelotes.

6) Ver Talmud, Brajot 28b.