La historia de los judíos en Babilonia comienza unos 1.000 años antes del punto histórico en el que estamos dentro de nuestra serie: en el año 434 AEC, cuando los babilonios marcharon a Israel por primera vez como parte de su campaña para conquistar al imperio Asirio. En esa primera invasión, los babilonios no destruyeron el Templo y tampoco exiliaron a los judíos. Sin embargo, sí se llevaron en cautiverio a 10.000 de los mejores y más brillantes judíos (Ver Parte 22).

A pesar de que en ese entonces pareció que esto era una tragedia, estos hombres brillantes —todos eruditos de Torá— establecieron una infraestructura judía apenas llegaron a Babilonia. Doce años después, cuando el Templo fue destruido, los judíos que fueron sido exiliados a Babilonia encontraron allí Ieshivot, sinagogas, comida kosher: todo lo esencial para llevar una vida judía (Ver Parte 23).

Setenta años después, cuando los babilonios cayeron ante los persas y a los judíos se les permitió regresar, sólo una pequeña parte de ellos lo hizo. Del millón de judíos que se estima vivían en el Imperio Persa, sólo 42.000 volvieron, lo cual implica que la gran mayoría permaneció en Babilonia bajo el dominio persa.

Durante el período del Segundo Templo, hasta su destrucción en el año 70 EC, la comunidad judía de Babilonia —lejos de la “tormenta” que azotaba a la Tierra de Israel— continuó floreciendo.

De hecho, fue allí donde se asentó el centro de la autoridad judía rabínica después de que el Imperio Romano cerrara el Sanedrín en el año 363 EC.

Al líder de la comunidad judía de Babilonia —que era reconocido oficialmente por las autoridades persas— se le llamaba Reish Galuta en arameo, lo cual se traduce como Rosh Galut en hebreo y ‘Líder de la Diáspora’ en español.

El Reish Galuta era descendiente directo de la Casa del Rey David. A pesar de no ser un rey en la tierra de Israel, era reconocido como representante de la comunidad judía en Babilonia y además tenía un estatus de nobleza.

Durante los 1.500 años de historia de la comunidad judía en Babilonia, aproximadamente 40 personas ostentaron ese título, todas descendientes del Rey David. Esta era una línea de nobleza que siempre había sido preservada en la historia judía.

La dinastía Sasánida

Parte de la estabilidad de la comunidad judía en Babilonia se debió a que el área fue dominada por la dinastía persa Sasánida desde el siglo III EC en adelante. Esta dinastía se las arregló para mantener fuera de su reino primero a los romanos y luego a los bizantinos (para más información sobre los bizantinos ver Parte 41). De esta forma, los judíos de Babilonia fueron protegidos del daño que los cristianos bizantinos infligieron en todos los otros lugares.

En esta atmósfera, la erudición judía pudo florecer en grandes Ieshivot en Sura (fundadas por Rabí Aba ben Ibo, mejor conocido como Rav) y en Nehardea (fundadas por el sabio babilonio Shmuel), desde donde luego se mudaron a Pumbedita.

Allí es donde fue escrito el Talmud Babilonio, como vimos en la Parte 39, inmortalizando a los grandes rabinos de Babilonia, especialmente a Abaye y Rava. Como relata el historiador Berel Wein en su libro Echoes of Glory (Ecos de Gloria, p. 267):

Su sello característico de análisis y discusión aparece en la incontable cantidad de debates y discusiones que forman parte del Talmud. De hecho, el apodo del Talmud es "las discusiones de Abaye y Rava".

(Otro gran erudito rabínico de Babilonia fue Rav Ashi, editor en jefe del Talmud Babilonio a principios del siglo V).

Esos rabinos, como explicamos en la Parte 39, son conocidos en la erudición judía como amoraim, "explicadores" o "intérpretes". Los amoraim vivieron desde aproximadamente el año 200 EC hasta aproximadamente el año 500 EC (1). Luego de ellos vinieron los Gueonim, los "grandiosos" o "genios". Los Gueonim fueron los líderes de las Ieshivot en un tiempo en que la erudición judía prosperó en Babilonia.

Pero luego la situación cambió.

Las cosas comenzaron a empeorar para la comunidad judía de Babilonia a mediados del siglo V, cuando los sacerdotes persas, en su lucha en contra de los entrometidos misioneros cristianos, desataron persecuciones anti cristianas e incluyeron a los judíos en el caos. Escribe Wein (p. 277):

La deteriorada situación de Babilonia sorprendió a la comunidad judía, ya que en Babilonia no había ocurrido oficialmente nada como eso durante casi un milenio. La confianza judía fue destrozada.

Las cosas fueron de mal en peor —el Reish Galuta fue ejecutado entre otras cosas—, y mientras Babilonia se iba enredando en una guerra civil, los bizantinos continuaban entrometiéndose.

En medio de este caos, la conquista musulmana de Medio Oriente en el siglo VII le trajo beneficios inesperados a la comunidad judía de Babilonia.

El califa Omar

Mahoma había muerto en el año 632 EC sin dejar un sucesor, situación que llevó a una lucha inmediata y a la división del mundo musulmán. Los candidatos a califa eran dos: 1) su primo Alí, que se casó con Fátima, una hija de Mahoma y 2) su primer converso y suegro, Abu Bakr.

Esta lucha dio lugar a la creación de dos sectas musulmanas: 1) los chiitas, que reconocieron a Alí como el sucesor legítimo de Mahoma y 2) los sunitas, que reconocieron a Abu Bakr como el legítimo sucesor.

En la actualidad los chiitas son la minoría del mundo musulmán, comprendiendo un 16% de los musulmanes. La mayoría de los musulmanes son sunitas, seguidores de Abu Bakr y su sucesor Omar, quienes fundaron la primera dinastía islámica importante, los Omayyad.

El califa Omar se dio cuenta que el camino hacia la unidad era tener un enemigo en común. Consecuentemente, se embarcó en una serie de guerras de conquista en el extranjero en las que los musulmanes tuvieron un considerable éxito.

Como parte de sus conquistas, el califa Omar invadió Jerusalem en el año 638 EC, quitándola de manos bizantinas.

Para ver los restos de los hogares bizantinos de ese período, puedes visitar las excavaciones arqueológicas que hay debajo del límite sur del Monte del Templo en la Ciudad Vieja de Jerusalem. Después de su conquista, Omar le entregó esta área en particular a 70 familias judías (hasta ese momento los bizantinos les habían prohibido a los judíos que vivieran en Jerusalem).

Omar encontró el sitio del Monte del Templo en ruinas y cubierto de basura, ya que los bizantinos habían decretado intencionalmente que allí debía ser arrojada la basura para humillar a los judíos. Omar hizo que el sitio fuera limpiado y es posible que haya rezado en el límite sur (hacia Meca), en lo que bien podría ser la primera vez que una pequeña mezquita era erigida allí, aunque los historiadores no están seguros de ello.

Hay que aclarar que hasta esta época Jerusalem no había tenido ninguna importancia en especial para los musulmanes. Durante su vida, Mahoma ya había cambiado la dirección de plegaria hacia Meca y, además, ¡el Corán no menciona a Jerusalem ni una sola vez!

Quizás por la preocupación de que los imponentes sitios sagrados cristianos que había en Jerusalem atrajeran a los musulmanes al cristianismo, se hizo posteriormente una conexión entre la tradición islámica y Jerusalem por medio de la historia de la cabalgata de Mahoma a la medianoche, la cual está registrada en el Corán en Sura 17-al Isra (2). En ese sueño, Mahoma cabalga en su caballo volador, El Burak —un corcel con el cuerpo de una mujer y la cola de un pavo real— al "lugar más lejano". El lugar más lejano en árabe es El Aksa. Allí se encuentra con Jebril (Gabriel) y sube al cielo para una estadía de 40 días, conociendo a todos los profetas y hablando con Moshé y Jesús, etc. (3).

El liderazgo Omayyad decidió que el lugar más lejano (El Aksa) debía ser el Monte del Templo en Jerusalem y que el centro del mismo, desde donde sobresalía una inmensa roca, debía ser el lugar desde el cual Mahoma ascendió al cielo.

En el año 691 EC, unos cincuenta años después de la conquista de Omar, un legislador Omayyad llamado Abd al Malik construyó el Domo de la Roca, llamado Qubbat as Sakrah, en el Monte del Templo. Este continúa erigido en la actualidad y domina la línea del horizonte de Jerusalem.

Es importante notar que el Domo de la Roca no es una mezquita, sino que es un lugar sagrado que fue construido en torno a una inmensa roca sobre la cual los judíos creen que Abraham iba a sacrificar a Itzjak, sobre la que Yaakov soñó con una escalera al cielo y sobre la que estaba el Santo Sanctorum. La mezquita —El Aksa— es un edificio completamente separado, el cual fu construido en el extremo sur del Monte del Templo por el hijo de Abd Malik, El Walid, en el año 701 EC. El Domo de la Roca junto a la mezquita El Aksa fueron el primer complejo de edificios religiosos del mundo islámico y preceden a la colosal mezquita en Meca.

El Domo de la Roca no siempre fue dorado como lo es hoy; en 1956 estaba cubierto de aluminio anodizado y, más recientemente, el Rey Hussein de Jordania vendió una de sus casas en Londres y lo bañó en 80 kilos de oro. Hoy, este sitio es el tercer sitio más sagrado para los musulmanes sunitas y el cuarto para los chiitas, quienes ponen a Karabala después de Meca y Medina.

El Templo del Monte es conocido por los musulmanes como Haram el Sharif, "el Santuario Noble". Jerusalem es llamado El Quds por los musulmanes, lo que significa "el Sagrado" (4). La conquista de Jerusalem fue un gran golpe para los cristianos, la cual vino junto con otras muchas conquistas musulmanas que estaban barriendo el mundo. Los judíos recibieron el cambio favorablemente, ya que los cristianos habían sido despiadados con ellos. Los musulmanes podrían humillarlos, pero no los matarían abiertamente.

Y efectivamente, cuando Omar derrotó a los persas y conquistó Babilonia, reinstituyó inmediatamente la autoridad del Reish Galuta para que liderara a la comunidad judía. De hecho, Omar le tenía tanto afecto al Reish Galuta —Bustenai ben Haninai— que cuando decidió casarse con la hija del rey persa, insistió en que Bustenai se casara con su hermana. Así, en un bizarro giro del destino, el Reish Galuta se convirtió en cuñado del califa.

(Después de la muerte de Bustenai, sus hijos de una esposa anterior buscaron deslegitimizar a sus hijos con la princesa persa, afirmando que ella nunca se había convertido al judaísmo. Sin embargo, esto era improbable, ya que si un Reish Galuta se hubiera casado con una mujer no judía sin que antes se hubiera convertido, hubiera causado furor y una condena pública. De hecho, los Gueonim de ese tiempo legislaron que todos sus hijos eran judíos legítimos).

Los caraítas

Durante la larga historia de la judería de Babilonia, en ocasiones era el Reish Galuta quien ejercía más poder, y en ocasiones eran los Gueonim quienes lo hacían; dependía mucho del clima político y de las personas involucradas. Sin embargo, generalmente la posición de Gaón era determinada en base a la erudición, mientras que la de Reish Galuta dependía del linaje (ya que el Reish Galuta era tradicionalmente un descendiente del Rey David).

Y fue precisamente una disputa sobre el linaje lo que dio origen a una secta separatista en el Bagdad del siglo VIII: una secta separatista pasó a ser conocida como los Caraítas.

Cuando Shlomo, el Reish Galuta, murió sin hijos en el año 760, dos de sus sobrinos, Jananiá y Anán, compitieron por la posición. Jananiá obtuvo el puesto y Anán se apartó para comenzar su propia religión.

Este es otro ejemplo de un patrón que hemos visto previamente: una división entre los judíos debido al orgullo y al ego (lo vimos, por ejemplo, en Parte 20 con Rehoboam y Jeroboam).

La secta que comenzó Anán era, en algunos aspectos, similar a los saduceos. Al igual que los saduceos, los caraítas no reconocían la autoridad de la Torá Oral y, por lo tanto, leían la Torá Escrita literalmente (su nombre, caraítas, viene del verbo hebreo kará, que significa "leer").

Como vimos antes, es imposible vivir una vida judía sin la Torá Oral, ya que hay muchos pasajes de la Torá Escrita que no son lo suficientemente explicativos. Por ejemplo, en donde la Torá ordena: "Y las escribirás [estas palabras] en los marcos de tu casa", ¿cómo podrías saber qué palabras de la Torá tienen que estar escritas, o si quizás se refiere a que toda la Torá esté escrita en el marco? La explicación de este pasaje se encuentra en la Torá Oral, donde se nos enseña que este pasaje se refiere a las palabras de la plegaria del Shemá, las cuales deben escribirse en un rollo de pergamino y luego fijarse en un lugar y forma específicos en el marco. ¡Es la mezuzá!

Como resultado de su lectura literal de la Torá, los caraítas llegaron a observar Shabat en absoluta oscuridad, sin poder dejar la casa en todo el día salvo para ir a la sinagoga. Dejaron de respetar Januca porque no aparece mencionada en la Torá Escrita, al igual que la separación de carne y leche, por la misma razón. Irónicamente, dado que hay tantas declaraciones en la Torá Escrita que no pueden ser explicadas sin la Torá Oral, los caraítas tuvieron que crear su propia ley oral para hacer que esas declaraciones tuvieran aplicaciones prácticas.

Uno pensaría que esta secta tendría muy poco atractivo, pero no fue así. Los caraítas comenzaron a atraer a los judíos que querían desechar las opiniones de los rabinos, por lo que terminaron siendo un gran suceso (5).

El éxito de los caraítas se mantuvo hasta que el gran sabio Saadia Gaón entró a la escena.

Saadia Gaón

Saadia Gaón es famoso por sus escritos, particularmente por el Libro de Fe y Opiniones y por sus críticas a los caraítas, que hicieron picadillo sus creencias. Además de ser el Rosh Yeshivá (Decano) de la grandiosa Yeshivá de Sura, Saadia Gaón fue uno de los más grandes rabinos en ley y filosofía judía de ese período.

Sus argumentos detuvieron la propagación del caraitismo, el cual habría podido consternar todo el mundo judío. Esta secta llegó a ser tan popular que es posible que en el siglo X la mayoría de los judíos de la tierra de Israel hayan sido caraítas.

Sin embargo, los caraítas nunca se recuperaron del ataque de Saadia Gaón a la lógica de sus creencias. Con el tiempo, su número se redujo aunque, a diferencia de los saduceos, nunca desaparecieron por completo.

(Durante el siglo XIX, en el Imperio Ruso, el estatus de los caraítas cambió hasta que eventualmente fueron considerados una religión completamente separada del judaísmo. Durante la Segunda Guerra Mundial, la gran comunidad caraíta fue obviada por los nazis, ya que tampoco los consideraron judíos).

Hoy queda una pequeña cantidad de caraítas, quienes viven principalmente en Israel, aunque nadie sabe exactamente cuántos hay porque ellos prohíben que los censen. Su población ha sido estimada desde 7.000 hasta 40.000. Hasta hace poco los caraítas tenían la reputación de ser gente muy religiosa, y su apariencia exterior es s exactamente igual a los judíos ortodoxos; sin embargo, tienen prohibido casarse con otros judíos y sólo se casan entre ellos.

Cuando Saadia Gaón murió en el año 942 EC, el período de los Gueonim de Babilonia casi había terminado. Concluiría oficialmente en 1038 con la muerte de Jai Gaón. Para ese entonces, muchos judíos habían dejado Babilonia persiguiendo las oportunidades que se les estaban abriendo en otras partes del mundo que habían sido conquistadas por los musulmanes, particularmente en España.


Notas:

1) Hubo un breve período transicional (475 EC -590 EC) entre los tanaim y los amoraim, llamados los savoraim. Los savoraim dieron toques finales al Talmud Babilonio al completar la edición final del texto. 

2) Sura 17:1-3 lee: "Que la gloria esté con Él (Alá), quien llevó a su sirviente (Mahoma) por la noche desde el lugar sagrado (masjid –mezquita) de Meca al lugar sagrado (masjid – mezquita) que es más remoto (el Aksa) cuyo recinto hemos bendecido…".

3) Para una excelente y breve explicación de la conexión islámica a Jerusalem ver: Bernard Lewis, The Middle East: A Brief History of the Last 2.000 Years, New York, Touchstone Books, 1995, pp. 68-71. Lewis señala que uno de los primeros nombres islámicos de Jerusalem fue Beit al-Maqdis, claramente derivado de la frase hebrea para el Templo Judío, Beit HaMikdash. También menciona que una tradición islámica de la misma época menciona que el Aksa significa "cielo" y que la afirmación de que significa Jerusalem fue un complot judío para judaizar el islam.

4) Es interesante contrastar el trato que le dieron los cristianos y los musulmanes al Monte del Templo. Parte de la perspectiva inicial cristiana era que Dios había destruido al Templo y exiliado a los judíos porque estos habían rechazado a Jesús. Dejar el Monte del Templo en ruinas y llenarlo de basura fue la "forma cristiana" de probar esta idea teológica. Más adelante, los bizantinos construyeron la Iglesia del Santo Sepulcro (el sitio tradicional de la crucifixión y el entierro de Jesús) al oeste del Monte del Templo, sobre la parte remanente de la plataforma del Monte del Templo. Esto sirvió como una demostración de la victoria del cristianismo sobre el judaísmo.

Los musulmanes, por el otro lado, eligieron limpiar el Monte del Templo y construir su estructura (El Domo de la Roca) sobre el sitio en que había estado el Templo judío. Construir sobre el sitio más sagrado del judaísmo fue su manera de "probar" que el islam había suplantado al judaísmo. Además, la cúpula del Domo de la Roca es un poquito más alta que la del Santo Sepulcro y la inscripción en árabe dentro del Domo de la Roca es una cita de Sura 112 del Corán, que dice: "Di: ¡Sólo Él es Dios: ¡Dios el Eterno! No tiene hijos y no nació…", un ataque obvio al concepto cristiano de que Jesús es el hijo de Dios (el islam enseña que Jesús fue un profeta y que la idea de que Dios tenga hijos es un concepto pagano; en esto último el judaísmo concuerda). El Domo de la Roca es, entonces, una demostración arquitectónica de la teología islámica: el islam es la fe verdadera; el judaísmo y el cristianismo con falsos.

5) El caraísmo llegó a la cima de su popularidad en Israel en los siglos X y XI. Después de que los cruzados conquistaran la tierra en el año 1099 EC, el centro del movimiento se mudó a Constantinopla y luego a Crimea y a Lituania.