Lectura requerida: Génesis 25:19 – 27:46

Introducción

La segunda mitad del Libro de Génesis se enfoca en Yaakov, el hijo de Itzjak, nieto de Abraham. Yaakov es la figura de transición desde el individuo que le sirve a Dios, a la nación que representa a Dios colectivamente en el mundo.

Podemos encontrar una clave para entender esta transición en la diferencia que había entre los hijos de Abraham e Itzjak por un lado, y Yaakov por el otro. Todos los patriarcas tuvieron más de un hijo.

  • Abraham tuvo a Ishmael e Itzjak; Ishmael no era el hijo de la esposa principal de Abraham y eventualmente abandonó la tradición judía.

  • Itzjak tuvo a Esav y a Yaakov; Esav desafió constantemente a Yaakov.

  • En contraste, Yaakov tuvo a las doce tribus. Fueron los primeros hijos que siguieron en su totalidad los pasos de su padre. El pueblo judío es la continuación de Yaakov.

Este ensayo se enfocará en la enemistad entre Yaakov y Esav. Es interesante notar que Yaakov y Esav no sólo eran hermanos, ¡sino que eran gemelos! ¿Por qué hubo semejante lucha entre dos personas supuestamente similares?

Es más, esta batalla no sólo se dio individualmente entre ellos, sino que ha continuado durante toda la historia del pueblo judío. El enemigo acérrimo de los judíos es Amalek, un nieto de Esav. Los sabios enseñan un axioma: las acciones de los patriarcas constituyen un presagio para la historia de sus descendientes (1). Por lo tanto, un entendimiento apropiado de este enfrentamiento contribuirá a entender con mayor claridad toda la historia judía.

La historia en resumen: Esav y Yaakov, los hijos gemelos de Itzjak y Rivka, eran diferentes tanto en aspecto físico como en personalidad. Esav estaba interesado en los placeres físicos; Yaakov en los asuntos espirituales. Esta diferencia se evidenció cuando Esav le vendió su primogenitura a Yaakov a cambio de un plato de comida. Más adelante, cuando Itzjak se preparaba para bendecir a su primogénito, Rivka alentó a Yaakov a disfrazarse de Esav y a recibir la bendición en su lugar.

El nacimiento y la adolescencia

Esta rivalidad comenzó incluso antes de que nacieran. El versículo dice: “Y los niños batallaban en el interior [de su madre]” (Génesis 25:22). Rashi (2) explica que cuando Rivka pasaba por una sala de estudio de Torá, uno de los fetos pateaba y trataba de salir. Y cuando pasaba por una casa de idolatría, ocurría lo mismo. Esta dicotomía la confundía y fue a consultar con un gran sabio: Shem, el hijo de Nóaj. Él le dijo que tenía en su interior dos naciones diametralmente opuestas; cuando una cayera, la otra se levantaría y viceversa.

Esta historia pareciera negar el concepto de libre albedrío. Si antes del nacimiento los chicos ya tenían una tendencia hacia la idolatría o el estudio de Torá, ¿cómo pueden ser considerados responsables por sus acciones, ya sea para castigarlos o para recompensarlos? (3)

La respuesta es que ninguna persona nace sin una naturaleza determinada; todos nacemos con tendencias tanto negativas como positivas. Cada persona tiene un exquisito balance y es responsable de hacer lo mejor que pueda con su propia combinación de ingredientes. La cuenta final de cada uno está basada en lo que logró en base a lo que es, no en base a un sistema de medición universal. El hecho de que Esav haya tenido determinada tendencia y que Yaakov haya tenido la tendencia opuesta iba acorde al plan único para cada uno de ellos.

La historia del nacimiento de Esav y Yaakov revela un punto fascinante. A pesar de ser gemelos, eran muy diferentes. Esav nació primero, todo rojo y cubierto de pelo. Yaakov vino después, aferrado al talón de su hermano. En base a la omisión de detalles, Yaakov pareciera ser un bebé normal. Analizando la descripción de sus infancias, las diferencias que en principio eran evidentes sólo para su madre, se fueron haciendo cada vez más y más obvias. Yaakov era el niño tranquilo que estudiaba en la tienda, mientras que Esav cazaba en el campo (Génesis 25:27). ¿Qué debemos aprender de estos detalles?

Los pelos son una de las últimas cosas que se desarrollan en una persona. La mayoría de los bebés nacen con poco pelo en la cabeza y nada en sus cuerpos. Los vellos corporales comienzan a aparecer con la llegada de la pubertad y terminan de crecer al final de la adolescencia, cuando la persona llega a la madurez. Uno de los aspectos únicos de un ser humano es el proceso de crecimiento que se extiende hasta mucho después del nacimiento. Muchos animales nacen completamente maduros e incluso los mamíferos más grandes no necesitan más que unos cuantos años para desarrollarse.

En términos de crecimiento humano, lo material es una metáfora de lo espiritual. Al igual que el cuerpo de la persona madura, asimismo la persona también puede crecer en lo emocional y lo ético. Sin embargo, quien nace con su pelo ya desarrollado es como una persona que ya no crecerá. De hecho, el nombre mismo de Esav significa ya hecho (4). El desafío de Esav era superar esto.

Se desmorona la sociedad entre Yaakov y Esav

Esta separación entre Yaakov y Esav se volvió un elemento central cuando llegaron a la adolescencia. La Torá relata que en el día en que murió Abraham (5) —el abuelo de ellos— Esav estaba cazando. Cuando volvió encontró a Yaakov preparando una comida de duelo para Itzjak, su padre. Esav le pidió a Yaakov que lo alimentara de inmediato, a lo que Yaakov le contestó: “Te alimentaré a cambio de la primogenitura”. Esav analizó lo que significaba la primogenitura y estuvo de acuerdo. Yaakov le dio la comida y, de esta forma, adquirió los derechos de la primogenitura. Este evento cambió radicalmente la dinámica de la relación y, eventualmente, toda la historia humana. ¿Qué era exactamente la primogenitura?

Desde la perspectiva de Esav, podemos entender cuál fue la transacción. Esav pensó: "Dado que voy a morir, ¿qué propósito tiene esta primogenitura?". Eso implica que no era algo material o monetario, ya que él estaba constantemente buscando riqueza y posesiones. En lugar de eso, pareciera ser que era algo espiritual y que Esav pensó: ¿Qué sentido tiene una posesión espiritual, siendo que yo creo que toda la existencia es transitoria y que nada es inmortal?

La visión de Yaakov era exactamente opuesta. Para él, el mundo físico era transitorio y el mundo espiritual permanente.

Y la verdad es que ambos estaban parcialmente en lo correcto. El mundo espiritual es el más importante, pero de todas formas el mundo físico es necesario para que el espiritual logre su objetivo. El plan original de Dios era que Esav y Yaakov fueran socios y que cada uno contribuyera con su fortaleza. Esav, al ser un experto en el mundo material, debía proveer el apoyo financiero y logístico para los emprendimientos espirituales de Yaakov. En tal caso, en que los hermanos se complementarían uno al otro, su interrelación sería perfectamente clara.

Obviamente un acuerdo como ese requeriría que Esav reconociera la naturaleza transitoria del mundo material y que su rol era el de apoyar. Sin embargo Esav no estaba dispuesto a hacer eso, por lo que le vendió este privilegio a Yaakov. La sociedad se disolvió y durante el período siguiente de sus vidas este arreglo funcionó perfectamente. Sin embargo, cuando Itzjak decidió que era hora de dar las bendiciones (es decir, de formalizar el rol de sus hijos y distribuir entre ellos los recursos que Dios había determinado para ellos para que mejorasen el mundo), la discusión comenzó nuevamente.

Itzjak, desde su elevación espiritual, sólo veía el bien. Él creía que el plan inicial de Dios seguía funcionando y que sus hijos gemelos estaban construyendo conjuntamente armonía entre el mundo material y el espiritual. Por lo tanto, consideró correcto cederle a Esav la administración de todos los atributos físicos, particularmente sobre la Tierra de Israel.

Rivka, la esposa de Itzjak, se dio cuenta que esta visión estaba llena de peligros. Ella sabía que Esav usaría ese regalo para sus propios objetivos y que no sustentaría a Yaakov. Entonces, para equilibrar el poder, Yaakov necesitaba asumir ambas responsabilidades, la espiritual y la física. En otras palabras, Yaakov necesitaba ser tanto Esav como él mismo; es por eso que Rivka le ordenó que se disfrazara de Esav y que recibiera las bendiciones.

Esta farsa representa el punto principal de la idea, y es la razón por la que cuando Itzjak pregunta “¿Quién eres?”, Yaakov puede responder: “Soy Esav, tu hijo mayor”. Entonces estaba actuando como Esav. Si alguien estaba engañando a Itzjak, ese era Esav, quien lo dejaba creer que él estaba apoyando la sociedad con su hermano.

Ramificaciones históricas

La historia nos da un ejemplo de cómo funcionan las cosas cuando hay un balance ideal entre los dos poderes. Hace aproximadamente 2.000 años, el emperador romano Antonino viajaba todos los días por un túnel secreto para ayudar a Rabí Yehudá HaNasí, el líder del pueblo judío (6). A cambio, Rabí Yehudá le enseñaba a Antonino la sabiduría de la Torá y, eventualmente, Antonino se volvió un converso recto.

Sin embargo, la mayoría del tiempo estos dos poderes no funcionan en confluencia. Debido a que están tan íntimamente relacionados, siempre mantienen una proporción inversa. Como dice la Torá (Génesis 25:23): “Las dos naciones no serán grandes al mismo tiempo” (7).

En el mundo que creó Dios, hay un constante ir y venir entre estas dos ideas. Un mundo que se basa en la afirmación de que “lo material está para servir y mejorar a lo espiritual” no puede coexistir con un mundo que venera lo material y que lo considera su objetivo inherente. Si Esav y Amalek, su heredero, gobiernan, entonces quiere decir que el mundo ha negado la espiritualidad y que la idea del judaísmo es relegada a la burla. Por otro lado, si el pueblo judío asciende, entonces por definición las energías espirituales guiarán lo físico.

Es un sube y baja histórico: en ocasiones un poder está arriba y en otras el otro. Esa es la realidad metafísica. Como dice el Talmud: “No le creas a alguien que dice que vio a Cesárea y a Jerusalem reconstruidas” (8).

Amalek y el antisemitismo

Sorprendentemente, esta misma idea es la raíz del antisemitismo. El Midrash (9) dice que cuando Esav estaba envejeciendo llamó a su nieto Amalek y le dijo: “Traté de matar a Yaakov y no pude. Ahora te confío a ti y a tus descendientes la importante misión de aniquilar a los descendientes de Yaakov, al pueblo judío. Lleva a cabo esta tarea por mí. Sé despiadado y no muestres misericordia”.

¿Por qué la filosofía de Amalek es tan destructiva para los judíos? El Talmud explica esto basado en el versículo bíblico que describe la forma en que Amalek tropezó (karja) con los judíos (10). La palabra hebrea karja significa literalmente casualidad. A través de las generaciones, Amalek ha luchado por la idea de que la casualidad es la fuerza operativa de los eventos del mundo. El versículo continúa: “Y Amalek no le temía a Dios”.

En contraste, los judíos siempre han creído firmemente en la Providencia Divina, es decir, que todo lo que ocurre es causado por Dios mismo. Obviamente estas dos ideas están en directa contradicción y no pueden coexistir.

Esto no sólo crea rivalidad, sino que también enemistad. Después del Éxodo, Amalek atacó a los judíos a pesar de haber vivido en una tierra distante y de no haber estado bajo ninguna amenaza inminente (11). Fue un acto motivado exclusivamente por el odio.

Y este ha sido el refrán antisemita durante toda la historia. El Libro de Ester (3:1) identifica a Amán como un descendiente directo de Amalek. El Talmud (12) señala a una nación llamada Guermania de Edom como descendiente de Amalek. Y citando a Hitler: “El judío le ha infligido dos heridas a la humanidad: la circuncisión en el cuerpo y la conciencia en el alma” (13).

La batalla continúa hasta hoy en día. Nuestro mundo ha sido bendecido con una cantidad inimaginable de riqueza. ¿Los descendientes de Yaakov estamos usando nuestros bienes para avanzar en nuestros objetivos espirituales y acercar a la humanidad a Dios? ¿O, al igual que Esav, nos estamos sumergiendo en placeres que, más allá de lo material, no tienen ningún sentido?

Esta pregunta es la clave en todo lo que hacemos. Después de todo, este es el destino judío: traer al mundo a tomar conciencia de la belleza y el poder de lo trascendente, y utilizar todas nuestras posesiones materiales con ese objetivo. ¿Estaremos a la altura del desafío?


Notas:

(1) Midrash Tanjumá (Lej Lejá 9).

(2) Citando al Midrash Rabá (Génesis 63:6-7).

(3) Ver Maimónides (Teshuvá 5:4).

(4) Rashi (Génesis 25:25).

(5) Talmud – Baba Batra 16b.

(6) Rashi (Génesis 25:23); Talmud Avodá Zará 11a.

(7) Ver Rashi (Génesis 25:23).

(8) Rashi (Génesis 25:23); Talmud – Meguilá 6a; ver Ezequiel 26:2.

(9) Ver Pirkei DeRabí Eliezer 43; Midrash Tanjumá (Shlaj 9); Midrash Zéjel Tov (Éxodo 17:8).

(10) Deuteronomio 25:18, con Rashi.

(11) Éxodo 17:8.

(12) Meguilá 6b.

(13) “Hitler Habla”, por Herman Rauschning.