¿Cuál es la única ventaja que tiene la humanidad sobre el reino animal? El hombre, sin duda, no es la criatura más rápida ni la más fuerte. Estudios recientes sobre los delfines y otros animales sugieren que es posible que el hombre ni siquiera sea la criatura más inteligente. Sin embargo, el hombre posee algo que no existe en ninguna otra criatura del universo: la capacidad de comunicarse de forma creativa. Si bien otros animales pueden comunicarse como un mecanismo de supervivencia, ninguno fuera de los seres humanos puede llegar a expresar una pregunta filosófica.

La Torá nos dice que cuando Dios insufló un alma en Adam, él se convirtió en un “ser hablante” (1). La fuerza que mueve a la humanidad es la interacción verbal. Por eso la Torá contiene tantas mitzvot orientadas a la comunicación (2).

Un arma letal (3)

“Palos y piedras pueden quebrar mis huesos, pero las palabras nunca me hieren”. Esta afirmación es completamente opuesta a la Torá. El abuso verbal puede provocar terrible dolor y angustia. Palabras como “no vales nada” borran la autoestima de la persona y destruyen sus ambiciones y sus sueños. Si un niño en las Ligas Infantiles se burla de otro niño cuando batea, el resultado del juego pronto será olvidado, pero la víctima del comentario puede quedar herida para toda la vida.

Todos hemos visto la fuerza que tiene el chisme para destruir relaciones, familias e incluso comunidades enteras. El habla negativa es el arma más letal en poder del hombre. Puede matar a muchas personas, incluso a grandes distancias

Por otro lado, las palabras pueden provocar mucho bien: alentar a alguien que tuvo un mal día; elevar la autoestima de una persona; transmitir esperanzas a un enfermo. Nunca desestimes el poder de las palabras para provocar una diferencia en la vida de otra persona. Como dijo el Rey Salomón: “La vida y la muerte están en poder de la lengua” (5).

Habla negativa

Lashón hará es la prohibición de la Torá de hablar de forma negativa, como está escrito: “No andarás de chismoso entre tu pueblo” (6). Está prohibido hablar lashón hará incluso si lo que se dice es verdad (7).

Incluso si te ves presionado para hablar negativamente de otro, no puedes hacerlo (8). Aunque eso implique perder tu trabajo o tu reputación, no puedes hablar negativamente de los demás (9). Por ejemplo, si tu jefe exige saber quién dejó filtrar a la prensa información sobre la compañía, tú no puedes revelar quién fue.

Se debe tener mucho cuidado en este sentido en los escenarios comerciales habituales. Por ejemplo, si un cliente te pregunta sobre los servicios que ofrece otra compañía, debes controlar tu lengua y no hablar mal de la competencia. (Para más detalles, ver Las Leyes Financieras – Parte 1, sección sobre la Competencia).

Lashón hará está prohibido incluso cuando:

  • Se habla en presencia del sujeto (10).

  • No tienes la intención de provocar ningún daño (11).

  • Estás haciendo una pequeña broma (12).

En ciertas situaciones, está permitido e incluso es obligatorio revelar información negativa sobre alguien. La regla general es que puedes decir algo negativo para evitar un daño futuro a otra persona. Por ejemplo (13):

  • Para evitar que alguien se asocie con un ladrón

  • Para evitar que alguien se case con una persona que objetivamente tiene defectos dañinos (que están ocultando)

Antes de seguir adelante y usar esta exención, debes asegurarte que se cumplen las siguientes condiciones (14):

  • La información debe ser verdadera de forma objetiva, no un asunto de gusto u opinión.

  • Debes tener información de primera mano, no haber oído algo.

  • No debes exagerar de ninguna manera.

  • Primero debes darle al perpetrador la oportunidad de responder a las alegaciones o tratar de resolver el tema de otra manera.

  • No debes tener otros intereses, motivos o ganancia personal de lo que dices.

  • Siempre que sea posible, debes evitar mencionar nombres.

Dado que los detalles de estas leyes son bastante complejos, se debe consultar con un rabino antes de divulgar información negativa.

Impacto negativo

El Talmud (15) dice que el lashón hará “mata” a tres personas:

  • A aquél de quien se habla, porque se arruina su reputación

  • Al que habla lashón hará, porque transgrede y desciende espiritualmente

  • Al que escucha lashón hará, porque le provee al que habla la oportunidad de transgredir.

Está prohibido escuchar lashón hará (16). Por lo tanto se debe evitar a las personas chismosas. Debemos tener consciencia de potenciales situaciones de lashón hará y detenerlas antes de que comiencen. Por ejemplo, las reuniones son particularmente aptas para los chismes: “¿Escuchaste que Fulano…?”

Si escuchas lashón hará, está prohibido creer que es verdad. Puedes sospechar y revisarlo, pero no puedes aceptarlo como un hecho (17).

Por ejemplo, si alguien te dice que José es un ladrón, no tienes permitido creerlo (a menos que tengas pruebas). Pero si realmente sospechas, por cierto puedes evitar que él se quede en tu casa. Esto se debe a que tienes permitido protegerte en base a una sospecha, incluso si no conoces los hechos reales.

Algunas personas colocan señales anti-lashón hará en sus teléfonos para recordarse que deben cuidar su lengua.

Una forma de dejar de hablar lashón hará es reconocer los propios defectos y comprometerse a mejorar. Cuando aceptamos que nosotros mismos somos responsables por nuestras faltas, entonces también seremos menos críticos y más tolerantes con los demás.

La mejor forma de desarrollar patrones correctos de habla es estudiar las leyes del habla de forma regular. Hay varios libros excelentes en español que pueden usarse con este propósito (18). Este estudio es todavía más efectivo cuando se estudia con un compañero.

Conversación problemática

Está prohibido participar en conversaciones promiscuas (19). Este no es un comportamiento digno y puede llevar a pensamientos y comportamientos inmorales. Si un compañero de trabajo constantemente hace chistes de mal gusto, debes pedirle que evite hacerlo en tu presencia. No te preocupes por la posibilidad de que se burlen de ti. Es mucho más probable que te ganes el respeto de los demás por la fuerza de tus convicciones.

Por supuesto que en general, no está prohibido decir cosas buenas de la gente. Sin embargo, se debe tener cuidado de no “elogiar de más” a otro, o alabarlo en presencia de alguien que no le tiene simpatía. En ese caso, el que escucha puede responder con un comentario como: “oh, no es tan grandioso”. En otras palabras, el elogio inicial dará lugar a que la otra persona hable lashón hará, y esto debe evitarse.

Verdad y falsedad

El Talmud dice que “el sello de Dios es la verdad” (20). Si hay una palabra que puede resumir lo que representa la Torá, esta es “verdad”. En un nivel, esto se debe a que los valores eternos de la Torá disipan todos los engaños y las mentiras del mundo pagano.

Por supuesto, la Torá nos dije que debemos mantenernos alejados del engaño (21). Esto significa no sólo evitar decir mentiras sino también desistir de transmitir cualquier mensaje falso (22). Estamos obligados a transmitir la verdad incluso a costas de nuestro dinero y de nuestro orgullo.

Una afirmación que técnicamente es verdadera pero que deja al que la escucha con una impresión falsa, está prohibida (23). Por otro lado, un enunciado que es impreciso pero de todas maneras transmite un mensaje exacto, es aceptable. Por ejemplo, si alguien te está esperando y tú dices: “llegaré en un segundo”, se entiende que te llevará más de un segundo llegar y ese enunciado está permitido (24).

A veces, expresar algo que técnicamente no es cierto en verdad transmite un mensaje verdadero más profundo. Por ejemplo, si tu esposa te pregunta si te gusta el vestido que acaba de comprar. No lo puede devolver y realmente no te hace mucha diferencia. Si le dices lo que realmente piensas, ella se sentirá molesta. A veces, cuando alguien te pregunta cómo se ve, lo único que está buscando es validación. Debes ser sensible a lo que el otro realmente te está preguntando y decir lo correcto (25).

El Talmud nos dice que al novio se le debe decir que su novia es bella, incluso si no es lo que pensamos (26). Esto está permitido, porque a los ojos del novio la novia realmente es hermosa. Lo mismo ocurre cuando una persona compra algo o con cualquier cosa que sea subjetiva. Puedes permitir que el otro se sienta bien con lo que tiene (27).

Otro ejemplo es cuando la madre de un niño particularmente malcriado te pregunta si su hijo es dulce. Tienes permitido decirle que sí lo es, porque él lo es a los ojos de su madre (28).

Buscar la paz

La Torá nos dice que cuando le dijeron a Sara que tendría un bebé a pesar de ser anciana, ella expresó su sorpresa respecto a que su esposo Abraham fuera capaz de tener un hijo. Después, cuando Dios le relató la historia a Abraham, Él cambió un detalle y dijo que Sara dudó de su propia capacidad de ser madre (29).

De aquí aprendemos que en pos de la paz, a veces está permitido distorsionar la verdad (30). Si se hace un comentario insensible sobre otro, el mismo puede repetirse de otra forma de lo que fue enunciado originalmente (31).

El Talmud (32) dice que Aharón, el hermano de Moshé y el Primer Cohen Gadol, siempre buscaba hacer las paces. Si dos personas se peleaban, Aharón iba y le decía a una: “Tu amigo se siente muy mal por lo que ocurrió y desea disculparse”. Luego Aharón iba y le decía lo mismo al otro. Eventualmente los dos se encontraban, se abrazaban y renovaban su amistad (33). De esta forma, aunque lo que Aharón decía técnicamente no era verdad, era capaz de lograr hacer las paces.

Desde la perspectiva de la Torá, eliminar la discordia y perpetuar la paz es sostener la máxima verdad.

Hay algunas otras pocas situaciones en las que está permitido decir algo que no sea verdadero. Si alguien te pregunta algo que no es de su incumbencia, no debes ser franco en tu respuesta. Por ejemplo, si un mendigo te pregunta si tienes diez dólares y tú consideras que no es el receptor ideal para caridad, puedes decirle que no. No estás obligado a decirle: “Sí, pero no quiero dártelos a ti”. Él no necesita saber qué hay en tu billetera (34).

Sin embargo, incluso en el caso en que está permitido tergiversar algo, se debe tratar de evitar hacerlo, o por lo menos minimizar la falsedad (35). De lo contrario, uno puede adquirir el hábito de mentir. Por cierto esto no debe hacerse de forma regular (36). Además, nunca está permitido tergiversar la información en presencia de niños, porque ellos no pueden discriminar entre diferentes situaciones (37).

El futuro judío

Los Sabios enseñan que el Primer Templo fue destruido debido a las graves transgresiones de idolatría, asesinato e inmoralidad (38). Un exilio de 70 años fue suficiente para que el pueblo expiara por esos terribles crímenes. El Segundo Templo fue destruido debido al odio gratuito entre las personas, manifestado especialmente en lashón hará (habla negativa) (39). Este crimen es tan grave que incluso 2000 años de exilio no alcanzaron para resolverlo. El habla negativa sigue manteniendo al pueblo judío en el exilio, sujeto al dominio extranjero y al antisemitismo.

El Jafetz Jaim (40) presenta evidencia de que si el pueblo judío perfeccionara su forma de hablar, la redención tendría lugar. Que siemrpe podamos ayudar a los demás y acercar a las personas entre ellas, y tengamos el mérito de ver la redención, prontamente en nuestros días.

Diez reglas para hablar con corrección:

1) Transmitir una imagen negativa de otra persona, incluso si es exacta, es lashón hará. Lashòn hará son palabras que pueden causar dolor o dañar a otros.

2) Una afirmación que de hecho no es derogatoria, pero que en definitiva puede llegar a causar a otro un daño físico, económico o emocional, también es lashón hará. Las palabras hirientes que se dicen directamente a otro, son otra forma de lashón hará.

3) Es lashón hará contar de forma humorística un incidente que contiene información vergonzante sobre una persona, incluso si no se tiene la intención de provocarle daño o humillación.

4) Lashón hará está prohibido incluso si también te incriminas a ti mismo.

5) No se puede comunicar lashón hará de ninguna manera (no por escrito, lenguaje corporal, alusiones verbales, etc.).

6) Hablar contra una comunidad entera es una ofensa particularmente grave. También las observaciones negativas sobre los niños son lashón hará.

7) No se puede contar lashón hará ni siquiera a los parientes cercanos.

8) Incluso si quien lo escucha ya oyó el relato negativo o la información se volvió pública, no debe repetirse.

9) Rejilut, que es contarle a una persona un comentario negativo que otro hizo sobre ella, también está prohibido porque provoca animosidad entre las personas.

10) Está prohibido escuchar lashón hará. Uno debe dar el beneficio de la duda. Asume que la información es incorrecta o que la persona honestamente cometió un error.

Cortesía de la Fundación Heritage Jafetz Jaim


Notas:

(1) Génesis 2:7 con Targum Onkelos

(2) C.f. el comentario del Rambam sobre Avot 1:17, y en Tefilat Zaká que se dice antes de Kol Nidrei

(3) Más información sobre este tema se puede encontrar en The Power of Words de Rav Zelig Pliskin (Benei Yakov Publications)

(4) Talmud – Arajin 15b

(5) Proverbios 18:21

(6) Levítico 19:16

(7) Jafetz Jaim 1:1:1. Quien cuenta mentiras es llamado motzí shem rá, que dispersa el mal

(8) Jafetz Jaim 1:1:5

(9) Ver Jafetz Jaim 1:1:6

(10) Jafetz Jaim 1:3:1

(11) Jafetz Jaim 1:3:3

(12) Ibíd.

(13) Ver Jafetz Jaim 1:10

(14) Jafetz Jaim 1:10

(15) Arajín 15b

(16) Jafetz Jaim (Hiljot Lashón Hará 6:1-2)

(17) Jafetz Jaim 1:6:2 basado en el Talmud – Nidá 61 a

(18) Por ejemplo, Cuida tu lengua, por Rav Zelig Pliskin

(19) Talmud – Shabat 33a

(20) Shabat 55a

(21) Éxodo 23:7

(22) Oído del Rav Itzjak Berkovits

(23) Ver Shaarei teshuvá 3:179

(24) Oído del Rav Itzjak Berkovits

(25) Oído del Rav Itzjak Berkovits

(26) Ketuvot 17a

(27) Ketuvot 17a y Rashi

(28) Rav Shlomo Zalman Auerbach – Shalmei Moed (Parashat Tzav)

(29) Génesis 18-12-13

(30) Talmud – Baba Metzía 87a; Ievamot 65b

(31) Ibíd.

(32) Avot 1:12

(33) Avot deRebi Natan (cap. 12)

(34) Oído del Rav Itzjak Berkovits. Un caso similar figura en Sefer Jasidim 426.

(35) Jafetz Jaim (Hiljot Rejilut klal 1, Beer Maim Jaim 15)

(36) Iam shel Shlomo (Ievamot 46)

(37) Oído del Rav Itzjak Berkovits

(38) Talmud – Ioma 9b

(39) Ibíd.

(40) La obra básica sobre los principios del habla, escrito por el gran Rav Israel Meir Kagan (1839-1933)