Encontrar a tu pareja

En el momento de la concepción, sale una voz celestial y declara "la hija de Fulano está destinada a casarse con esta persona" (Talmud – Sotá 2a).

Cada persona tiene un alma gemela. Las fuentes cabalísticas rebelan que las almas de un hombre y la mujer que le está predestinada emanan de la misma fuente. El matrimonio simplemente las lleva una vez más a su estado natural: dos partes de un todo, como Adán y Javá. Hasta que una persona encuentra a su alma gemela, siente una profunda añoranza y soledad.

Esto no significa que no puedas casarte con la persona equivocada. Dios le da a cada persona libre albedrío y la capacidad para decidir su propio destino.

¿Cómo te aseguras de casarte con la persona correcta? Hay dos ingredientes: plegaria y responsabilidad.

Si nunca antes hablaste con Dios, la búsqueda de un alma gemela es el momento ideal para comenzar a hacerlo. Recuerda, Dios sabe en dónde está y cómo unirte a ella. Inténtalo, puede que Dios simplemente esté esperando que le pidas que lo haga ocurrir.

Sin embargo, no debería ponerse un énfasis menor en la responsabilidad. La búsqueda de un esposo requiere una evaluación honesta y objetiva. A menudo, las personas se dejan llevar por las emociones y toman decisiones erróneas que pueden tener un impacto irreparable en sus vidas.

Hay muchos ingredientes importantes para encontrar a la pareja correcta. Algunas preguntas clave son:

  • ¿Nuestras vidas se mueven en la misma dirección? ¿Son compatibles nuestras expectativas para el futuro, así como nuestros objetivos personales y como pareja? ¿Son compatibles nuestros sistemas de valores y nuestra perspectiva del mundo?

  • ¿Pienso que él/ella es una buena persona? ¿Lo/a respeto? ¿Tiene la personalidad y las cualidades personales adecuadas para ser un buen esposo? ¿Me gustaría que mis hijos sean como él/ella?

  • ¿Siento una profunda amistad? ¿Puedo confiar en él/ella? ¿Creo que es responsable y que estará para mí cuando lo necesite?

  • ¿Me siento cómodo/a con su pasado, sus imperfecciones y las cosas que hace que me molestan? ¿Lo/a acepto tal cual es, sin esperar que cambie?

  • ¿Me atrae físicamente? (esto no significa que deba ser atractivo/a como una estrella de cine, sino que tenga buen aspecto y te guste la idea de estar juntos).

Unas palabras sobre la atracción física: por un lado, la idea de Hollywood de las mariposas y los fuegos artificiales no es real. Para muchas personas, la atracción profunda crece con el tiempo. Por otro lado, la relación que comienza con mariposas en el estómago inevitablemente termine desvaneciéndose. Pero la química es un ingrediente esencial de todo matrimonio feliz. Como dice el Talmud: un hombre tiene prohibido casarse con una mujer antes de verla, no vaya a ser que no se sienta atraído.

Lejos de la escena típica de un bar, el judaísmo tradicionalmente se apoyó en las presentaciones (shiduj en hebreo). Esto no significa que dos personas se casen por la fuerza, sino que los padres, con la ayuda de un casamentero, ayudan a organizar citas a ciegas. Se trata de un valioso proceso de investigación previa, en el que se busca formar una pareja entre un hombre y una mujer que provienen de un entorno similar. Esto también les permite a ambas partes investigarse y evaluar la unión antes de que se conozcan.

¿Qué debes hacer si alguien te pregunta lo que piensas sobre una pareja potencial en particular, y tú tienes información negativa? En general, si es algo subjetivo (como ¿Es atractivo? ¿Es inteligente?), nunca debes responder de manera negativa, porque a los ojos de la pareja potencial, la persona puede parecer atractiva y genial.

¿Pero qué pasa si tienes información negativa objetiva que no fue divulgada (como antecedentes penales o una condición médica delicada)? Por un lado, las restricciones de lashón hará prohíben divulgar información negativa sobre una persona, incluso cuando es cierta. Por otro lado, tienes la obligación de proteger a la otra persona de un daño. Estos son temas muy sensibles, y lo mejor es consultar con un rabino responsable.

Proteger la relación

La Torá quiere que tengamos la relación íntima más significativa que podamos con nuestra pareja. La única forma de construir y mantener un lazo especial es asegurar que la naturaleza de la relación sea compartida sólo con ella/él. En otras palabras, si un hombre se siente libre para demostrar incluso formas sutiles de afecto a otras mujeres, dirigirá menos energía hacia su esposa. Si usamos el lenguaje del amor, tanto en palabras como acciones, de forma frívola, pierde el impacto cuando más lo necesitamos: en la relación marital.

Por esta razón, está prohibido expresar afecto de forma física a miembros del otro sexo que no sean parientes directos, sin importar que estén o no casados. Esto incluye un cálido apretón de manos.

Particularmente en las parejas que están en la etapa de las citas, el contacto físico puede crear una ilusión de cercanía que disminuye la capacidad para ser objetivo. Además, al abstenerse hasta el matrimonio, la intimidad especial se expresa en el momento y el lugar apropiados, de acuerdo con lo que determinó Dios.

Una prohibición no demasiado conocida es ijud (reclusión). Está prohibido que una mujer esté a solas con un hombre (que no sea un pariente cercano) en un área privada, y está prohibido que un hombre esté recluido en un área privada con una o dos mujeres (a menos que una de ellas sea su pariente). La definición de área privada es un lugar que otras personas no frecuentan en ese momento. Cualquier lugar que puede ser visto por un transeúnte no entra en esta categoría. Por lo tanto, un encuentro privado entre un hombre y una mujer puede tener lugar cerca de una ventana abierta a una calle transitada en ese momento del dia.

Hay un permiso especial para una mujer casada cuyo marido está en la misma ciudad: ella puede estar a solas con otros hombres, asumiendo que su marido sabe en dónde está.

Compatibilidad metafísica

El amoníaco y el cloro son dos productos muy efectivos para limpiar. Sin embargo, si se mezclan, producen vapores nocivos. Ciertas sustancias son muy potentes y productivas cuando están separadas, pero si se mezclan con un producto incompatible, los resultados son letales.

El matrimonio judío es una realidad espiritual, una reunión de dos almas destinadas a ser una. Esta metamorfosis metafísica no puede tener lugar a menos que todos los detalles técnicos sean los correctos. Por eso es crucial que antes de que se desarrolle una relación seria de citas, la pareja determine si son halájicamente compatibles.

La Torá enseña sobre varios tipos de personas que simplemente no pueden unirse entre ellas. Esto no significa que tengan algo malo, mucho menos que hayan hecho algo mal. Lo que ocurre es que esa relación no puede funcionar en un nivel metafísico. Por ejemplo:

Un judío no puede casarse con alguien que halájicamente no es judío. Una boda entre un judío y un no judío no crea una entidad espiritual que los funda en uno. Incluso si se efectúa una ceremonia de matrimonio, la pareja no se considera halájicamente casada, al punto que tampoco es necesario un documento judío de divorcio (guet) para separarla.

¿Quién es halájicamente judío? Una persona cuya madre es judía, o que realizó una conversión halájica. El estatus del padre no influye para definir si el hijo es judío.

Otra categoría incompatible es cuando una de las personas ya está casada con otra. Puede parecer obvio, pero no siempre es tan simple. Por ejemplo, si una mujer casada decide terminar su primer matrimonio, no puede casarse con otro hombre hasta haber recibido un guet adecuado. ¡Esto sigue teniendo efecto incluso si pasaron muchas décadas desde que se separó! El divorcio civil no es suficiente.

Hay ciertos tipos de personas que tienen restricciones de compatibilidad. Por ejemplo, un hombre cohen no se puede casar con una mujer divorciada o conversa, como lo establece la Torá. Un cohen tiene también otras restricciones. Por lo tanto, si eres cohen, consulta con un rabino para saber con quién puedes casarte. Una mujer que viene de una familia de cohanim no tiene ninguna de estas restricciones.

Luego está el mamzer. Contrario a la creencia popular, un mamzer no es un niño que nació fuera del vínculo del matrimonio. En cambio, un mamzer es el producto de ciertas relaciones prohibidas, como la de un hombre con una mujer casada. Un mamzer tiene grandes limitaciones respecto a las personas con quienes puede casarse. Nuevamente, para cualquier aplicación práctica, se debe buscar la guía de un rabino competente.

Incluso si una pareja es compatible, para que un casamiento sea halájica y metafísicamente válido se necesitan muchas cosas. Por ejemplo, si los testigos designados para la ceremonia de kidushín no son halájicamente aptos como testigos, el procedimiento debe repetirse. Hay también muchas otras cosas que pueden salir mal, por lo que es crítico que un rabino responsable oficie la ceremonia.

Si una pareja cree que su matrimonio no es halájicamente válido, debe consultar con un rabino lo antes posible.


Lecturas relacionadas: 

• Head to Heart  por Gila Manolson.

• The Magic Touch (La magia del contacto) por Gila Manolson.