El envejecimiento

En el mundo occidental, a menudo se ve a los ancianos con pena y en ocasiones incluso con un poco de desprecio. Se considera a las personas mayores improductivas y se las culpa de agotar los recursos de la sociedad. Esta actitud es contraria al judaísmo. La Torá nos ordena respetar y reverenciar a nuestros ancianos. La edad genera sabiduría y brinda una perspectiva más clara sobre la vida, debido a que se tienen más experiencias de vida.

La edad también sugiere una mayor conexión con la antigua sabiduría judía, ya que la tradición se transmite de una generación a la siguiente.1 Nuestra existencia la debemos a las generaciones previas.

Cuando una persona mayor entra a una habitación, todos los presentes deben ponerse de pie en señal de respeto2. En vez de percibir a los ancianos como pasados de moda, debemos tratar de aprender de ellos cada vez que tengamos la posibilidad. La fortaleza espiritual es mayor en la ancianidad, porque la persona se prepara para volver a unirse con Dios.

Incluso se debe tratar con el mayor de los respetos a una persona anciana con facultades mentales reducidas. Esto lo aprendemos de lo que ocurrió con las primeras Tablas de la Ley: a pesar de que estaban quebradas y que no eran útiles, Moshé las colocó junto a las nuevas Tablas en el Arca del Pacto.3

¿Por qué el respeto a los ancianos impregna la vida judía? Cuentan que había dos abuelos conversando, uno religioso y el otro agnóstico. El agnóstico se recostó en su mecedora y dijo: "No entiendo. Mis nietos no me respetan. Nunca vienen a visitarme, y cuando lo hacen, es sólo para pedirme dinero o algún favor. Pero tus nietos son distintos. Ellos vienen a verte a menudo, se sientan a tus pies para escuchar tus historias y pensamientos, ansiosos por escuchar cada palabra. ¿Cuál es la diferencia entre nosotros?"

"Te diré cuál es la diferencia”, le dijo el hombre religioso. "Yo les enseño a mis nietos que estoy dos generaciones más cerca de la entrega de la Torá en el Monte Sinaí. Tú les enseñas a tus nietos que estás dos generaciones más cerca del mono del que evolucionaste".

La muerte

Hay pocos temas que generan tanto temor y ansiedad como la muerte. Para muchos, la muerte se asocia con la desaparición y el fin absoluto. Sin embargo, el judaísmo entiende que la muerte es meramente un cambio de estado. El alma estuvo temporariamente en un cuerpo físico para poder desarrollar una relación con Dios. Esta relación es alentada por el cumplimiento de mitzvot. Durante la vida, la persona aprovecha la fuerza del libre albedrío para elegir entre el bien y el mal, para hacer lo correcto en lugar de lo que puede ser más cómodo. Al tomar las decisiones correctas, la persona se gana una recompensa eterna.

La muerte libera al alma de la persona de las limitaciones y los desafíos de lo material, permitiéndole deleitarse sin trabas en la relación de amor que desarrolló con Dios. Para la persona que vivió una vida significativa, la muerte no es una tragedia. Su alma entra a un lugar de serena tranquilidad en el que el placer significativo supera todo lo que podemos llegar a imaginar.4

Por otro lado, dado que el objetivo de la vida es utilizar nuestros recursos para conectarnos con nuestro Creador, cada momento de vida tiene un valor infinito. En el Mundo Venidero ya no existe la oportunidad de hacer mitzvot. Por esto es tan importante maximizar la cantidad y la calidad de la vida. El judaísmo considera que perder el tiempo es un gran pecado. Por supuesto, el descanso y la relajación se consideran aspectos importantes para recargar las baterías, pero pasar horas mirando TV o en charlas frívolas se considera despreciar el valor de la vida.

Para ilustrar lo valioso que es cada momento, basta mencionar que la Torá exige que se transgreda el Shabat para poder extender la vida de una persona, incluso si es sólo por muy poco tiempo.5

Obviamente no se puede hacer nada apresurar el final de una persona moribunda. Incluso si el individuo sufre mucho dolor o si él mismo pide que pongan fin a su vida, toda acción para acelerar su muerte se considera un asesinato.6 (Por supuesto que si un médico hace lo mejor que puede para extender la vida del paciente, pero este muere de todas formas, el médico no es culpable). Este principio es enfatizado por la ley que declara que no se puede mover ni un milímetro a una persona moribunda, no vaya a ser que eso acelere su muerte por un momento. Con certeza, no se pueden desconectar los dispositivos de soporte vital.7

Respecto a la activación de los dispositivos que pueden salvar la vida, la halajá tiene muchos detalles y, en ciertas condiciones, no es necesario aplicar técnicas u operaciones agresivas para salvar la vida8. En esta clase de situaciones, siempre se debe consultar con un rabino responsable.

Es importante permanecer en la habitación con la persona, pero sin hacer nada que acelere su muerte9. La persona que agoniza siente un confort especial al estar rodeada por miembros queridos de su familia en el momento que parte de este mundo.10 Sin embargo, si algún miembro de la familia no puede contener su dolor y evitar llorar, no debe permanecer allí y angustiar a la persona moribunda.11

Si la persona agonizante está consciente, se la debe guiar para que recite el vidui (confesión).12 Esta breve plegaria le pide a Dios por la recuperación de la enfermedad, y pide que en caso de que llegue la muerte, que esta sirva para expiar por las transgresiones, allanando el camino para tener un lugar apropiado en el Cielo.13 Al recitar el vidui, el alma se asegura una porción en el Mundo Venidero.14

El cuerpo

Después del último suspiro, se debe esperar por lo menos 20 minutos antes de tocar el cuerpo, por si la persona aún no ha muerto.15 Se debe contactar de inmediato a la jevrá kadishá para que atiendan al cuerpo.

El cuerpo de la persona que falleció se considera sagrado. Este fue el envoltorio de un alma sagrada y, por lo tanto, se lo debe tratar con reverencia. Se considera irrespetuoso comer,16 rezar17 o estudiar Torá18 en presencia del cuerpo, pero se permite recitar allí Salmos.19

Desde el momento de la muerte hasta el entierro, el cuerpo no debe quedar solo. Al menos un adulto judío debe permanecer con el cuerpo en todo momento. Esto es por respeto al muerto, casi como un guardia de honor. Esto también evita la remoción no autorizada de órganos.21 Se debe enterrar cada parte del cuerpo. Por eso se ven las imágenes desgarradoras de judíos religiosos que recorren los sitios de atentados terroristas, y recogen partes de carne y sangre para enterrarlas.

En la mayoría de los casos, está prohibido donar órganos para transplantes.22 La donación de órganos está permitida en caso de que sea necesaria para un transplante inmediato y específico. En ese caso, es una gran mitzvá que un judío done órganos para salvar la vida de otra persona. Sin embargo, está prohibido donar a un "banco de órganos" en donde no hay un receptor inmediato y específico. Más aún, no está permitido donar órganos para la investigación médica en general o para el entrenamiento de los estudiantes en la universidad de medicina.

Incluso cuando hay un transplante específico e inmediato, se debe tener mucho cuidado, porque a veces para obtener órganos lo más frescos que sea posible, un médico puede quitar el órgano antes de que el paciente esté realmente "muerto" de acuerdo con la ley judía. En ese caso, el médico está matando al paciente, lo que por supuesto está prohibido.

La conclusión es que cada caso tiene una miríada de detallados factores halájicos. Por lo tanto, antes de realizar un procedimiento se debe consultar con un rabino bien versado en el Talmud y la ley judía. Queda claro que no es tan simple como firmar una tarjeta para la donación de órganos.

Está prohibido realizar una autopsia cuyo objetivo sea la investigación médica.23 Se debe hacer todo lo posible para evitar que tal autopsia tenga lugar24.

El proceso de limpieza y preparación del cuerpo para el entierro se conoce como tahará.25 Es importante que la tahará sea realizada por una jevrá kadishá responsable. Los miembros de la familia cercana no deben estar presentes en este proceso.26

La costumbre judía universal es enterrar a cada cuerpo con una simple mortaja blanca.27 El cuerpo de un hombre también se cubre con un talit (pero sin tzitzit).28

Impureza espiritual

Los cohanim tienen una relación especial con Dios y por eso tienen prohibido impurificarse entrando en contacto con un muerto (si es que hay otra persona que se puede ocupar del difunto).29 Sin embargo, un cohen puede entrar en contacto con los cuerpos de sus parientes inmediatos (es decir, un padre, un hijo, pareja, hermano paterno o una hermana paterna que nunca se casó30).31 En todo caso, sólo los hombres cohanim tienen estas restricciones de impureza32.

Un cohen tiene prohibido tocar un cuerpo y ni siquiera puede estar a dos metros de un cadáver judío33. Un cohen tiene prohibido entrar a un edificio o estar bajo un techo (como un avión, o incluso bajo los árboles que cubren un cementerio) si allí hay un cadáver judío o una persona judía moribunda.34

Aninut

Desde el momento en que una persona muere hasta que es enterrada, sus parientes cercanos están en un estado de aninut (duelo previo al entierro). Durante este lapso deben dedicar su tiempo y energía a facilitar rápidamente el funeral y el entierro de la persona fallecida. En este contexto, los parientes cercanos se definen como los padres, hijos, hermanos y esposa/o del difunto.

Un onén no puede:

  • Saludar a otras personas35

  • Ir a trabajar36

  • Sentarse en una silla normal37 [aunque sentarse en una silla baja está permitido]

  • Comer carne o beber vino38

  • Lavar sus manos o su rostro con agua caliente39

  • Ducharse o bañarse40

  • Aplicarse toda clase de cosméticos, perfumes, colonias o cremas por placer41

  • Cortarse el cabello o afeitarse42

  • Cortarse las uñas43

  • Lavar la ropa44

  • Ponerse ropa limpia45

  • Tener relaciones maritales46

  • Rezar, decir bendiciones47 o colocarse tefilín48

  • Estudiar Torá, a excepción de las leyes relativas al funeral, etc.49

Los menores no necesitan respetar estas restricciones.50

Durante Shabat y Iom Tov, las únicas restricciones que se aplican son las de estudiar Torá y tener relaciones maritales.51

Kriá

Cuando el Rey David se enteró de la muerte de su hijo Absalom, de inmediato desgarró sus prendas52. También Iob desgarró sus prendas cuando se enteró de la muerte prematura de sus hijos.53

Un deudo está obligado a desgarrar su ropa como resultado de la angustia por la muerte de su pariente. Esta práctica se conoce como kriá. Esta obligación se aplica a los padres, hijos, hermanos y esposo/a de la persona fallecida.54

Las leyes de kriá son las siguientes:

  • La kriá debe realizarse en el momento que se escucha sobre la muerte o en el funeral.

  • La kriá se realiza estando de pie.55

  • No puede hacerse en Shabat56 ni en Iom Tov.57

  • Cuando fallece un padre se debe desgarrar todas las siguientes prendas si se las viste: camisa, chaleco, sweater, chaqueta, vestido y blusa.58

  • Ante la muerte de un padre, la kriá se debe hacer con la mano59, pero se puede comenzar con tijeras para facilitar el proceso. El resto de los deudos pueden utilizar una tijera para toda la rotura.60

  • Deben desgarrarse unos 8 cm. del material.61

  • El rasgón deber hacerse de arriba hacia abajo. Con un rasgón horizontal no se cumple la obligación.62

  • Si el deudo es el hijo del difunto, el rasgón se debe hacer sobre el corazón.63 Otros parientes realizan la kriá del lado derecho del pecho.64

  • Una mujer tiene permitido unir con un alfiler el rasgón o cubrirse con otra prenda por motivos de recato.65

Durante la semana de shivá, si se cambia la ropa es necesario volver a hacer kriá66, excepto la ropa que se usa para Shabat y Iom Tov. Los otros deudos necesitan rasgar una sola prenda, preferentemente una camisa, blusa o vestido.67 Los subsecuentes cambios de ropa no requieren kriá adicional, pero es apropiado vestir las ropas rasgadas durante toda la shivá.69

La bendición por la muerte

Los Sabios nos exhortan a bendecir a Dios por las malas experiencias tal como lo bendecimos por las buenas. Esto significa que debemos aceptar felizmente todo lo que Dios hace, incluso si no podemos comprender Su justicia.70

Esta es una bendición que se recita ante la muerte de un pariente cercano.

Ante la muerte de un pariente cercano, diga:

Baruj Atá Adonai, Eloheinu Mélej haolam, Daián haemet.

Bendito eres Tú, Hashem, Dios nuestro, Rey del universo, el Juez verdadero.

Bendición ante la muerte de un pariente cercano

Pronunciación Ashkenazí

Pronunciación Sefardí

 
 

Kadish en el cementerio

Itgadal veitkadash shemé rabá.
Bealmá di hu atid lehitjadatá,
Uleajaia mataia, ulaasaká itahón lejaiei almá
Ulemijná kartá di Irushalaim,
Uleshajlel heijalá begavá
Ulemekar puljaná nujraá meará
Velaatavá puljaná di shmaiá leatré
Veiamlij Kudsha Brij Hu bemaljuté veikaré,
bejaiejom, ubiomejon, ubejaiei dejol Beit Israel,
baagalá uvizman kariv. Veimrú: Amén.
Iehé shmé rabá meboraj leolam ulalemei almaia.
Itbaraj veishtabaj veitpaar veitromam veitnasé
veithadar veitalé veithalal
shemé dekudeshá Brij Hu.
Leelá min kol (Entre Rosh Hashaná y Iom Kipur se substituye por: Leelá uleelá mikol)
birjatá veshirata tushbejatá venejematá
daamirán bealmá. Veimrú: Amén.
Iehé shlemá rabá min shmaiá
Vejaim tovim aleinu veal kol Israel. Veimrú: Amén.
Osé shalom bimromav, Hu iaasé
shalom aleinu veal kol Israel. Veimrú: Amén.

Que Su gran Nombre sea exaltado y santificado en el mundo que será renovado, y en el que Él resucitará a los muertos y los elevará a la vida eterna, y reconstruirá la ciudad de Jerusalem y completará Su Templo en ella, y erradicará la idolatría de la tierra y devolverá a su lugar el servicio al Cielo y donde el Santo, Bendito Sea, restaurará el servicio Divino a su sitio, donde el Santo, bendito Sea, reinará en SU majestad y esplendor sus días y en las vidas de toda la casa de Israel, rápidamente y muy pronto. Y digan: Amén. Que sea Su Gran Nombre bendito por siempre y para la eternidad. Bendito, Alabado, glorificado, ensalzado, elogiado, poderoso, elevado y loado sea el Nombre del Santo, Bendito Sea. Más allá de todas las bendiciones y cánticos, alabanzas y consuelos que se dicen en el mundo y digan Amén. Que haya paz abundante en los cielos, y vida buena para nosotros y para todo Israel y digan Amén. El que Hace la paz en Sus alturas, El Hará la paz sobre nosotros y sobre todo Israel y digan Amén.

Kadish de duelo

Itgadal veItkadash Shmé Rabá.
Bealmá di brá Jiruté
VeIamlij Maljuté
bejaiejón ubeiomejón
ubejayei dejol Beit Israel
baagalá ubizman kariv veimru Amén.
Iehé Shmé Rabá mevoraj
leolam uleolméi almaiá
Itbaraj veIshtabaj veItpaar
VeItromam veItnasé
veIthadar veItalé veIthalal
Shmé DeKudeshá Brij Hu
Leelá min col
birjatá veshiratá,
tushbejatá venejematá,
deamirán bealmá, veimmru Amén.
Iehé Shlemé Rabá min Shemaiá
vejaím aleinu veal col Israel
veimrú Amén.
Osé Shalóm bimromav, Hu Iaasé
Shalóm aleinu ve al col Israel
veimru Amén.

Que sea Su Gran nombre acrecentado y Santificado en el mundo que Él creó con Su voluntad. Que sea establecido Su reinado en vuestras vidas y en vuestros días y en las vidas de toda la Casa de Israel, apresuradamente y en un tiempo cercano, y digan Amén. Que sea Su Gran Nombre santificado para siempre y para la eternidad. Bendito, Alabado, glorificado, ensalzado, elogiado, poderoso, elevado y loado sea el Nombre del Santo, Bendito Sea. Más allá de todas las bendiciones y cánticos, alabanzas y consuelos que se dicen en el mundo y digan Amén. Más allá de todas las bendiciones y cánticos, alabanzas y consuelos que se dicen en el mundo y digan Amén. Que haya una gran paz del cielo, y vida sobre nosotros y sobre todo Israel y digan Amén. El que Hace la paz en Sus alturas, El Hará la paz sobre nosotros y sobre todo Israel y digan Amén.

Para consolar a los deudos

Al terminar la visita a los deudos, se dice:

HaMakom ienajem etjem betoj shear avelei Tzión vIrushalaim.

Que el Omnipresente los consuele junto a los otros dolientes de Tzión y Ierushalaim.

Técnicamente, esta bendición puede recitarse tan pronto uno escucha sobre la muerte. Tradicionalmente, sin embargo, se dice inmediatamente antes de realizar la kriá (ver arriba).71 En todo caso, esta bendición sólo puede recitarse una vez por cada pariente72.

El funeral

La palabra para funeral es "levaiá", literalmente "procesión de acompañamiento". Es una gran mitzvá asistir a un funeral. Los vivos acompañan solemnemente al difunto hacia el otro mundo, ayudándolo a aliviar la traumática transición que sufre el alma al salir de su cuerpo y enfrentar la corte celestial. Para el difunto es un gran alivio ser acompañado por su familia, amigos, colegas, vecinos y miembros de la comunidad.

Está prohibido retrasar el entierro a menos que sea por respeto al muerto74. Por ejemplo, está permitido retrasar un poco un funeral para permitir que los hijos del difunto puedan viajar y llegar al funeral.75

No se realizan funerales en Shabat76 ni en Iom Tov77. Sin embargo, todo el tiempo se debe acompañar al cuerpo.78

Está prohibido abrir el cajón para ver al muerto.79 Esas no son prácticas judías.

Hay una obligación de decir discursos fúnebres en honor al difunto,80 a menos que él haya pedido que no haya discursos.81 Un discurso fúnebre debe consistir de palabras emotivas que despierten las lágrimas de quienes lo escuchan.82 Se debe alabar la vida y las buenas acciones del difunto, pero no exagerar sus cualidades.83 Los discursos fúnebres se dicen en el funeral y, típicamente, en el 30mo día después de la muerte84 y en el iortzait (aniversario).85 Sin embargo, nunca se dicen discursos fúnebres (ni siquiera en el día del funeral) en:

  • Shabat o Iom Tov, o incluso el viernes a la tarde o en la víspera de Iom Tov86

  • Jol HaMoed87

  • Jánuca88

  • Los 2 días de Purim89

  • Rosh Jódesh90

  • Lag Baómer91

  • 15 de shevat92

  • 15 de av93

  • Todo el mes de nisán94

Al concluir los discursos fúnebres, se acompaña solemnemente al cuerpo a su lugar de entierro. Es una mitzvá acompañar al muerto en la medida que sea posible.95

El cementerio

Después del primer pecado, Dios le dijo a Abraham: "Al final, volverás a la tierra porque de la tierra fuiste tomado. Eres polvo y al polvo volverás”.96

La Torá ordena que el cuerpo se entierre en la tierra. En Israel, los cuerpos se entierran directamente en el suelo, sin un cajón.97 Fuera de Israel, se puede usar un cajón simple de madera.98 Está prohibido enterrar en un mausoleo.99

También está estrictamente prohibido cremar un cuerpo judío.100 Incluso si el difunto pidió ser cremado, no se deben seguir sus instrucciones. El alma sufriría un gran trauma a causa del desprendimiento artificial y repentino del cuerpo.

Inmediatamente después del entierro, se recita tziduk hadin,101 a menos que sea de noche,102 una festividad de menor importancia o la tarde que precede a una festividad o al Shabat. Si hay presente un minian, un hombre de los deudos recita Kadish.103

Kadish en el cementerio

Pronunciación Ashkenazí

Pronunciación Sefardí

 
 

Kadish en el cementerio

Itgadal veitkadash shemé rabá.
Bealmá di hu atid lehitjadatá,
Uleajaia mataia, ulaasaká itahón lejaiei almá
Ulemijná kartá di Irushalaim,
Uleshajlel heijalá begavá
Ulemekar puljaná nujraá meará
Velaatavá puljaná di shmaiá leatré
Veiamlij Kudsha Brij Hu bemaljuté veikaré,
bejaiejom, ubiomejon, ubejaiei dejol Beit Israel,
baagalá uvizman kariv. Veimrú: Amén.
Iehé shmé rabá meboraj leolam ulalemei almaia.
Itbaraj veishtabaj veitpaar veitromam veitnasé
veithadar veitalé veithalal
shemé dekudeshá Brij Hu.
Leelá min kol (Entre Rosh Hashaná y Iom Kipur se substituye por: Leelá uleelá mikol)
birjatá veshirata tushbejatá venejematá
daamirán bealmá. Veimrú: Amén.
Iehé shlemá rabá min shmaiá
Vejaim tovim aleinu veal kol Israel. Veimrú: Amén.
Osé shalom bimromav, Hu iaasé
shalom aleinu veal kol Israel. Veimrú: Amén.

Que Su gran Nombre sea exaltado y santificado en el mundo que será renovado, y en el que Él resucitará a los muertos y los elevará a la vida eterna, y reconstruirá la ciudad de Jerusalem y completará Su Templo en ella, y erradicará la idolatría de la tierra y devolverá a su lugar el servicio al Cielo y donde el Santo, Bendito Sea, restaurará el servicio Divino a su sitio, donde el Santo, bendito Sea, reinará en SU majestad y esplendor sus días y en las vidas de toda la casa de Israel, rápidamente y muy pronto. Y digan: Amén. Que sea Su Gran Nombre bendito por siempre y para la eternidad. Bendito, Alabado, glorificado, ensalzado, elogiado, poderoso, elevado y loado sea el Nombre del Santo, Bendito Sea. Más allá de todas las bendiciones y cánticos, alabanzas y consuelos que se dicen en el mundo y digan Amén. Que haya paz abundante en los cielos, y vida buena para nosotros y para todo Israel y digan Amén. El que Hace la paz en Sus alturas, El Hará la paz sobre nosotros y sobre todo Israel y digan Amén.

Después del entierro, no se debe volver a abrir una tumba,104 ya que esto le causa sufrimiento metafísico al difunto. En circunstancias especiales, se debe consultar con un rabino.

La Torá relata que Abraham se esforzó y gastó mucho dinero para asegurar que su esposa fuera enterrada en el lugar ideal.105 Durante miles de años, los judíos dieron mucha importancia y reverencia a las tumbas. Dado que el lugar de entierro de un judío se considera sagrado, dentro de un cementerio está prohibido:

  • Comer o beber106

  • Fumar107

  • Caminar por encima o apoyarse en una tumba108

  • Pararse sobre una tumba (a menos que sea necesario para el entierro)109

  • Saludar a alguien estando a menos de dos metros y medio de una tumba110

De acuerdo con la tradición judía, el muerto se siente molesto porque ya no tiene la oportunidad de cumplir mitzvot. Por eso, para no causarle al alma sufrimiento adicional, restringimos nuestro cumplimiento de mitzvot en su presencia a menos que sea en honor del difunto. En consecuencia, está prohibido:

  • Tener los tzitzit expuestos en un cementerio111

  • Rezar, estudiar Torá e incluso sostener un libro sagrado en la proximidad de una tumba112

Debido a la impureza espiritual asociada con la muerte, todo el que esté a menos de dos metros y medio de una tumba se debe lavar las manos con un recipiente (vertiendo agua tres veces en cada mano) antes de entrar a una residencia privada.113

Un principio fundamental del judaísmo es que no tenemos permitido rezarle a nadie salvo a Dios.114 Por eso, al ofrecer una plegaria en una tumba, es importante recordar que no le rezamos al difunto. Lo apropiado es pedirle a Dios que permita que el difunto proteja a los vivos.115

Para más lectura


Notas:

  1. Ver Pirkei Avot 1:1

  2. Levítico 19:32; Ioré Deá 244:1

  3. Talmud – Brajot 8b

  4. Rambam (Teshuvá 8:2,6)

  5. Oraj Jaim 329:1-4

  6. Shaj (Ioré Deá 339:5)

  7. Ioré Deá 339:1

  8. Shut Igrot Moshé (Ioré Deá 3:132, 4:24:4, Joshen Mishpat 2:74:5); Tzitz Eliézer 4:13; Teshuvot Vehanhagot 3:362.

  9. Ioré Deá 339:4

  10. Maavar Iabok 5:27-28

  11. Cf. Ioré Deá 338:1

  12. Ioré Deá 338:1

  13. Ioré Deá 337:2

  14. Ioré Deá 338:1

  15. Guésher HaJáim 3:2:1

  16. Iesodei semajot 4:1:11

  17. Oraj Jaim 71:1

  18. Ioré Deá 344:16

  19. Aruj HaShulján (Ioré Deá 376:5)

  20. Ioré Deá 341:6

  21. Guésher HaJáim 5:4.4

  22. Hay mucha literatura halájica sobre este complejo tema. Ver Shut Igrot Moshé (Ioré Deá 1:229, Ioré Deá 2:174); Nodá biYehudá 2, Ioré Deá 210; Minjat Itzjak 5:7; Tzitz Eliézer 10:25. Ver también Judaism and Healing por Rav J. David Bleich (Ktav Publishing); Encyclopedia Hilchatit Refu’it por Rav Abraham Steinberg, en Internet http://www.hods.org/pdf/Dr.A.Steinberg Encyclopedia.pdf.

  23. Shut Sheelot Iaavetz 1:41; Shut Nodá biIehudá (Ioré Deá 210); Shut Jatam Sofer (Ioré Deá 336); Shut Igrot Moshé (Ioré Deá 2:151).

  24. Shut Jelkat Yaakov (Oraj Jaim 157); Cf. Shut Igrot Moshé (Ioré Deá 2:150)

  25. RamóIoré Deá 352:4

  26. Shut Igrot Moshé (Ioré Deá 2:147)

  27. Ioré Deá 352:1-2

  28. Ioré Deá 351:2; Aruj HaShulján 551:3

  29. Ioré Deá 373:3-4

  30. Guésher HaJáim 5:4

  31. Ioré Deá 374:3

  32. Ioré Deá 373:2

  33. Ioré Deá 371:5

  34. Ioré Deá 370:1, 371:1

  35. Ioré Deá 341:5

  36. Ioré Deá 341:5

  37. Ioré Deá 341:5

  38. Ioré Deá 341:1

  39. Yoré Deá 341:5

  40. Ioré Deá 341:5

  41. Ioré Deá 341:5

  42. Ioré Deá 341:5

  43. Ver Ioré Deá 390:7

  44. Iesodei semajot 3:17

  45. Iesodei semajot 3:17

  46. Ioré Deá 341:5

  47. Ioré Deá 341:1

  48. Ioré Deá 388:1

  49. Ioré Deá 384:4

  50. Jojmat Adam 552:17

  51. Jojmat Adam 553:6

  52. Samuel - 2 Cáp. 13

  53. Iob Capítulo 1

  54. Ioré Deá 340:1

  55. Ioré Deá 340:1

  56. Ioré Deá 340:28

  57. Ioré Deá 340:31

  58. Iesodei semajot 2:2:1

  59. Ioré Deá 340:14

  60. Ioré Deá 340:14

  61. Ioré Deá 340:3

  62. Jojmat Adam 152:2

  63. Ioré Deá 340:3

  64. Taz (Ioré Deá 340:6)

  65. Ioré Deá 340:11

  66. Iesodei semajot 2:2:1

  67. Iesodei semajot 2:3:1

  68. Ramó (Ioré Deá 346:14)

  69. Iesodei semajot 2:3:7

  70. Talmud – Brajot 60b

  71. Birkei Iosef (Ioré Deá 340:1)

  72. Wagschal, Cap. 4 nota al pie 11

  73. Ioré Deá 361:1-3

  74. Ioré Deá 357:1

  75. Ioré Deá 357:1

  76. Oraj Jaim526:3

  77. Shut Igrot Moshé (Oraj Jaim 3:76)

  78. Oraj Jaim 311:1, 526:3

  79. Kol Bo 1:3:10

  80. Ioré Deá 344:1-2

  81. Ioré Deá 344:10

  82. Ioré Deá 344:1

  83. Ioré Deá 344:1

  84. Ioré Deá 364:20

  85. Oraj Jaim 547:5 y Ioré Deá 364:20

  86. Biur Halajá 547:3. Pero para un talmid jajam está permitido decir discursos fúnebres en la víspera de Shabat o Iom Tov.

  87. Oraj Jaim 547:1

  88. Oraj Jaim 570:1

  89. Oraj Jaim 696:3

  90. Oraj Jaim 20:1

  91. Guésher HaJáim :9:5

  92. Ibíd.

  93. Ibíd.

  94. Oraj Jaim 429:2

  95. Ioré Deá 361:1-3

  96. Génesis 2:19

  97. Ioré Deá 362:1

  98. Iesodei semajot 4:4:1

  99. Shut Igrot Moshé (Ioré Deá 3:143-144)

  100. Shut Igrot Moshé (Ioré Deá 3:147, 4:56)

  101. Iesodei semajot 5:4:1

  102. RamóIoré Deá 401:6

  103. Ioré Deá 376:4

  104. Ioré Deá 363:7; cf. Iesodei semajot 5:8

  105. Génesis Cáp. 23

  106. Ioré Deá 368:1

  107. Iesodei semajot 5:2:4

  108. Shaj (Ioré Deá 364:3)

  109. Taz (Ioré Deá 364:1)

  110. RamóIoré Deá 343:2

  111. Ioré Deá 367:4

  112. Ioré Deá 367:3, 6

  113. Mishná Berurá 4:42-43

  114. Maimónides, 13 Principios de fe

  115. Mishná Berurá 581:27