Dios declaró: “Aunque Yo los he arrojado lejos, entre las naciones y los he dispersado entre los países, permanecí con ellos en un pequeño santuario en las tierras a las que han llegado”. (Ezequiel 11:16).

El concepto de la sinagoga es tan antiguo como la Torá misma. (1) En los tiempos bíblicos el centro de servicio Divino era el Tabernáculo y luego los dos Templos Sagrados en Jerusalem. Luego, a lo largo del exilio, incluso en los períodos más oscuros de la historia judía, la sinagoga sirvió como el centro de la vida judía. Los arqueólogos han encontrado restos de antiguas sinagogas en Egipto que pertenecen al menos al siglo III AEC. (2)

La santidad de la sinagoga

En la actualidad, cada comunidad es responsable de construir y mantener una sinagoga adecuada. (3) Debido a que es el lugar de comunión con Dios, debe ser lo más bella posible. (4)

Una sinagoga es un lugar sagrado. Por lo tanto, se la debe tratar con la debida reverencia y decoro. No es un lugar para la frivolidad y la sociabilidad. (5)

Sólo está permitido entrar a una sinagoga con el propósito de rezar o cumplir otra mitzvá. Está prohibido entrar a una sinagoga simplemente para refugiarse de la inclemencia del tiempo (6) o como un atajo. (7) En caso de necesidad, se puede entrar a una sinagoga con un propósito que no sea una mitzvá si se pronuncian allí algunas palabras de Torá o plegaria. (8) Por cierto está prohibido dormir en el santuario de una sinagoga. (9)

Uno de los requerimientos es que la sinagoga tenga una mejitzá (partición) adecuada para separar entre hombres y mujeres. (10) El propósito de la mejitzá es permitir que tanto hombres como mujeres puedan concentrarse en sus plegarias y no entre ellos. Si los hombres y las mujeres se sientan juntos, pueden distraerse con facilidad y no lograr lo que las plegarias deben conseguir.

Rezar en una sinagoga

Dios le dijo a Moshé que instruyera al pueblo judío sobre la importancia de rezar en una sinagoga. (11) Es una mitzvá rezar en una sinagoga incluso si se puede organizar un minián en otra parte. (12) Incluso si no hay un minián disponible, de todas formas uno debe esforzarse por rezar en una sinagoga. (13)

Aunque las mujeres no necesitan rezar con un minián, (14) sigue siendo una mitzvá hacerlo cuando no tienen otras responsabilidades que entren en conflicto. (15)Por lo general las mujeres no asisten a la sinagoga durante los días de la semana, pero tratan de hacerlo en Shabat y en las festividades. (16) Para más detalles, ver: “Las leyes de la vida cotidiana – Las mujeres y las mitzvot”.

Para demostrar entusiasmo, uno debe ir rápidamente a la sinagoga. (17) En contraste, se debe salir lentamente de la sinagoga para transmitir la desilusión de tener que dejar el lugar de encuentro con Dios. (18)

Se debe tratar de establecer en la sinagoga un asiento fijo en el cual rezar cada vez, (19) porque estar en un mismo lugar ayuda a concentrarse en las plegarias. Obviamente, no se debe escoger un lugar cerca de personas que no son serias respecto a sus plegarias.

Si un huésped se sienta en tu lugar habitual, no se considera hospitalario pedirle que se cambie de lugar. En todo caso, dentro de los cuatro codos (alrededor de 2,5 metros) se sigue considerando tu lugar habitual. (20)

El Minián

Siempre que sea posible, un hombre debe rezar con minián. (21)

Un minián consiste en por lo menos 10 hombres (22) adultos, (23) judíos creyentes (24) en un mismo lugar. (25) Si están en la misma habitación, no es necesario que se vean entre ellos. (26) Cuando un niño llega a los 13 años de edad, califica como un adulto. (27). Por supuesto, el número 10 es sólo el mínimo. Lo ideal es que haya una congregación mayor, porque eso da honor al Nombre de Dios. (28)

Los Sabios enseñan que siempre que se reúnen 10 hombres para rezar juntos, la Presencia Divina se une a ellos. (29) En general, si una persona no está concentrada en sus plegarias, o si reza alguien que no es digno de recibir lo que pide, es posible que Dios no acepte las plegarias. Sin embargo, al rezar con un minián, siempre son aceptadas. (30)

Se considera especialmente meritorio ser uno de los primeros 10 hombres que llegan al minián. (31)

Cuando sea posible, la persona sólo debe viajar a lugares en los cuales habrá un minián disponible. (32) Sin embargo, si hay una mitzvá importante que entra en conflicto con el hecho de rezar con un minián, se debe rezar a solas y cumplir la otra mitzvá. (33)

Una persona debe viajar hasta 18 minutos para rezar con un minián. (34) Incluso si va a perder una ganancia, debe rezar con un minián. (35) Pero si rezar con un minián provocará que la persona pierda dinero (36) o disminuirá sus ingresos regulares, (37) no necesita hacerlo.

La parte más importante de la plegaria comunitaria es comenzar la Amidá (también conocido como el Shemoná Esré) junto con la congregación. Es una falta de respeto (y está prohibido) comenzar la Amidá antes que todos los demás. (38) Quien reza más lento debe tratar de rezar de forma tal que pueda comenzar la Amidá junto con todos los demás. Desde ese momento en adelante, no necesita apurarse recitando la Amidá para mantenerse al ritmo de la congregación. (39)

Ciertas plegarias y rituales sólo se pueden cumplir en la presencia de un minián. Estas incluyen:

  • Kadish (40)

  • Barjú (41)

  • Repetición de la Amidá (42)

  • Bendición sacerdotal (43)

  • Lectura de la Torá (44)

  • Lectura de la Haftará (45)

El jazán

El jazán (también conocido como el shelíaj tzibur, literalmente “el emisario de la comunidad), juega un rol muy importante al liderar a la congregación en las plegarias. Hay muchas plegarias que el jazán recita exclusivamente en beneficio de la congregación. Por lo tanto, es importante que el jazán sea un adulto responsable, (46) temeroso de Dios (47), con una voz agradable y que conozca los detalles de las plegarias. (48) Particularmente en las Altas Festividades, el jazán debe ser escogido con cuidado. (49) Sin embrago, la congregación debe evitar de todas maneras entrar en una disputa respecto a quién dirigirá los servicios. (50)

Es importante que el jazán adopte todas las prácticas estándares de la congregación. Por ejemplo, si una persona que normalmente reza de acuerdo con la tradición sefaradí dirige los servicios en una sinagoga ashkenazí, debe hacerlo de acuerdo con las costumbres de la congregación. (51) Asimismo, cuando una persona recibe una aliá a la Torá o recita Kadish, debe hacerlo utilizando la pronunciación de esa congregación. (52)

El jazán no debe extender innecesariamente las plegarias alargando los cánticos, porque eso provoca una molestia a la congregación. (53)

La bendición sacerdotal (54)

Una de las partes más significativas del servicio de plegarias es la bendición sacerdotal. El Talmud dice que la bendición de Dios es canalizada hacia la congregación a través de la bendición sacerdotal, (55) y que sólo a través de estas bendiciones el mundo se salva de la “ira Divina”. (56)

Los cohanim son dedicados siervos de Dios y del pueblo judío, y ese amor sirve como el medio para la conexión Divina. (57)

[Un cohen es un varón descendiente de Aharón, el primer Gran Sacerdote. Si bien el judaísmo se transmite por línea materna, la designación de cohen pasa por línea patriarcal. Pero no todo el que es hijo de un cohen automáticamente es un cohen. Por lo tanto, quien desee clarificar su estatus debe consultar con un rabino].

La costumbre de la mayoría de las comunidades sefaradíes es efectuar las bendiciones sacerdotales a diario. (58) Esta es también la costumbre practicada por la mayoría de los ashkenazim en las comunidades en Israel. Sin embargo, fuera de Israel la costumbre de la mayoría de las comunidades ashkenazíes es decir estas bendiciones sólo en las plegarias de Musaf de Iom Tov y Iom Kipur. (59) La bendición sólo se puede decir en presencia de un minián, (60) y obviamente sólo si hay presente un cohen.

Antes de efectuar la bendición sacerdotal, los cohanim deben lavarse las manos de forma ritual. (61) Si hay un levita, él debe verter el agua sobre las manos del cohen. (62) El cohen también se debe quitar los zapatos para las bendiciones. (63) Los cohanim se paran frente a la congregación, (64) con los brazos extendidos y recitan las bendiciones en voz alta, palabra por palabra después del jazán. (65)

La congregación se pone de pie (56) en silencio, escucha las bendiciones, (67) y responde “Amén” en los momentos apropiados. (68) Durante las bendiciones, la congregación no debe mirar directamente a los cohanim. (69)

La lectura de la Torá

Moshé instituyó una lectura pública de la Torá cada lunes, jueves y sábado, para que la congregación no esté tres días seguidos sin escuchar palabras de Torá. (70) Él también instituyó que la Torá se lea en todas las festividades, (71) para que se hable públicamente del tema del día.

Antes de la lectura de la Torá, un miembro de la congregación recibe el rol de sacar el rollo de la Torá del arca. Si hay varios rollos, es importante que sepa cuál es el que debe retirar. Él abraza el rollo de la Torá con su mano derecha, (72) pero es una buena idea que también lo apoye con la mano izquierda. Cada vez que el rollo se traslada, la congregación debe ponerse de pie hasta que llega a destino. (73) Cuando el rollo de la Torá pasa a nuestro lado, es una mitzvá besarlo (74) y escoltarlo. (75)

Hay un contenido específico que debe leerse en cada lectura pública de la Torá. Está prohibido alejarse de la tradición tanto en términos de los versículos específicos o del tiempo designado para la lectura. (76)

 

Ocasión de la lectura pública de la Torá

Cantidad de porciones que se leen

Lunes y jueves por la mañana

 

3

Shabat por la tarde

Días de ayunos públicos (por la mañana y por la tarde, incluso en la tarde de Iom Kipur)

Rosh Jodesh por la mañana

4

Jol HaMoed por la mañana

Festividades por la mañana

5

Iom Kipur por la mañana

6

En la mañana de Shabat

7

Asignación de las aliot

Para evitar las disputas respecto a quién tiene el honor de ser llamado primero a la Torá, los Sabios instituyeron ciertas reglas. (77) Siempre que sea posible, las primeras tres porciones de la Torá se asignan a un cohen, levita e israelita, en este orden. (78) Si no hay un cohen, se puede llamar en su lugar a otra persona anunciando: “En lugar del cohen”. (79) Si hay presente un cohen pero no un levita, el cohen que fue llamado para la primera aliá es llamado nuevamente para la segunda. (80)

La persona que es llamada a leer la Torá es llamada el olé, quien es honrado con una aliá. El gabai anuncia el nombre judío de la persona y el nombre de su padre. (81) Si no se sabe su nombre judío, se puede usar su nombre secular. (82) Si el padre no es judío, se lo debe llamar utilizando el nombre de su abuelo materno (judío). (83)

Hay muchas costumbres respecto a quién tiene preferencia para ser llamado a la Torá. Entre otras:

  • Un novio, antes y después de la boda

  • Un niño que acaba de cumplir 13 años

  • Quien acaba de ser padre

  • Quien tiene el iortzait de un familiar cercano

  • Quien necesita recitar la bendición de Hagomel (84)

Además, es adecuado darle una aliá a un huésped que asiste a la sinagoga, especialmente si se trata de personalidades destacadas. (85)

En muchas comunidades, el olé se pone un talit si antes no lo tenía puesto. (86) Si no es su propio talit, no debe recitar una bendición por el mismo. (87)

Antes de decir las bendiciones por la lectura de la Torá, se le debe mostrar al olé el lugar en donde comenzará la lectura. (88) Muchos acostumbran a besar el rollo en ese momento como una señal de afecto hacia la Torá. (89) Como nunca se debe tocar directamente el pergamino del rollo, (90) se lo puede besar a través de los tzitzit o del cinturón del rollo. (91) Entonces el olé debe sujetar las barras de madera de la Torá (92) y decir las bendiciones en voz alta. (93)

Se puede llamar a la Torá a alguien que no sabe leer en hebreo. (94) Se le debe enseñar cómo recitar debidamente las bendiciones y puede leer de una transliteración.

Aliá a la Torá - Antes

Pronunciación Ashkenazí

Pronunciación Sefardí

Quien lee la Torá lo hace en voz alta, mientras que el olé lee en silencio del rollo, si es capaz de hacerlo. (95) Quien lee debe estar bien preparado para hacerlo, para no equivocarse en la lectura. (96) Si en la lectura se comete un error significativo, se debe repetir la sección. (97)

La congregación debe escuchar la lectura en silencio. (98) Está prohibido salir del santuario durante la lectura de la Torá, (99) porque hacerlo es una señal de falta de respeto hacia la Torá.

Cando se completa la sección, el olé cierra el rollo de la Torá (100) y recita otra bendición.

Aliá a la Torá – Después

Pronunciación Ashkenazí

Pronunciación Sefardí

Cada vez que se lee la Torá, se acostumbra a sostenerla en alto y mostrar la escritura a toda la congregación. (101) Este ritual se conoce como hagbá. Algunas comunidades lo hacen antes de la lectura y otras posteriormente. (102) Es importante que la hagbá sea realizada por alguien suficientemente fuerte como para sostener el rollo abierto mientras gira para que todos puedan verlo. (103) (Se considera una terrible tragedia si un rollo de la Torá se cae al suelo). (104) Mientras la Torá se mantiene abierta, todos los presentes deben declarar: “Esta es la Torá que Moshé entregó al pueblo judío…” (105) Otra persona es honrada con glilá, volver a cubrir al rollo de la Torá con su manto decorativo.

La Haftará

Cuando el pueblo judío estuvo subyugado por los griegos, hubo muchos decretos para limitar la libertad religiosa. (106) Entre estos edictos estaba la prohibición de leer públicamente la Torá. (107) Durante esa época, los judíos adoptaron temporalmente la práctica de leer un segmento de los Profetas relacionado con la lectura de la Torá.

Cuando el edicto dejó de tener efecto, se convirtió en una tradición judía seguir leyendo este segmento después de la lectura regular de la Torá. (108) Esto se conoce como la Haftará. El tema de la Haftará siempre está conectado con la lectura de la Torá. (109)

La Haftará se lee:

  • En la mañana de Shabat (110)

  • En la mañana de Iom Tov (111)

  • En la mañana de Iom Kipur (112)

  • En la tarde de los días de ayuno (113)

Quien es llamado a la Haftará recibe antes una aliá de la Torá. (114) Esto se hace para asegurar que nadie considere la lectura de los Profetas equivalente a la lectura de la Torá. (115)

Antes y después de la lectura de la Haftará se recitan bendiciones en voz alta. (116)

En el futuro

Los Sabios nos aseguran que en el futuro todas las sinagogas de la diáspora se restablecerán en la Tierra de Israel. (117) Por lo tanto, los méritos de aquellos que hicieron de la sinagoga un lugar especial y espiritual seguirá dando frutos para la eternidad. (118)


Notas:

(1) Ver Targum Ionatán (Itró 18:20)

(2) Enciclopedia Judaica (Vol. XV, pág. 581)

(3) Oraj Jaim 150:1

(4) Shabat 133b

(5) Oraj Jaim 151:1

(6) Oraj Jaim 151:1

(7) Oraj Jaim 151:5

(8) Biur Halajá 151:5

(9) Oraj Jaim 151:3

(10) Respecto a la altura necesaria de la mejitzá, ver Shut Igrot Moshé (Oraj Jaim 1:39-42, Oraj Jaim 2:40 y Oraj Jaim 3:23-24), donde dice que lo ideal es que sea superior a la altura de las mujeres, pero que es aceptable si tiene 1,5 metro de altura. Sin embargo ver Shut Tzitz Eliezer (7:8) y Shut Mishná Halajot (7:12), quienes discuten este dictamen.

(11) Targum Ionatán (Éxodo 18:20)

(12) Oraj Jaim 90:9

(13) Mishná Berurá 90:38

(14) Shut Shvut Iaakov (Oraj Jaim 3:54), Shut Teshuvá MeAhavá 2:229

(15) Rav Iosef Shalom Eliashiv y Rav Jaim P. Sheinberg, citados en Rigshei Lev (Targum Press), pág. 178

(16) Rigshei Lev, pág. 178

(17) Mishná Berurá 90:40

(18) Oraj Jaim 90:12

(19) Oraj Jaim 90:19, Ver Talmud, Brajot 6a

(20) Mishná Berurá 90:60

(21) Oraj Jaim 90:9, Shut Igrot Moshé (Oraj Jaim 2:27 y Oraj Jaim 3:7)

(22) Oraj Jaim 55:4

(23) Oraj Jaim 55:4

(24) Mishná Berurá 55:47

(25) Oraj Jaim 55:38

(26) Mishná Berurá 55:48

(27) Oraj Jaim 55:9

(28) Mishná Berurá 90:28

(29) Talmud, Brajot 6a

(30) Mishná Berurá 52:3, 90:28

(31) Oraj Jaim 90:14

(32) Ishei Israel 12:2

(33) Ver Ishei Israel 12:29

(34) Oraj Jaim 90:16

(35) Mishná Berurá 90:29

(36) Mishná Berurá 90:29

(37) Rav Eliashiv, citado en Shut Avnei Ioshfé 6:8

(38) Oraj Jaim 90:10; Mishná Berurá 90:34

(39) Shut Avnei Ioshfé 6:3

(40) Oraj Jaim 55:1

(41) Ibíd.

(42) Mishná Berurá 55:5

(43) Mishná Berurá 55:6

(44) Ibíd.

(45) Ramó – Oraj Jaim 284:1

(46) Oraj Jaim 53:4

(47) Oraj Jaim 53:6-7

(48) Ver Mishná Berurá 53:18

(49) Ramó – Oraj Jaim 581:1

(50) Mishná Berurá 581:1

(51) Shut Igrot Moshé (Oraj Jaim 2:29)

(52) Halijot Shlomó 1:5:20

(53) Oraj Jaim 53:10

(54) Para más información sobre este tema, ver Bircat Cohanim (ArtScroll)

(55) Sefer Vaani Avorijaim (introducción)

(56) Talmud Jerusalem, Sotá 9:14

(57) Sefer Vaani Avorijaim (introducción)

(58) Oraj Jaim 129:1

(59) Ramó – Oraj Jaim 128:44

(60) Oraj Jaim 128:1

(61) Oraj Jaim 128:6

(62) Ibíd.

(63) Oraj Jaim 128:5

(64) Oraj Jaim 128:11

(65) Oraj Jaim 128:14

(66) Mishná Berurá 128:51

(67) Oraj Jaim 128:26

(68) Oraj Jaim 128:13

(69) Mishná Berurá 128:92

(70) Rambam (Tefilá 12:1)

(71) Talmud Jerusalem, citado en Mishná Berurá (introducción a 135)

(72) Mishná Berurá 134:13

(73) Mishná Berurá 146:17

(74) Kaf HaJaim 149:7

(75) Oraj Jaim 149:1

(76) Piskei Teshuvot 135:1

(77) Mishná Berurá 135:9

(78) Oraj Jaim 135:3

(79) Mishná Berurá 135:23

(80) Oraj Jaim 135:8

(81) Ramó, Oraj Jaim 138:3

(82) Oído del Rav Itzjak Berkovitz

(83) Ver Mishná Berurá 139:10

(84) Biur Halajá 136:1

(85) Shaarei Beit HaKneset 34:1

(86) Piskei Teshuvot 139:9

(87) Shaarei Efraim 18:4, citado en Biur Halajá 14:3

(88) Oraj Jaim 139:4

(89) Piskei Teshuvot 139:10

(90) Oraj Jaim 147:1

(91) Piskei Teshuvot 139:10

(92) Oraj Jaim 139:11

(93) Oraj Jaim 139:6

(94) Mishná Berurá 139:1

(95) Oraj Jaim 141:2

(96) Oraj Jaim 139:1

(97) Oraj Jaim 142:1

(98) Oraj Jaim 146:2

(99) Oraj Jaim 146:1

(100)Oraj Jaim 139:11

(101) Oraj Jaim 134:2

(102) Oraj Jaim 134:2

(103) Mishná Berurá 147:7

(104) Ver Maguen Abraham 44:5

(105) Oraj Jaim 134:2

(106) Rambam (Jánuca 3:1)

(107) Tosfot Iom Tov (Meguilá 3:4)

(108) Abudraham (Seder Shajarit shel Shabat); Levush (Oraj Jaim 284:1); Tosfot Iom Tov (Meguilá 3:4)

(109) Oraj Jaim 284:1

(110) Rambam (Tefilá 12:2)

(111) Rambam (Tefilá 12:2)

(112) Rambam (Tefilá 12:2)

(113) La costumbre ashkenazí es leer una Haftará en todos los días de ayuno (Ramó, Oraj Jaim 566:1). La costumbre sefaradí es hacerlo sólo en Iom Kipur y Tishá BeAv.