Pregunta

Ya sabía que el judaísmo tiene algo que decir sobre cada aspecto de la existencia y de nuestras vidas. Pero nunca imaginé que hubiera algo específico respecto a las uñas, hasta que un amigo me dijo que hay un orden específico para cortarlas. ¿De qué se trata?

Respuesta del Rabino de Aish

Hay muchas prácticas místicas relacionadas con el hecho de cortarse las uñas. Una de ellas tiene que ver con el orden en que se cortan: Si pones tu mano frente a ti, mirando hacia las uñas, los dedos pueden ser numerados en la mano izquierda: 3-1-4-2-5 y luego, en la mano derecha, 8-6-9-7-10. Ahora corta las uñas siguiendo el orden de 1 a 10.

Hay quienes no se cortan las uñas en Rosh Jódesh, el comienzo de cada mes. Además, de acuerdo con la Cábala, no se deben cortar el mismo día las uñas de las manos y las uñas de los pies. También hay que lavarse las manos (netilat yadaim) después de cortarse las uñas.

Es una mitzvá cortarse las uñas el viernes en honor al Shabat y también en la víspera de Iom Tov. Sin embargo, está prohibido cortarse las uñas en Shabat y en Iom Tov porque es una de las labores prohibidas. Se debe evitar el hábito de “comerse” las uñas, en especial porque puede llevar a la persona a hacerlo en Shabat, cuando está prohibido.

Otra fuente mística dice que puede ser peligroso que una mujer embarazada camine sobre una uña cortada. Por lo tanto, al cortarse las uñas se debe ser cuidadoso y descartarlas. Si cae una uña al piso y no la encuentras, tienes que barrer o aspirar el área.

Para explicar esta idea, aquí hay algo interesante que fue publicado en ohr.edu:

De acuerdo con la Cábala, Adam fue creado con una membrana dura y brillante que cubría todo su cuerpo. Cuando comió del árbol prohibido, Adam perdió esa cubierta, pero parte de ella permaneció en las puntas de los dedos de sus manos y sus pies.

Este concepto es una metáfora de una idea muy profunda: cada persona es intrínsecamente inmortal porque posee un alma espiritual. Sin embargo, al apegarse al mundo físico a través de acciones inadecuadas (el pecado de Adam), se vuelve vulnerable a la muerte y a la destrucción material (la pérdida de la cubierta protectora).

El concepto de que una uña pueda dañar a una mujer embarazada se basa en la siguiente idea: La uña, que es materia muerta, representa la muerte y la mortalidad del ser humano. La mujer embarazada representa la creación, la vida y la inmortalidad. De acuerdo al pensamiento místico, los objetos contienen "chispas" de las ideas que simbolizan. Cuando se juntan "chispas" opuestas, pueden causar daño tanto en un nivel físico como espiritual. Por lo tanto la uña, que representa la muerte, se mantiene alejada de la mujer embarazada, que representa la vida.