Pregunta

El mundo parece un lugar cada vez más peligroso. Me pregunto qué dice el judaísmo sobre la posibilidad de un evento final apocalíptico. ¿Existe ese concepto? Si existe, ¿cómo ocurrirá?

Respuesta del Rabino de Aish

El pueblo judío cree en lo que se denomina 'el final de los días'. Esto no se refiere al final del mundo, sino simplemente al final de la historia tal como la conocemos. Después del final de los días, el mundo continuará siendo como es ahora, con la gran excepción de que habrá paz mundial.

Al acercarse el final de los días, hay dos caminos que el mundo puede tomar. El primero está lleno de bondad y milagros, el Mesías “recibe el dominio, el honor y el reinado; todos los pueblos y las naciones de todos los idiomas van a servirle. Su dominio es un dominio eterno que jamás caducará. Su reinado nunca será destruido” (Daniel 7:14). Este escenario puede llegar en cualquier momento, ¡sólo tenemos que hacer lo correcto!

El otro camino se describe con la imagen del Mesías llegando “humilde y montando un burro” (Zacarías 9:9). En este escenario, la naturaleza seguirá su curso y la sociedad atravesará un lento y doloroso deterioro, con mucho sufrimiento. La presencia de Dios estará oculta y Su guía no se percibirá.

De acuerdo con este segundo camino, habrá una sociedad carente de valores en la que la religión no sólo será criticada, sino que se la utilizará para promover inmoralidad. Los jóvenes no respetarán a los mayores y los gobernantes serán ateos. Es por esto que el Midrash dice: “Un tercio de los sufrimientos del mundo vendrán en la generación previa al Mesías” (Rav Aryeh Kaplan, Handbook of Jewish Thought).

De acuerdo con el Talmud, al aproximarse la era mesiánica, el mundo experimentará gran dolor y agitación: grandes fluctuaciones económicas, rebelión social y una desesperanza generalizada. La culminación será una guerra mundial de inmensas proporciones liderada por el Rey Gog, de la tierra de Magog. Esta será una guerra como jamás se vio antes; será la guerra suprema del bien en contra del mal, en la que el mal será completamente eliminado (Ezequiel capítulos 38, 39; Zacarías 21:2, 14:23; Talmud Sucá 52, Sanedrín 97, Sotá 49).

¿Cuál es la naturaleza de esta guerra catastrófica? Las fuentes judías tradicionales declaran que las naciones del mundo vendrán en contra de los judíos y de Jerusalem. Las cruzadas, los pogromos y el terrorismo árabe no serán nada en comparación. Eventualmente, cuando todo el polvo se asiente, los judíos serán derrotados y encadenados. La Torá será proclamada una falsedad.

Entonces, justo cuando pensemos que la historia se acabó, llegará el Mesías y liderará la redención judía. Él inspirará a los pueblos a seguir a Dios, reconstruirá el Templo, reunirá en Israel a todos los judíos que queden exiliados y restablecerá el Sanedrín (Maimónides, Melajim capítulos 11-12).

En muchos aspectos, el mundo es un lugar deprimente. Pero la vida es como la medicina. Imagina una persona que tiene una seria enfermedad interna. Tomar la medicación correcta desintoxicará al cuerpo, enviando todas las impurezas a la superficie de la piel. Puede que el paciente parezca mortalmente enfermo, completamente cubierto de ampollas. Pero en realidad esas ampollas superficiales son una señal positiva de una curación interior.

La clave es mantener la esperanza en la redención.

Rav Azriel Tauber, un exitoso empresario y erudito de Torá que vive en Nueva York, es un sobreviviente de los campos de concentración. Rav Tauber dice que logró sobrevivir a los campos de concentración porque todos los días su padre lo alentaba y le decía: "No desesperes hijo, porque la redención puede llegar en cualquier momento".

La Torá nos da esperanzas para el futuro. Maimónides dice que el judío debe ansiar cada día la llegada del Mesías. No para que los judíos gobiernen el mundo ni para que sean exaltados entre las naciones. Tampoco para comer, beber y disfrutar. Anhelamos la llegada del Mesías para tener tiempo para dedicarnos a la sabiduría de la Torá, sin que nada moleste esa búsqueda.

El mensaje debería ser claro: mantente enfocado en la Torá, porque esa es la voz de la razón en nuestro mundo de locura. Si vivimos con este entendimiento, entonces la Torá nos promete que la resolución final será más rápida e indolora. Por lo menos, vivir con este entendimiento nos mantendrá entre quienes conservaron su cordura en este mundo de tanta confusión.

De hecho, el mundo necesita desesperadamente la redención mesiánica. La guerra y la contaminación amenazan nuestro planeta; el ego y la confusión erosionan la vida familiar. La medida en que seamos concientes de los problemas de la sociedad será la medida en que deseemos la redención. Como dice el Talmud: una de las primeras preguntas que se le hace al judío en el Día del Juicio es: ¿Anhelaste la llegada del Mesías?

¿Cómo podemos acelerar la llegada del Mesías? La mejor manera es amar generosamente a toda la humanidad, respetar las mitzvot de la Torá (lo mejor que podamos), y alentar a otros a hacerlo.

A pesar de la tristeza, el mundo parece encaminado a la redención. Una de las señas obvias es que el pueblo judío volvió a la Tierra de Israel y la hizo florecer nuevamente. Además, hay en marcha un inmenso movimiento de jóvenes judíos que retornan a la tradición de la Torá.

A propósito, Maimónides declara que la popularidad del cristianismo y del Islam es parte del plan de Dios para difundir los ideales de la Torá en el mundo. Esto mueve a la sociedad a un estado perfeccionado de moral y hacia un mayor entendimiento de Dios. Todo esto es en preparación para la era mesiánica.

El Mesías puede llegar en cualquier momento, todo depende de nuestras acciones. Dios está listo cuando nosotros lo estemos. Como dice el Rey David: “La redención llegará hoy, si escuchas Su voz”.