Pregunta

La Torá (Éxodo 12:6-7) describe cómo cada familia judía eligió un cordero y lo separó. En la noche de la liberación de la esclavitud en Egipto, mataron al cordero, lo asaron y lo comieron. Con la sangre del cordero pintaron el marco de sus puertas como señal de que allí vivían judíos.

El nombre Pésaj surge de esta ofrenda. Cuando Dios mató a los primogénitos egipcios, salteó los hogares cuyos marcos estaban pintados con sangre.

¿Acaso Dios no podía saber quién vivía en cada casa sin necesidad de una señal?

Respuesta del Rabino de Aish

Cuando un pueblo oprimido es liberado, frecuentemente se vuelve tan brutal como sus opresores de antaño. Resulta ser que no se revelaban realmente a la opresión, sino que simplemente preferían estar del otro lado del látigo.

Los valores de la sociedad nos atrapan, a menos que los repudiemos explícitamente. Como condición para su libertad, Dios le exigió a los judíos alejarse de Egipto y rechazar sus valores.

(Esta misma idea ayuda a explicar por qué Nóaj tuvo que encerrarse en el arca para escapar del diluvio, y por qué Lot y su mujer debieron huir de Sodoma sin mirar hacia atrás).

Los hebreos marcaron su separación de Egipto al permanecer en sus casas, cerrar sus puertas y pintarlas con la sangre de sus ofrendas: una expresión de rechazo a la "oveja" que era la deidad egipcia. Todo esto serviría como una demostración de su devoción a Dios.