Pregunta

Me pregunto cómo saber qué partes de la Biblia son metafóricas y qué partes son eventos reales. En base a lo que sé, hay quienes debaten si algunas historias (tales como la creación del mundo, el pecado de Adam y el Éxodo) realmente ocurrieron tal como son descritas. ¿Hay alguna forma de determinar cuándo la Torá debe entenderse literalmente y cuándo no?

Respuesta del Rabino de Aish

Esta es una muy buena pregunta. Antes que nada, debo decir que nuestra tradición enseña que cada palabra de la Torá es la palabra exacta de Dios, tal como Él se la dictó a Moshé (Talmud Sanedrín 99a, Maimónides en Leyes del Arrepentimiento 3:8). La Torá se conoce como "Torat Emet - la Torá de la verdad" (por ejemplo, en Malají 2:6 y en la plegaria Igdal). Por lo tanto, si la redactamos correctamente, nuestra pregunta no es qué partes de la Torá no se deben considerar fieles a los hechos. La Torá es completamente "verdadera", las palabras precisas del Dios de la verdad. La pregunta es si la intención de Dios fue que Sus palabras se entendieran literalmente o, en ocasiones, de forma más figurativa.

Un segundo punto que debemos aclarar es que por lo general este tema no es algo que debemos responder por nuestra propia cuenta. Cuando Dios le dio la Torá a Moshé, también le dio la Torá Oral, donde se explica cómo debe entenderse la Torá Escrita. La Torá Oral nos dice cuándo debemos entender las leyes y los eventos de la Torá de forma literal y cuándo de forma más figurativa.

Con esas introducciones, creo que el patrón general que encontramos en la Torá es que la gran mayoría se considera la verdad literal. Sin dudas, eventos completos como el Diluvio y el Éxodo ocurrieron más o menos como se los describe.

Una posible excepción es el libro de Iov (Job), que de acuerdo con una opinión en el Talmud es una parábola, un escenario ficticio para tratar el dilema de por qué les ocurren cosas malas a las personas buenas, y no un relato de algo que realmente ocurrió. El Talmud rechaza esta opinión (Baba Batra 15a), pero de todas formas la menciona.

De todos modos, hay muchos ejemplos de eventos, detalles o leyes específicos que nuestra tradición enseña que no deben entenderse por completo de forma literal. Sin duda son "ciertos", pero no ciertos en un sentido literal.

Quizás el ejemplo más notable sea el de la historia de la Creación. La Torá describe a la creación como un proceso simple que ocurrió en seis días, pero es claro que hubo involucrado mucho más que lo que brinda una simple lectura de la Torá. El Talmud considera que la historia de la creación contiene algunos de los secretos más profundos de la Cábala, que sólo pueden transmitirse de a un estudiante a la vez (Mishná Jaguigá 2:1).

Los Sabios también excluyen claramente de nuestro calendario regular los primeros días de Génesis (antes de la creación de Adam). La cuenta actual de 5781 años desde la Creación cuenta desde el primer día de la vida de Adam (Rosh Hashaná) y no desde el primer día de la creación. Los días anteriores, previos al primer Rosh Hashaná del mundo, se describen como parte del "año de tohu (vacío, caos)". Por lo tanto, es absolutamente posible que los "días" a los que se refiere la historia de la creación no impliquen días de 24 horas sino épocas (Puedes ver este artículo que trata el tema en profundidad).

Otro buen ejemplo es Génesis 35:22, que declara que Rubén durmió con Bilá, la sierva de Rajel. El Talmud (Shabat 55b) explica que no lo hizo literalmente. Lo que Rubén hizo fue transportar la cama de su padre de una carpa a la otra (como protesta porque cuando murió Rajel, Itzjak se mudó a la carpa de la sirvienta de Rajel y no a la de Leá). Sin embargo, la Torá considera su acto (tomarse libertades con la vida personal de su padre) como si realmente hubiera cometido la ofensa.

A continuación, cito otros ejemplos muy conocidos:

a) Al parecer la Torá prescribe que el castigo por ciertas ofensas son 40 latigazos (Deuteronomio 25:3). Sin embargo, el Talmud enseña que los versículos deben leerse de forma tal que el castigo implica 39 latigazos (Mishná Makot 3:10).

b) La justicia de la Torá exige "ojo por ojo" (Éxodo 21:24), mientras que el Talmud enseña que el castigo en verdad es monetario. El significado del versículo es que esa es la verdadera justicia, que eso es lo que merece el agresor. Pero en la práctica, las cortes no tienen permitido aplicar ese castigo, en parte porque sacarle un ojo al agresor puede llegar a causarle la muerte, dándole un castigo mayor que el que merece. La declaración de la Torá es cierta, pero no implementable en la práctica (Ver aquí para un análisis más profundo).

c) La Torá parece exigir que coloquemos el Tefilín de la cabeza entre nuestros ojos (Deuteronomio 6:8), mientras que el Talmud interpreta que significa que debemos colocarlo en la parte frontal de la cabeza (Menajot 37b basado en Deuteronomio 14:1).

d) Dios le dijo a Adam que el día en que comiera del fruto del Árbol del Conocimiento moriría; sin embargo, vivió otros 930 años. De acuerdo con el Midrash, Adam realmente murió en ese "día", porque ante los ojos de Dios mil años son un día (basado en Salmos 90:4).

e) Hay versículos que claramente usan términos poéticos, como "los cuatro rincones de la tierra" de Isaías 11:12.

En síntesis: por lo general no encontramos eventos enteros de la Torá explicados alegóricamente. Sin embargo, hay cierto grado de libertad en la interpretación de versículos particulares. Por lo general, las fuentes clásicas nos guían para saber cuándo la intención de la Torá es más o menos literal.