Pregunta

¿Por qué se le permitió al hombre comer carne después del Diluvio (Génesis 9:2-3)? ¿Acaso el hecho de que en el momento de su creación se le prohibiera consumir carne indica que ese es el estado ideal del hombre? Si es así, ¿qué cambió después del Diluvio?

Respuesta del Rabino de Aish

Es una pregunta fundamental y sumamente importante. Para comenzar, tu deducción parece ser correcta. En el momento de su creación (presumiblemente en su estado más elevado), no se le permitió al hombre matar animales para comer. Najmánides explica que esto se debe a que los animales poseen un grado de vida y sensibilidad similares a los seres humanos: ellos tienen conciencia y entendimiento, huyen del peligro, etc. (Rambán al HaTorá 1:29). En consecuencia, era inapropiado que el hombre matara animales sólo por placer.

Cabe mencionar que el hombre tenía permitido faenar un animal para llevar una ofrenda a Dios, tal como lo hizo Abel (Génesis 4:4). Esto no era simplemente tomar una vida animal en beneficio de un humano, sino para dedicarla a Dios, algo que claramente es una forma de elevar la condición del animal. Asimismo, de acuerdo con algunas opiniones, el hombre tenía permitido comer la carne de un animal que moría de forma natural, excepto un miembro cortado de un animal vivo (Tosafot Sanedrín 56b, "Ajal"). Por lo tanto, la intención original no era que el hombre fuera herbívoro, sino que existía una preocupación por el bienestar del reino animal.

Volviendo a Najmánides, él dice que incluso después del diluvio, cuando se le permitió al hombre comer carne del animal, no se le permitió obtener un beneficio directo de su alma, sino sólo de su carne. Por eso tenemos prohibido comer un miembro extraído de un animal vivo o comer la sangre de un animal, que es donde está su alma (Levítico 17:11).

Entonces, ¿qué cambió después del Diluvio? ¿Por qué los animales fueron considerados más prescindibles que antes? De hecho, los Sabios recomiendan que disfrutemos comiendo carne en ocasiones tales como Shabat y las festividades.

Los comentaristas ofrecen varias respuestas a esta pregunta. Como verás, la mayoría son básicamente prácticas y explican (pese a las objeciones de Najmánides), que después del Diluvio el hombre tuvo una necesidad mayor de comer carne o más derechos sobre el reino animal. Sin embargo, hay opiniones que apuntan a un cambio más fundamental en la relación entre la humanidad y el reino animal a partir del Diluvio.

1. Los animales sólo sobrevivieron al Diluvio gracias a los esfuerzos de Nóaj. Dado que le debían a él su vida, Nóaj y sus descendientes obtuvieron derechos sobre los animales, incluyendo el derecho a consumirlos (Rambam 1:29, Rabeinu Bejaie, Bejor Shor, Jizkuni, Or HaJaim, Malbim). Podemos decir todavía más: Nóaj y su familia se esforzaron mucho para que los animales continuaran vivos en el arca. Después del Diluvio Nóaj también ofreció sacrificios a Dios, con lo que obtuvo la promesa de Dios de que Él nunca volvería a destruir a la Tierra y a los animales. De esta forma, Nóaj y sus descendientes se ganaron el derecho de usar a los animales para sus necesidades (Or HaJaim).

2. Después del Diluvio, el hombre era más débil (como queda reflejado en que vivían menos años). También la vegetación tuvo una calidad inferior a la que tenía antes del Diluvio. Ahora en el mundo había estaciones, con largos inviernos improductivos. El hombre también debía fructificarse y multiplicarse, incluso en las áreas más frías del planeta. Como resultado, necesitaría comer carne para sobrevivir (Malbim, Rav Hirsch). La reducida expectativa de vida del hombre también puede indicar que su vida sería más frenética y que necesitaría más nutrición (Rav Hirsch).

3. Nóaj y su familia salieron del arca a un mundo desierto, sin nada para subsistir. Se les permitió comer carne para sobrevivir, y así la carne quedó permitida de forma permanente. (Abarbanel)

4. Antes del Diluvio, el hombre cayó a un nivel moral muy bajo, reduciendo a los seres humanos al nivel de los animales. Las gente prestaba muy poca atención a sus almas, creadas a imagen de Dios, y básicamente comenzaron a comportarse como animales.

Esta idea nos permite entender por qué Caín ofreció plantas como ofrenda a Dios en lugar de animales (Génesis 4:3). Él consideró que los animales eran equivalentes al hombre, por lo que no se los podía matar ni siquiera para el servicio a Dios. Cuando la diferencia entre el hombre y el animal se borró, el siguiente paso de Caín (al comprender que a veces se podía tomar una vida animal, tal como lo hizo Abel), fue matar a un ser humano. Por eso Dios vio la necesidad de permitir que el hombre consumiera animales, para enfatizar la diferencia fundamental entre el alma animal y el alma humana. De esta manera era de esperar que el hombre comenzara a valorar su humanidad (Séfer Haikarim).

5. Con el renacimiento de la especie humana a partir de Nóaj y su familia, el hombre alcanzaría niveles de espiritualidad superiores a la etapa previa al Diluvio, llegando finalmente a dar nacimiento al pueblo judío. La distinción entre el hombre y el animal se haría aún mayor. Una vez que fuera así, comer animales pasaría a ser algo deseable. En términos espirituales, cuando una forma de vida consume a otra forma, la forma inferior se ve elevada y se le permite servir y volverse parte de algo más grande que ella misma (ver Malbim y Kli Iakar). En este sentido, el Talmud declara que sólo un erudito en Torá debería comer carne, pero no un ignorante (Pesajim 49b). En otras palabras, este comportamiento es adecuado sólo cuando el consumo en verdad eleve el nivel de la carne.

6. Es posible sugerir que el nivel espiritual de los animales declinó con la destrucción y recreación del mundo en la era del Diluvio. Antes del Diluvio, el mundo físico era un lugar con una mayor carga espiritual. La conexión entre el cielo y la tierra era mucho más fuerte. La vitalidad espiritual de las esferas más elevadas daba más energía a la tierra. La tierra era un lugar más rico y frondoso, y los seres humanos vivían muchos más años.

Por otro lado, antes del Diluvio, cuando el hombre pecaba generaba un efecto mucho más devastador sobre el mundo físico. La infidelidad del hombre hizo que también los animales copularan con animales de otras especies. También provocó que las semillas se rehusaran a crecer. El mundo estaba mucho más sintonizado con la espiritualidad, y la maldad del hombre destruyó la base de la existencia.

Este vínculo íntimo concluyó con el Diluvio, después del cual Dios prometió que jamás volvería a destruir la tierra a causa del hombre. El mundo posterior al Diluvio es mucho más físico, menos influenciado por la espiritualidad, y mucho menos santificado. Como resultado, el nivel de los animales declinó. Ellos ya no están sintonizados con la espiritualidad y por ello se le permitió al hombre comerlos.