El Rabino Jaim Isroel Blumenfeld, Rosh Ieshivá de la Ieshivá Neveh Zion, en Telshe Stone, Israel, dio el siguiente discurso a sus estudiantes el jueves antes de asistir al funeral del Rab Weinberg.

Acabamos de escuchar las aplastantes noticias solamente hace algunos minutos. Nuestras lágrimas aún no se han secado. Un bus llevará a la Ieshivá a su levayá (funeral). Todos somos sus talmidim (alumnos). Sin él, mi vida quizás nunca habría cambiado.

Él se atrevió a soñar un sueño que nadie creyó posible. Un hombre de visión no tiene miedo de pararse solo. Estuvo solo durante tanto tiempo. Pocos lo alentaron. Hoy, incluso aquellos que se opusieron a él intentan tomar crédito por la revolución que él comenzó.

Él salvó mi vida. Él me enseñó lo que significa ser judío. Él me enseñó lo que significa amar a Hashem. Su vida entera personificaba la verdad de que nada puede interponerse en el camino de una persona cuando aquella persona tiene el impulso de hacer la voluntad de Hashem.

Él nos enseñó lo que hace falta para ser feliz. ¿Puede alguien elevarse por sobre ánimos, dudas, decepciones y depresión? Solamente si está conectado en su totalidad con Hashem; solamente si está constantemente conciente de cuanto Hashem lo ama; solamente si está conciente de su tarea en la vida y de la oportunidad que la vida la da a cada persona para cumplir esa tarea.

Rab Noaj siempre habló con tanta claridad y lógica. Al mismo tiempo, él habló con su corazón y con su completo ser. Pocas personas pueden hacer esto, pero incluso menos personas pueden hablarte de forma tal que sientes que no hay nadie más en el mundo excepto tú. Tú sientes que eres el mundo y Rab Noaj estaba elevándote para que puedas ver tu potencial de elegir correctamente. No era una ciencia, era un arte.

Debido a que el Rosh Ieshivá entregó su vida por Hashem y Klal Israel, él vivió cada momento de aquello. Él personificó la felicidad que enseñaba. Citando el memorable articulo de la revista Rolling Stone, "Rab Noaj me recordaba a Dios, el Padre en Su aspecto más jovial".

En un mundo saturado de apatía y letargo, Rab Noaj nos despertó.

Algunas personas son merecedoras de crear Ieshivot – Rab Noaj creó un movimiento y cambió el mundo judío. Algunos Roshei Ieshivot forman talmidim (alumnos). Rab Noaj formó un ejército. En un mundo saturado de apatía y letargo, Rab Noaj nos despertó.

El Rab de Ponovezher, zt''l, contó una historia a la asamblea de Guedolim, grandes rabinos, antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Hubo un terrible incendio en la casa de Reb Yossele. Todo el shtetl (el poblado) completo estuvo allí intentando apagarlo en la mitad de la noche. Repentinamente alguien se dio cuenta de que Reb Yossele estaba aún durmiendo adentro. Comenzaron a discutir acerca de cuál era la mejor forma de sacarlo. Uno dijo que entraran por el costado de la casa. Otro dijo que lo hicieran por una ventana en el techo que aún no había sido alcanzada por las llamas. Finalmente alguien dijo que debían gritar y despertar a Reb Yossele para que él pudiera salvarse a si mismo. El Rab de Ponovezher dijo que debemos gritar y despertar a nuestro pueblo – implorarle a Dios y salvarnos a nosotros mismos. Rab Noaj en nuestra generación fue aquel que tuvo la visión y las agallas de gritar que estamos envueltos por el fuego de la asimilación. Pero él hizo aún más que la parábola. Él corrió hacia la casa envuelta en llamas para encontrar judíos olvidados y salvarlos.

Rab Noaj vivió su vida por otros y disfrutó cada minuto de aquello. Por supuesto que él diría que disfrutó cada minuto de aquello porque vivía su vida por otros.

Cuando Eliahu Hanaví ascendió a los Cielos, le fue dicho a su discípulo Elisha que podía pedir cualquier cosa si es que él veía a su Rebe subir al Cielo en la carroza. Él pidió el doble del poder de su Rebe. El padre de Rab Noaj en una famosa carta a Sara Schneirer hizo la pregunta, "¿Por qué un discípulo pide por el doble del poder de su Rebe?" Él respondió que en un mundo sin Eliahu Hanaví necesitas el doble de grandeza para sobrevivir y tener éxito.

¿Qué haremos ahora sin nuestro Rebe? Debemos también pedirle a Hashem que nos de el doble de fuerza y de habilidad que hemos tenido hasta ahora para hacer nuestra tarea en un mundo sin Rab Noaj. Si nos dedicamos con el doble de la determinación, no hay duda que Hashem escuchará nuestra petición. El edificio que él construyó debe mantenerse firme. Aish HaTorá y todas las Ieshivot de Kiruv (acercamiento), Neve entre ellas, deben continuar trayendo a casa a los hijos de Hashem.

Rab Noaj zt''l preguntaba a menudo, ¿Qué puede darle el hombre a Dios? Dios es infinito. A Él no le falta nada". Luego de una pausa, en esperanza de que estuviéramos pensando, el Rebe decía, "Podemos hacer retornar a Sus hijos. Podemos regresar a Sus hijos a casa".

El trabajo de Rab Noaj no está terminado. Sin duda cuando él se encuentre con Hashem le dirá, "Yo hice mi parte. Yo conduje a decenas de miles de Tus hijos a casa. Pero ahora Padre, Tú debes traer a Tus hijos a casa. Al Beit HaMikdash y a la Redencion Final".