Estoy sentado en el avión hacia Jerusalem para asistir al funeral de Rab Noaj Weinberg zt''l, fundador y Rosh Ieshivá de Aish HaTorá. La última vez que estuve sentado en un avión así, fue cuando mi padre zt''l falleció hace un par de años atrás...

Esto no es un elogio, sino un par de palabras que quería escribirles a mis hijos mientras la levaya (procesión) se lleva a cabo...

Yo solamente quiero compartir algunos pensamientos acerca de lo que este hombre gigante significó para mí y para muchos otros.

Tal vez, eso es exactamente lo que fue, un gigante. Él no hacía cosas a medias. Él no daba vueltas. Él fue la persona más seria que conocí jamás, pero amaba verdaderamente la vida y todos los maravillosos regalos que Dios puso en ella para nuestro placer y plenitud. A pesar de su seriedad, (no estoy seguro de si alguna vez lo vi llorar), él sabía realmente como reír y disfrutar cada mordisco de la vida, a pesar de que sentía el dolor de cada judío y la divina presencia de Dios, por así decirlo, en cada momento. Incluso cuando dirigió nuestro viaje a Polonia un par de años atrás, en momentos en que 60 Rabinos estaban quebrantados en lágrimas, él se ponía de pie y se enfocaba en el camino a seguir... Él era un líder en todo el sentido de la palabra.

Venía de una ilustre familia rabínica pero el decidió no "solamente" quedarse en casa. Nunca he conocido a una persona más dura consigo misma que el Rosh Ieshivá. El estaba constantemente preguntándose no solamente como hacer mitzvot, sino "¿Qué quiere Dios de ? ¿Qué esta pasando con Klal Israel? ¿Qué mensajes me está mandando Dios? ¿Qué debemos hacer?".

Cuando estaba en la Ieshivá, él sumergía sus pies en agua congelada para mantenerse despierto y así luchar para entender otra palabra de la Torá de Dios. 

Cuando estaba en la Ieshivá, él estudiaba más de 18 horas al día. Él sumergía sus pies en agua congelada para mantenerse despierto y así luchar para entender otra palabra de la Torá de Dios. Él sufría con las grandes preguntas, nunca estaba satisfecho con respuestas fáciles, él adquirió la Torá. Sí, yo sé que hay libros acerca de los grandes lideres de Israel que dicen cosas como estas, pero tenemos el mérito de haber conocido a Rab Noaj y de haber estado en la presencia de la verdadera grandeza, del verdadero liderazgo, de la verdadera autenticidad, de la verdadera confianza en la veracidad de la divina Torá y en el camino de su servicio.

Él fue un gigante porque "sabía lo que sabía", con lo que él llamaba la "claridad de cinco dedos" (es decir, estar tan seguro de algo así como sé que tengo cinco dedos en mi mano). Él sabía que había un Dios todopoderoso que creó cada pequeño átomo diminuto y que controla todo. Él le explicaba a todos el midrash; del ángel que nos enseño toda la torá en el útero, y alentaba a todos a conocer y a tener contacto con la verdad que cada uno de nosotros lleva adentro.

Él sabía que existe un "Dueño de Casa", ante quien finalmente tendremos que rendir cuentas. En Elul pasado, se esforzó para ir a la Ieshivá a hablarles a los jóvenes en el Beit Hamidrash de Aish HaTorá. El gritó "¡DÍA DEL JUICIO!" ¡Mejor cuídense! ¡Nos va a llegar a todos! Tomen a Dios seriamente. Somos carne y hueso, eso no dura mucho. Quién se hubiera imaginado que yo estaría así después de un año cuando nos encontramos aquí el Elul pasado..."

Él tomaba a Dios seriamente. Sin trucos. No podía soportar los trucos. Como un "FFB" (religioso de nacimiento), él me enseñó a ser real con Dios, me enseñó que Dios es una realidad, no un ritual. Que TODO depende de Dios y que la plenitud completa en la vida solamente puede venir de formar una relación con Él. Que nuestro propósito en la vida es hacer Kidush Hashem y hacer que Klal Israel retome su misión original, ser una luz eterna para las naciones.

Rab Noaj nos enseño que hay un momento para levantarse y HACER. Cuando enseñaba acerca del liderazgo de Moshé, era algo tan natural para él. Parafraseando la Torá: ¿Quién te dio una boca y la habilidad de hablar en primer lugar?, ¿qué dices que eres tartamudo y que "no" lo puedes hacer? ¡Yo te di la boca en primer lugar! ¿No entiendes que no puedes mover tu dedo meñique sin Mí? ¿Tú no puedes comer o tomar o pensar o lograr NADA sin Mí? Entonces, el Rab Noaj decía, si tú sacas a tu pequeño ego fuera del camino y te conectas con la voluntad de Dios, NADA es DEMASIADO GRANDE para un judío.

Dios tiene todo el dinero, todo el poder, toda la habilidad de hacer que cualquier cosa ocurra... tú solamente tienes que alinear tus pensamientos, deseos y ambiciones con lo que Dios nos reveló en Su Torá, no puede fallar.

Es por esto que él era un gigante y tenía ambiciones absolutamente gigantes en la vida. Rab Noaj Weinberg quería cambiar el mundo. Él nos obligó a todos a comprometernos con su meta. ¿Por qué? Porque Dios creó este mundo, el confió en nosotros, el pueblo judío, para ser sus socios en el perfeccionamiento del mundo. Para arreglar todo el odio, las matanzas, los engaños, las guerras y el egoísmo, Él nos dio las instrucciones de cómo vivir en Su Torá. Es el manual para arreglar el mundo.

Rab Noaj lo tomó tan seriamente. Claro que debemos arreglar el mundo, y ¡eso te incluye a ti y a tu familia y a tus amigos y a tu comunidad y a tu gente y a todos!

¿Cómo? ¡Averígualo! Abre tu boca y pregúntale a Dios, pídele que te ayude, Él tiene la llave, nadie más.

¿Cuándo? ¡Ahora! Tienes razón, no es fácil. Tienes que tener determinación. ¿Pero a quien estas engañando de todas maneras? Dios sabe lo que es bueno para ti y sabe como ayudarte a crecer.

La última vez que vi al Rab Noaj zt''l, me dijo, "Tú solamente tienes que seguir adelante". Dios está con nosotros. Mantente en movimiento hacia adelante, pero invierte 10% de tu tiempo pensando cómo.

A pesar de que durante años intentó despertarnos a la amenaza del radicalismo islámico, el mes pasado me dijo que sentía que Dios estaba siendo amable con nosotros. La amenaza está ahí. Debemos hacer todo lo que podemos para luchar en todas las fronteras, sin embargo, el sentía que Dios había tenido tanta misericordia con el pueblo judío durante los últimos años, y por lo tanto, sabía que Klal Israel estaría bien. Así era este gigante gentil y jovial. Siempre una llamada a la batalla, pero al mismo tiempo, suave y amable con todos nosotros. Él siempre estaba perdonando nuestros errores, y era totalmente leal con aquellos que se paraban a su lado.

Él debe haber impactado a cientos de miles de judíos con la Torá que diseminó y con las iniciativas que comenzó.

Estuve pensando mucho en el Rosh Ieshivá los últimos días cuando me enfrente a varios desafíos comunitarios. ¿Qué haría él ahora? Cuando escuche la devastadora noticia esta mañana uno de los pensamientos que se me vino a la mente fue su liderazgo. Él tenía una pureza y una claridad de pensamiento, basada en la Torá, que le otorgaba poder para tomar decisiones, apegarse a ellas y luchar por ellas hasta el final. Todo el que lo conoció sintió la palpable pasión que él tenía en todo, y también sin duda habrá presenciado su compromiso abierto a lo que veía como correcto y verdadero. Él gritaba y en ocasiones golpeaba fuertemente su escritorio. Cuando estaba en lo correcto y alguien lo contradecía, él defendería su posición como un león. Pero simultáneamente era la humildad personificada. Él no luchaba por un "lugar en la mesa" o por cualquier tipo de gloria, a pesar de que su estatura era de la de un líder de nuestra generación.

Él debe haber impactado a cientos de miles de judíos con la Torá que diseminó y con las iniciativas que comenzó. Como Moshé que vio a un egipcio golpeando a un judío; él observó alrededor y vio que no había nadie, y golpeó al egipcio. Si no había nadie que se hiciera responsable, él tomaba la acción por su cuenta. Este era el Rosh Ieshivá. No actúes para presumir si es que hay alguien más haciéndose cargo del problema. No seas un activista por la posición. Observa lo que le ocurre a tu gente, a tu pueblo, si ellos están siendo derrotados, si se están desmoronando. Toma tú la acción.

El Rosh Ieshivá no se atemorizaba cuando la situación demandaba su valiente liderazgo. Algún día su altruismo - personal y corporativo - será revelado. Tanto más de lo que se conoce, Rab Noaj Weinberg era un valiente luchador y defensor del pueblo judío, en todo momento y en todo lugar.

Esta semana es la semana del sacrificio propio, la semana en la que los judíos saltaron al mar. Fue Dios quien suspendió las leyes de la naturaleza y separó el mar, pero se necesitaba el compromiso del pueblo judío que quisiera avanzar, alcanzar la misión, que tuvieran verdadera confianza en Dios para que el mar se partiera para ellos. Como el Rab Noaj nos decía siempre, "¡No hay nada que tú puedas hacer por Dios! Él lo tiene todo" pero Él nos ha dado el privilegio de realizar la acción diminuta que se requiere para abrir el mar.

Nuestros enemigos están dispuestos a sacrificarse por lo que creen. ¿Cuántos de nosotros estamos realmente dispuestos a sacrificarnos por nuestros compañeros judíos, por el honor de Dios? Rab Noaj Weinberg renunció a todo para hacer lo que él entendió que era la misión más importante de nuestra generación. Él entendió que el Jilul Hashem más grande de todos (la profanación del nombre de Dios), es que sus propios hijos le den la espalda y se alejen de Él. Rab Noaj se levantó y tocó la puerta de los líderes judíos cercanos y lejanos – por 30 años – antes de que alguien empezara a escuchar.

Él me enseñó a amar a cada judío y a nunca juzgar. A pensar y no solamente a saltar.

Por más de 50 años luchó sin descanso por el bien de los maravillosos hijos de Dios. Como padre de 12 hijos, como abuelo y bisabuelo de tantos más, el conocía y sentía el dolor de nuestro querido Padre que sufría por sus hijos perdidos. Él reunió a la gente que se había perdido y construyó docenas de instituciones a través de todo el mundo. Él comenzó iniciativas que verdaderamente cambiaron el mundo judío.

Él trató de enseñarme muchas cosas. No sé si siempre escuché, pero me enseñó a amar a los judíos y a nunca juzgar. A pensar y no simplemente a saltar. A construir un equipo y a reconocer los talentos de cada persona. A tomar a Dios seriamente y a no engañar. A pensar en los GRANDES planes de Dios y a quitarme del camino. A enfocarme en las cosas importantes. A levantarme por lo que es correcto y a saber cuando retraerme si está mal.

Hay tanto más, pero yo quería compartir algunos de estos pensamientos. Yo te pido como colega, como amigo, como miembro de Aish HaTorá o como judío, por favor recuérdame si me olvido de actuar o de comportarme como uno de los alumnos mas pequeños del Rab Noaj Weinberg, zt''l.