Gracias a Dios, lo más maravilloso que me pasó en la vida fue que Jack Rajchenbach me presentara en 1971 a un fuerte bajur Ieshivá, de la Ieshivá Skokie y Tifraj, que luego se transformaría en Rav Noaj. No ha habido un sólo día desde que lo conocí y fui su talmid (estudiante) que no haya agradecido al Creador por este increíble mérito.

Y no ha habido un sólo día en que no me haya reprochado a mí mismo por no ser verdadero, por no ser disciplinado, por ser arrogante. Y aprendí de nuestro hermoso Rebe, ¡a disfrutar esto también!

Aquí hay algunos fragmentos de sabiduría que recuerdo de aquellos primeros años:

1. No pongas tu meta en aprender toda la Torá y hacer todas las mitzvot. Pon tu meta en ser un Ebed Hashem, sirviente de Dios. Eso traerá todo el resto.

2. Lealtad. Una vez que eres amigo, una vez que tomas la decisión de ser amigo, estas comprometido. Eso significa absoluta lealtad y confianza. Eso significa que si tus amigos te piden algo, tú lo haces. Tú confías en que ellos han considerado la petición y los inconvenientes. Entonces debes hacerlo.

3. Ser un seguidor de la Torá significa que tú eres un diplomático, tú eres el representante de Dios ante la raza humana. Tú debes sentir un temor reverente y al mismo tiempo confianza con respecto a tu misión. Debes pensar y actuar consecuentemente. Cuando te relacionas con las personas, debes realizar un kidush Hashem. Eso significa que tú debes atraerlos a Dios. Si no es así, vuelve y reevalúa tus principios.

4. Aprendiendo. Peshat – el significado simple de un texto no puede ser complicado. ¡Trabájalo hasta que este claro! La Torá debe hablar contigo. Utiliza los 48 Caminos a la Sabiduría para desmenuzar y re-desmenuzar hasta que este claro. No leas tus ideas dentro de la Torá, deja que la Torá te enseñe.

5. Rav Noaj me dijo en varias ocasiones, que la clave para atraer a alguien a la Torá es la relación entre las personas. Tú tienes que amar a los judíos. Si estar con judíos no te llena de energía, estás haciendo algo mal.

6. Quizás lo más importante que Rav Noaj me enseñó es que hacer la voluntad Dios es energizante. Él decía que si haces una mitzvá y tienes menos energía después de hacerla que antes, entonces, la estás haciendo con la actitud incorrecta.

Si tú eres como yo, la enormidad del fallecimiento de nuestro precioso Rebe todavía no ha sido internalizada. Hace un tiempo hablamos de vernos otra vez. Había tanta confianza. Mi cabeza está nublada. Mi corazón late con pesadez.

Rav Noaj nos decía en las reuniones de staff que nuestra meta no era hacer que los estudiantes fueran como nosotros, sino ayudarlos a que sean mejores que nosotros.

Ahora estamos atrapados, pero nos tenemos el uno al otro. Ya no podemos contar con que Rav Noaj haga el trabajo. Y el mayor tributo que podemos brindarle, lo mejor que podemos hacer para sumar en su mérito, es pelear por Klal Israel como si él continuara haciéndolo.