Queridas Rosie y Sherry,

Soy una mujer de 22 años con un enorme problema, mi familia odia completamente al hombre con el que estoy saliendo. Soy una estudiante universitaria que vive en casa, lo que hace que hablar o hacer planes con él sea una lucha. Todas mis llamadas telefónicas son monitoreadas y cuando salgo de casa me interrogan para saber a donde voy. Mi madre teme que lo este viendo más de una vez por semana como habíamos quedado.

Seguramente se estarán preguntando si los temores de mi familia son justificados. De alguna manera lo son. Este hombre está inseguro de sus sentimientos pero eventualmente me propondría matrimonio si pudiésemos tener estabilidad por algunos meses.

Mis padres piensan que es un vago por no tener ningún plan concreto para el futuro. Piensan que es demasiado inmaduro e inestable para mí.

Hay también otra preocupación. El tiene un historial de haber salido con mujeres por las que no se interesaba, y se ha comportado muy por debajo del estándar moral que tenemos en mi familia. No es tan moral o digno de confianza como mi padre, y esto perturba mucho a mi madre. Mis padres sienten que sus acciones deberían avergonzarlo, y se preocupan de que él tenga demasiada influencia sobre mí.

Con todo eso dicho, mi problema es el siguiente: estoy en la edad en la que quiero recorrer mi propio camino en la vida. No quiero alterar a mis padres, pero siento que ellos no me están permitiendo ser una persona independiente. Disfruto de la compañía de este hombre y me gustaría tener el espacio y el tiempo de averiguar si encaja en mi vida bajo mis propios términos. Siempre voy a ser más liberal que mis padres.

Realmente no se que hacer con esta situación y apreciaría mucho su consejo.

Vicky.

Querida Vicky,

Gracias por escribirnos. Esperamos poder clarificar algunos de los temas que has mencionado en tu carta, para que puedas comenzar a tomar decisiones sobre el hombre con el que sales con mayor claridad.

Estás en lo cierto cuando dices que el mayor desafío que enfrentas ahora es poder convertirte en una persona independiente. Por tu descripción, pareciera ser que tus padres tienen muchas aprensiones en cuanto a la educación de sus hijos. Las llamadas telefónicas de una hija de 22 años no deberían ser monitoreadas, excepto en ocasiones extraordinarias. Más aún, a los adultos jóvenes se les debería permitir tomar decisiones por si mismos. Idealmente, a medida que los hijos van creciendo hacia la adultez, los padres debieran autorizarlos a tomar sus propias decisiones y elecciones. Aparentemente, eso no ha ocurrido en tu familia y es por ello que estás teniendo tanta dificultad para entender las cosas.

El término clínico para esto es "falla en la individualización". La individualización es el proceso de desarrollo de una identidad separada de tus padres, creando una habilidad independiente para evaluar situaciones, tomar decisiones, resolver conflictos, formar opiniones, adoptar valores, decidir sobre metas en la vida, y expresar la propia personalidad. Durante este proceso, la mayoría de nosotros incorporamos muchos valores y habilidades que aprendimos de nuestros padres, pero las adaptamos a nosotros en la medida en que nos convertimos en nosotros mismos. Podemos ver que tú estas luchando para lograr esto en el comentario que haces de que él no es tan "moral" como tu padre (sin decirnos lo que eso significa). Nos has dicho mucho sobre la perspectiva de tus padres sobre todo esto, y muy poco de la tuya. Eso es lo que ocurre cuando alguien aún no se ha individualizado.

A los 22 años hay mucho que puedes hacer para avanzar en el proceso de la individualización. Puedes comenzar pasando un par de tardes escribiendo tus pensamientos sobre lo que realmente te gustaría hacer con tu vida durante los próximos seis meses, un año y cinco años. Escribe como te gustaría desarrollarte en términos de educación, carrera, espiritualidad, vida social, estándar de vida, expresión creativa, matrimonio y familia, relación con la comunidad, y relación con tus padres. Espera algunos días y lee lo que escribiste.

Te recomendamos también que hagas el mismo ejercicio en relación con los valores que consideras importantes en la vida, las cualidades internas que valoras en ti misma y que te gustaría desarrollar; tanto como las cualidades que te gustaría que la persona con quien te casarás algún día tuviera. Estos ejercicios te ayudarán a iniciar el proceso de formulación de tus propios valores y metas. También te ayudaran a evaluar la situación con este hombre con quien sales (nos explayaremos sobre eso un poco más adelante).

Estos ejercicios serán también herramientas invaluables para ayudarte a desarrollar tu propio marco de referencia cuando tengas que tomar una decisión importante o lidiar con una situación difícil. Si necesitas hablar las cosas con alguien (después de todo, cuando uno está acostumbrado a ver la vida a través de los ojos de otra persona, toma algún tiempo ajustar el foco cuando se comienzan a usar los ojos de uno), te sugerimos que lo hagas con alguien que no sean tus padres, como una amiga de mucha confianza, o un pariente, los padres de un amigo, un consejero espiritual o un profesor a quien respetes. No es que no queremos que te involucres con tus padres, es sólo que la dinámica entre ustedes no está conduciendo a la individualización, y al parecer para ellos será muy difícil permitirte hacer lo que necesitas para llegar a ser un adulto maduro.

Desafortunadamente, lo que tus padres no han notado es que tú puedes estar usando este noviazgo con un hombre que ellos no aprueban como una forma de establecer independencia de ellos, y en el proceso podrías cometer errores que podrían pesarte mucho más de lo que podrías ganar siendo independiente. Muy a menudo personas en una situación como la tuya descubren, más adelante, que han hecho elecciones erradas. Se concentraron tanto en la rebeldía, conciente o inconcientemente, que no prestaron atención a ninguna de las cualidades negativas que la persona con quien salían tenía y no examinaron detenidamente la calidad de relación que mantenían.

Queremos dejar muy en claro que no nos referimos a una situación en la que los padres no aprueban a la pareja de su hijo por una razón u otra, incluso si es que él o ella es una persona maravillosa y los dos están hechos el uno para el otro. Puede ser que el hombre con quien tú sales sea una buena persona, y que a la larga, puedas tener una relación viable con él, pero ni siquiera tú puedes saber eso en este momento. Primero debes examinar tu propia situación más de cerca.

Ciertos puntos de tu carta nos llamaron mucho la atención. El primero es el historial de citas de este hombre con mujeres por las que no se preocupaba lo suficiente. Para nosotras, ese es un signo de inmadurez, egoísmo, inseguridad y de no estar dispuesto a involucrarse personalmente. Desafortunadamente, las películas contemporáneas y las novelas románticas a veces glorifican este tipo de conducta, pero hemos observado que la mayoría de los adultos maduros entienden que esta práctica no es psicológicamente gratificante y que puede tener serias consecuencias de salud.

Nos interesaría saber hace cuando tiempo ocurrieron estos incidentes, que piensa él ahora de esta conducta y si ha continuado con ella mientras ustedes han estado saliendo.

Otro de los puntos que nos llamó la atención es que mencionas tu necesidad de estabilidad para que ustedes dos puedan aclarar las cosas. No sabemos a que te refieres con eso. Si usas la palabra estabilidad para describir el momento en que logres sacarte de la espalda la presión de tus padres y pensar por ti misma está muy bien. Pero, sin embargo, si tú y este hombre han tenido una relación volátil, discuten a menudo sin llegar a resoluciones mutuamente satisfactorias, rompen el noviazgo y vuelven a estar juntos constantemente, o sientes que están en una montaña rusa emocional, entonces ustedes tienen un problema que no se resolverá tan fácilmente. Estos son síntomas de problemas.

Si los dos se están relacionando bien, y han resuelto satisfactoriamente algunos de los temas que hemos planteado en esta carta, entonces es una buena idea pasar los próximos meses fortaleciendo su confianza emocional con conversaciones acerca de valores y metas, viéndose el uno al otro en una variedad de situaciones, confiando en el otro y construyendo confianza. No deberían contemplar el matrimonio a menos que cada uno tenga una clara idea de la dirección que quieren que tome su vida, que hayan comenzado a trabajar hacia esa meta, que entiendan y respeten la meta de la pareja y crean que se están moviendo en direcciones similares.

Te deseamos un camino exitoso hacia el auto-descubrimiento

Rosie y Sherry