Queridas Rosie y Sherry,

Tengo sentimientos encontrados, si no pánico, respecto a las citas. No me invitan mucho a salir y yo soy probablemente parte del problema. De cualquier manera, yo se que eventualmente me quiero casar y tener hijos. Sólo temo que a los 33 años mis chances de encontrar un buen hombre sean casi nulas.

¿Cómo puedo vencer mis miedos y perseverar? ¿Alguna idea?

Cindy

Querida Cindy,

Pareciera que tienes dos miedos: le tienes miedo a las citas, y tienes miedo de no casarte nunca. Cada miedo debe ser confrontado individualmente.

Cuando dices que "algún día" te gustaría casarte, esperando que de alguna manera en el futuro estés "lista" para una relación, estás inconcientemente alejándote de resolver los problemas que son los que te impiden seguir adelante con tu vida. Puede ser muy incomodo tener que confrontar esos problemas ahora, pero será mucho más difícil confrontarlos en el futuro. Pensamos que ahora es el momento para que examines tus miedos hacia el matrimonio y para que trabajes en conquistar esos miedos, incluso si esto puede ser difícil y doloroso.

Aquí hay algunas preguntas que te puedes hacer para entender las razones por las cuales tienes miedo:

  1. ¿Hubo algo en tus citas pasadas que te hace temer?
  2. ¿Creciste en una situación difícil dentro de tu casa?
  3. ¿Alguna vez alguien traicionó tu confianza de una manera que todavía te afecta?
  4. ¿Estuviste alguna vez en una relación que parecía dirigirse al matrimonio y después se terminó?/li>

  5. ¿Has tenido pocas experiencias en noviazgos, o no has estado nunca en una relación duradera?

Las respuestas a estas preguntas te llevarán a hacer una búsqueda dentro de tu alma y también hacia la honestidad. Cuidado con las racionalizaciones, o si no, no podrás ver la imagen claramente.

Si puedes identificar las razones por las cuales tienes miedo, te sugerimos que uses una variación del proceso llamado "insensibilización" para tratar de vencer tus sentimientos de miedo. Digamos que tienes miedo porque nunca estuviste involucrada en un noviazgo y no sabes que esperar. Visualiza las primeras citas con un pretendiente imaginario. Mientras te imaginas lo que puedes experimentar en cada cita, identifica cada uno de esos elementos que te causan temor. Visualiza lo peor que podría pasar en cada situación, y después piensa en distintas formas con las que podrías resolver cada posibilidad. Imagina como implementar cada solución. Este proceso ayuda a muchas personas a darse cuenta que son capaces de manejar situaciones extremadamente incomodas sin que el mundo se les caiga encima, y que ellos pueden, de hecho, "sobrevivir" y enfrentar situaciones de ansiedad.

Nuevamente, le sugerimos a cualquier persona que verdaderamente quiera casarse "algún día", que atienda a sus obstáculos ahora y que no los deje para después. Estos obstáculos generalmente no desaparecerán por sí solos. Mientras más tiempo vivas con ellos, más trabajo requerirá su eliminación. Además, mientras más demoren, tanto los hombres como las mujeres, sus esfuerzos en conocer, salir y casarse con su futuro cónyuge, más difícil será desarrollar una relación fuerte y más pequeña será la variedad de pretendientes potenciales.

Esto nos lleva a tu segundo miedo: el de encontrar a la pareja adecuada. La buena noticias es que hay una gran población de hombres potencialmente "excelentes" (y para los hombres, hay excelentes mujeres) en sus 30 y 40 años, quienes como tú, todavía no se han casado. Algunos apenas están formando la idea en su cabeza, otros han estado tratando, pero todavía no han desarrollado la formula correcta. (Los individuos que están orientados hacia el matrimonio no deberían salir con personas que no están listas para el casarse).

Te sugerimos que pienses nuevamente en tu definición sobre "caballero"; que la pulas a unas cuantas cualidades básicas, y que busques hombres que parezcan tener la mayoría de las cualidades. Es muy importante para cualquiera que esté en sus 30 años, el reconocer que hay tres puntos obvios que pueden estar impidiéndole conocer a una gran persona:

  1. La mayoría de las personas son "diamantes en bruto", cuyas verdaderas características y buenas cualidades no son visibles hasta que hayas salido unas dos, tres o cuatro veces con la persona. Algunas de estas personas necesitan que les den una pulida superficial para que puedas ver el diamante que se esconde dentro.
  2. Toda persona que conozcas tendrá defectos. Los individuos en un matrimonio sano no están ciegos respecto a las imperfecciones del otro; las buenas cualidades de cada uno simplemente eclipsan por las no tan buenas. Si estás saliendo con alguien que cometió un error o que dice algo tonto, esa persona está siendo humana. Dale una oportunidad para que te muestre su verdadero ser.
  3. Hay una gran posibilidad de que no sientas los "fuegos artificiales" que todos vemos en las películas y novelas de romance. Un buen matrimonio demora en construirse y crecer. Esos que comienzan con un destello generalmente se queman rápido. Y si perduran, no es porque los fuegos artificiales todavía están ardiendo, si no porque la pareja tuvo mucha suerte en desarrollar una fuerte unión emocional.

Esperamos que estas palabras te hayan dado el ánimo que necesitabas.

Rosie y Sherry.