Nadie es perfecto. El mejor camino para llegar a tener una relación feliz y comprometida es —a diferencia de lo que uno podría pensar— no ignorar lo que te molesta, sino que trabajen juntos sobre esos puntos mientras siguen disfrutando de las cosas que ya les gustan.

¿Cómo relacionarse con alguien demasiado dependiente? ¿O que tiene algún hábito molesto? ¿O que a veces realmente no escucha lo que le dices?

La mejor forma es hablar de forma directa y trabajar sobre el problema sin rodeos. Aquí presento cinco quejas comunes y una forma de empezar a trabajar sobre cada una de ellas:

  1. Falta de atracción. ¿Tu pareja no te busca tanto como lo hacía antes? ¿Empiezas a sentir que no le importas? Simplemente acércate y dile: “Siento un poco de inseguridad sobre nuestra relación. Quiero que hagas un esfuerzo y planifiques la próxima cita”.

  2. Desconexión. ¿Al principio te pareció que sabía escucharte, pero en algún momento eso cambió? ¿Sientes desconexión? Díselo. A veces es mejor hablar del problema en el momento antes que empezar una conversación más general. Cuando tienes que compartir algo, hazlo de forma personal y no por teléfono. Una vez que entablen contacto visual, intenta compartir tu preocupación. ¿Ves cambios después de eso? Si no es así, es posible que sea necesario conversar sobre cómo quieres que te escuchen. Explícale que tú valoras cuando te escuchan atentamente y que valoras la conexión de una pareja conectada, y dile cómo te sientes cuando no te escuchan.

  3. Crecer profesionalmente , pero no en la relación. ¿Tu pareja tiene motivación profesional pero es pasiva en la relación? Comparte con tu pareja que cuando le da prioridad al trabajo antes que a ti te hace sentir poco importante, desconectado/a y poco satisfecho/a con la relación. No dejes que alguien se esconda en su trabajo. Ayuda a tu pareja a entender cómo te sientes. Entender tus sentimientos puede ser un motivante para cambiar.

  4. Egoísmo no intencional. Muchas personas solteras o que estuvieron solas durante mucho tiempo sufren este problema. Esta característica no necesariamente debe quebrar la relación. Antes de ponerle fin, intenta hablar sobre la conducta que te molesta. Puedes decir: “Siento frustración y me gustaría que hablaramos antes de hacer planes para los dos”. Una vez que te hayas expresado, intenta fijar metas para la relación. Apenas se pasa de la etapa de conocerse a tener una relación más formal, es el momento de fijar algunas pautas. Haz una lista de las formas en que quieres ver crecer la relación. Escoge una (quizás la más fácil) y habla de eso con tu pareja. Trabajen durante una o dos semanas sobre cada meta. Las metas compartidas son una forma excelente para enfocarse en un “nosotros” en vez de un “yo”.

  5. Falta de compromiso. Puedes sentir que últimamente eres sólo tú quien se esfuerza; o es posible que tu pareja tenga tantas cosas en su vida que sea difícil enfocarse en una. Un buen punto de partida para cualquiera de estos dos problemas es hablar con tu pareja y expresar tus sentimientos (¿Reconoces el patrón?). Comparte lo que sientes y lo que necesitas. Saber cómo te sientes permite que la otra parte acceda a ti y sepa lo que necesitas, y le da la oportunidad de satisfacer esa necesidad. Luego intenta romper la rutina de la relación. Si siempre salen a los mismos lugares, intenten ir a lugares diferentes. Si siempre hablan de las mismas cosas, consigan un libro o un juego de preguntas para ayudarlos a cambiar de tema. No asumas que ya sabes todo sobre tu pareja.

Que encuentres formas de hacer crecer tu relación, desarrollar una buena comunicación ¡y en el camino logres también divertirte!