Queridas Rosie & Sherry,

Soy una mujer de 39 años que vive en una gran ciudad europea con una pequeña presencia judía. Nací y crecí en esta ciudad, y nunca di el paso de mudarme a otra ciudad con una comunidad judía más grande porque mis padres tenían miedo de dejarme ir lejos. Siempre pospuse mis planes por diferentes motivos, incluyendo que tenemos una familia muy pequeña y mi padre estaba envejeciendo. Dado que casarme con un hombre judío es esencial para mí, quedarme en mi ciudad natal significaba que tenía pocas oportunidades de citas.

Hace algunos años, mi padre falleció. Pero aún no pude mudarme porque mi madre me necesitaba. Le di mucho consuelo y apoyo, y ahora que las cosas se han normalizado, quiero continuar con mi vida. Estoy planeando mudarme a Nueva York, donde pienso que tendré mejor oportunidad de encontrar a un hombre judío para casarme. El problema es que mi madre me está haciendo sentir culpable y no está haciendo las cosas nada fáciles. Ella no tiene mucha vida social y tiene miedo de quedarse sola.

Yo realmente quiero tener hijos y estoy intentando que mi madre entienda que el tiempo es crucial para mí. He intentado explicarle que es mi turno de crear mi propia familia, y que necesito su apoyo emocional porque mudarme tampoco es fácil para mí en términos emocionales. Desgraciadamente, mi madre solamente ve sus propios problemas. ¿Qué debo hacer? ¿Qué puedo decirle para que cambie su actitud?

Daniella

Querida Daniella,

Podemos ver lo difícil que ha sido para ti decidir entre honrar a tus padres y continuar con tu vida. Tuviste que decidir entre muchas consideraciones: Cuando eras adulta joven, tus dos padres querían que te quedaras cerca de ellos. Cuando tu padre envejeció y dependía de tu ayuda, amor y apoyo, entonces dejaste de lado tu objetivo de casarte mientras él te necesitaba tanto. Cuando tu madre recién había enviudado, te quedaste para consolarla y ayudar con la transición a una nueva etapa en su vida. Ahora tú estás dividida porque – a pesar de que sientes que tu madre debería haberse adaptado lo suficiente como para ser menos dependiente de ti – ella no siente que puede hacerlo.

Tú pareces pensar que tus únicas opciones son convencer mágicamente a tu madre que necesitas mudarte a una comunidad judía más grande como Nueva York, o quedarte en una ciudad en donde tu vida social está severamente restringida para proveerle a tu madre el apoyo emocional que necesita.

Si quieres construir un hogar judío, tendrás que mudarte.

Estas no son tus únicas opciones. Otra alternativa puede ser mudarte, a pesar de la inhabilidad de tu madre de ver cuanto es que necesitas hacerlo, y hacer lo mejor que puedas para visitarla regularmente y ver que ella tenga compañía y ayuda si es que fuera necesario.

Esta no es una decisión fácil. Sin embargo, nos parece que la opción es bastante clara. Si quieres casarte y construir una familia judía, y en tu ciudad hay pocos hombres judíos aptos, tendrás que mudarte. Hay formas de lograrlo que harán las cosas más fáciles para tu madre, pero el asunto es que sea lo que sea que decidas será una decisión dolorosa para las dos.

Proceso de Individualización

A menudo trabajamos con adultos cuyas relaciones con sus padres se han vuelto tan enredadas que es difícil para ellos desenredarse y separarse para construir sus propias vidas. La separación es un proceso que normalmente tiene lugar al comienzo de la adultez. Un individuo se hace más responsable por sus asuntos diarios, está a cargo de tomar más decisiones propias, desarrolla metas y planes para como lograrlas, y, en resumen, se convierte en una persona independiente. El proceso usualmente toma una cierta cantidad de años y puede ser difícil para ambos lados. El adulto joven tiene que balancear el valor que le da al consejo de sus padres, opiniones, y orientación (y su necesidad de esto) con su necesidad de ser independiente. Incluso a pesar de que sus padres pueden abrazar su creciente independencia, ellos pueden preguntarse periódicamente cuanto deberían apartarse y cuando.

Desgraciadamente, algunos padres no reciben bien la independencia de sus hijos adultos. Puede que no sean capaces de visualizar a su hijo como un adulto, y están reacios a permitirles tomar sus propias decisiones y cometer errores. O quizás son muy controladores y sienten que necesitan supervisar la mayoría de los aspectos de la vida de su hijo. Algunos padres no saben como hacer la transición entre ser el padre de un adolescente a ser el padre de un adulto maduro. Padres que tienen pocos amigos u otras relaciones cercanas pueden volverse emocionalmente dependientes de sus hijos, y en ciertas circunstancias los padres se vuelven dependientes también financieramente de sus hijos.

Cualquiera de estos padres puede resentir los intentos de un hijo de construir su propia vida, especialmente si involucra mudarse lejos. Hay también algunos padres que concientes, o inconcientemente, impiden que la separación ocurra alentando a su hijo a volverse emocional o económicamente dependiente de ellos.

Un hijo adulto que lucha para afirmar independencia de padres resistentes puede también ser detenido por un fuerte sentimiento de culpa. Eso es lo que pareciera estar ocurriéndote a ti – estás divida entre tu propia necesidad de perseguir una meta importante en la vida y tu sentido de responsabilidad para con tu madre. Te das cuenta que ella está demasiado absorta en sus propias necesidades como para ver tu necesidad de avanzar, y para entender que has dejado de lado oportunidades para conseguir las metas “normales” de vida durante mucho tiempo. Pero sientes que a menos que ella apruebe tu plan y no sienta que la estás abandonando, no puedes darle prioridad a tus importantes necesidades.

Consejos Prácticos

Antes de darte consejos prácticos, es importante entender lo que dice la ley judía acerca de tu dilema. La Torá nos ordena honrar a nuestros padres. ¿Es posible que una hija adulta pueda violar este precepto mudándose lejos de una excesivamente dependiente madre que teme quedarse sola? La ley judía no previene a los adultos de sopesar consideraciones y tomar elecciones propias, y no estás deshonrando a tus padres por dejar tu ciudad natal para aumentar tus oportunidades de matrimonio judío, incluso aunque tu mudanza será muy difícil para tu madre. (Esta no es una frase general de cómo se aplica la ley judía para otras situaciones; es importante que cada individuo consulte a un rabino).

Sin embargo, hay varios pasos que puedes tomar para hacer que tu reubicación sea más fácil para tu madre, incluso si ella se opone a que te mudes:

1) Ayúdala a formar una red de apoyo de algunos amigos o parientes, incluso si esto significa cultivar algunos de sus contactos que no eran tan fuertes en el pasado.

2) Cualquiera sea la razón de porqué tu madre no tiene una rica vida social, sería de ayuda alentarla a participar en un club, un proyecto comunitario, clase, u otra actividad grupal que pueda ser un foro para que ella desarrolle más conexiones sociales.

Encuentra a alguien que pueda preocuparse regularmente de tu madre.

3) Suena como si tu madre estuviera suficientemente bien como para ser físicamente independiente en este momento, pero puede que venga un momento en que ella necesite cierta cantidad de asistencia. Te sugerimos que te preocupes de ver que recursos estarán disponibles para ella si llegase ese momento. Además, sería de ayuda tener un par de ojos y orejas en la comunidad, alguien en quien tú confíes que pueda preocuparse regularmente de tu madre para asegurarse de que ella se está arreglando bien sola.

4) Puedes arreglar hablar con tu madre regularmente a través de una línea telefónica económica (VOIP) o un sistema de contacto de video por Internet como Skype. Si tu madre no es competente tecnológicamente, puedes arreglarte para dejar todo instalado para ella y a alguna persona para asistencia técnica después que tú te vayas.

5) ¿Cuan a menudo podrás visitar a tu madre? Planifica tu primera visita de regreso ahora. Asegúrale que harás este viaje tan frecuentemente como sea posible.

6) ¿Has considerado mudar a tu madre a tu nueva ciudad una vez que tú te hayas acomodado? No recomendaríamos hacer la mudanza inicial con un padre anciano, pero una vez que tú te has aclimatado y decidido que la nueva ciudad será tu hogar por un amplio periodo de tiempo, puedes estar en condiciones de buscar un centro con asistencia o comunidad en la cual tu madre podría construir una nueva vida.

7) Finalmente, ¿has considerado otras ciudades para mudarte que podrían proveerte oportunidades sociales y laborales, que estén más cercanas a tu país?

Teniendo Éxito en tu Objetivo

Nos imaginamos que has investigado y planificado mucho acerca de mudarte a un nuevo país y encontrar una comunidad que cumple con tus necesidades. Mientras estés haciendo planes de mudanza, hay unas cuantas cosas adicionales que pensamos que debes considerar:

Suena como que no has tenido muchas oportunidades de citas para matrimonio. Va a ser una gran transición y desafío para ti. Una de las cosas más inteligentes que puedes hacer es educarte acerca de las mejores maneras de encontrar citas que tengan la palabra "matrimonio" en mente. Esto implica hacer conexiones y “publicitarte”. Tienes también que aprender a como tener citas “productivas”. Leer otros artículos de nuestro sitio de Internet será de gran ayuda para ti.

Además, una de las primeras cosas que creemos que debes hacer cuando llegues a tu nueva ciudad es participar en una sinagoga, conocer al rabino, y hacerte parte de clases y proyectos comunitarios. Como una recién llegada, te beneficiarás enormemente de una conexión fuerte con la comunidad judía. Esto también será de ayuda cuando comiences a hacer conexiones para encontrar hombres que posean las cualidades que estás buscando.

Te hemos dado mucho para pensar. Si decides hacer la movida que has estado planeando, esperamos que comiences pronto, y que los resultados de tus esfuerzos den frutos.

Rosie & Sherry