Decidir poner fin a una relación puede ser difícil, sobre todo cuando hay razones para seguir adelante. A menudo las relaciones no son blanco o negro, y las áreas grises llevan a que poner fin sea bastante confuso. Saber cuándo es el momento correcto para despedirse puede salvarnos de mantener una relación prolongada cuando no se trata de la persona correcta, y soportar todo el dolor de cabeza y el sufrimiento que resulta de seguir intentándolo demasiado tiempo.

Aquí hay 7 ejemplos de situaciones en que parece que todo está bien, pero que puede ser posible que sea el momento de poner fin a la relación.

1. No es la persona correcta. A veces simplemente no es la persona adecuada. Tienes una lista de razones para terminar la relación, pero a pesar de eso siguen juntos. ¿Por qué? Quizás porque no deseas comenzar nuevamente el proceso de las citas. Tal vez no tienes ningún otro prospecto. Puede ser que tengas demasiado miedo de un futuro incierto o que te de pereza ponerle fin a la relación. Cualquiera sea la razón, si sabes que deberías ponerle un cierre, ¡hazlo! Respira profundo y despídete.

2. No tienen ninguna conexión y no avanza. ¿Te encuentras atascado con alguien porque tenías la esperanza de que surgiría una conexión? Yo pienso que esa es la manera correcta de salir en citas: salir con optimismo y saber que una conexión puede crecer. Pero a veces simplemente no ocurre. Después de cinco citas sientes lo mismo que después de la primera. Si la conexión no cambió demasiado después de la primera cita, llegó el momento de pensar si ya dedicaste suficiente esfuerzo tratando de construir algo o si tienes que intentarlo una vez más antes de decir adiós. Asegúrate de que realmente lo has intentado, para que al separarte estés seguro de haber hecho todo lo posible.

3. Es un mal momento. Conoces a alguien maravilloso, pero es un mal momento. Estás en medio de una mudanza o cambiando de trabajo. Quizás hay una emergencia familiar que ocupa tu vida por un tiempo y no te permite salir en citas. A veces no es la persona equivocada, pero no es el momento correcto. Cuando esto ocurre, lo mejor es dejar que la otra persona sepa que no es un buen momento, pero que eso no significa que pienses que la pareja no puede funcionar. Deja claro que deseas revisar el potencial de esa relación dentro de uno o dos meses, cuando cambien tus circunstancias.

4. Las cosas son unilaterales. Las relaciones unilaterales tienen potencial para crecer. Si a alguien le gustas más de lo que a ti te gusta, o viceversa, la parte interesada tiene que empujar suavemente la relación y tratar que surja una conexión. En algún punto, después de que ambos hayan intentado que la relación crezca, llegará el momento de decidir si hay suficiente para continuar o si cada uno debe seguir por su lado. Si deseas que esa persona te gustara tanto como le gustas a ella, pero no es así (y lo has intentado), entonces llegó el momento de separarse. Si todavía no estás seguro, sugiero que sigan saliendo hasta que sientas con mayor claridad que es un no firme. Recuerda, esto no significa que no vayas a mirar hacia atrás y lamentar tu decisión.

5. No puedes aceptar ciertas cosas de esa persona. Una de las relaciones más difíciles de dejar atrás es cuando te gustan algunas cosas de esa persona, pero hay otras que simplemente no puedes aceptar. Si hay cosas que no puedes aceptar o que no aceptarás sobre una persona, es una razón clara para poner fin a la relación. Puede ser que temas no encontrar las mismas cualidades positivas en otra persona. Eso puede evitar que pongas fin al tema. Sin embargo, si no estás dispuesto a aceptar lo bueno junto con lo no tan bueno, tienes que ser honesto contigo mismo y darlo por terminado. Permanecer con alguien pero no aceptar a la persona entera crea una falsa esperanza de que la relación puede funcionar. Eso no es justo para ninguno de los dos. Trata de lograr aceptar a la persona completa. Si no lo logras, despídete y ten fe en que llegará alguien más adecuado.

6. Tu familia o amigos lo conocieron y están realmente preocupados. No es necesario que a toda tu familia y a todos tus amigos les agrade la persona con la que sales. Pero si la mayoría tiene serias preocupaciones, vale la pena que lo examines objetivamente y consideres lo que te dicen. ¿Les preocupa que es una persona controladora o manipulativa? ¿Temen que dejas de ser tú mismo o que actúas diferente desde que tienes esa relación? ¿Piensan que se aprovecha de ti? Evalúa sus puntos y decide si son válidos. Si es así, presta atención a las señales de alarma. Tómate suficiente tiempo para evaluar a la otra persona y a esa relación, y luego toma la decisión de seguir adelante o ponerle fin.

Como dijo Kenny Rogers, que sepas cuánto alejarte y cuándo salir corriendo…