Querida Rosie y Sherry,

Soy un hombre judío soltero, de 27 años, que se gana la vida decentemente realizando un trabajo que disfruta.

Después de salir con varias mujeres, he quedado con la sensación de que eso “no es suficiente”. Muchas de las mujeres parecen esperar mantener después de casadas el nivel de vida con el que crecieron. También he notado esto en algunas de las cartas que ustedes han publicado. ¿Qué pasó con los días en que se empezaba un matrimonio en un departamento de un ambiente y desde allí se trataba de subir? No estoy diciendo que todas las mujeres sean materialistas, pero ¿por qué tantas de ellas se fijan en cuanto gana el hombre? Especialmente en la difícil economía de hoy, mucha gente, incluyéndome, ha pasado por entrenamiento adicional después de la universidad para poder conseguir un buen trabajo.

Soy lo suficientemente maduro para darme cuenta de que un esposo tiene que mantener a su familia, pero, ¿estoy entonces condenado a mantenerme soltero hasta que me transforme en un mega-éxito en mi carrera profesional?

Yaakov

Querido Yaakov,

Tienes un buen punto con lo que planteas y esto, según nuestra opinión, refleja un tema sumamente problemático en la cultura contemporánea – las expectativas de la “gratificación instantánea” y la resistencia a la idea de esperar para alcanzar una meta. Tienes razón en que muchos adultos jóvenes – tanto hombres como mujeres – esperan que cuando terminen sus estudios y se embarquen en una carrera profesional podrán ser capaces de vivir con el mismo estándar de vida que tenían cuando eran niños. Algunos se llevan una gran sorpresa cuando se dan cuenta que no pueden sostener su estilo de vida con un salario fijo, incluso cuando se han preparado con estudios de educación superior y con pasantías en empresas. Ellos se vuelcan hacia sus padres por apoyo suplementario, para poder tener departamentos, ropas, vacaciones y autos del nivel al cual estaban acostumbrados. Y ellos esperan que, si se casan en ese punto de sus vidas, empezarán más o menos con lo que estaban acostumbrados a tener.

Una generación atrás, cuando nosotras nos casamos, la mayoría de los recién casados esperaban vivir modestamente al principio y trabajar juntos para ir avanzando, adquiriendo gradualmente un estilo de vida más cómodo, comprando eventualmente una casa, manejando un mejor auto y ahorrando algo de dinero en el banco. Hoy en día el porcentaje de gente que no quiere esperar ha ido en aumento.

Mucha gente joven planea trabajar duro y gradualmente llegar a estar más cómodo.

Por otro lado, nosotras todavía conocemos muchos hombres y mujeres jóvenes que esperan hacer lo que sus padres y abuelos hicieron – comenzar desde más abajo, trabajar duro y gradualmente llegar a estar más cómodos. Ellos no creen que vayan a estar desprovistos de entretenimiento por tomar esta opción, y tienen razón. Además, ellos probablemente sentirán muchísima satisfacción al lograr formar su propio camino en el mundo y por trabajar juntos como pareja para construir una mejor seguridad financiera y una mayor comodidad material.

La idea aquí no es denunciar a los padres que trabajaron muy duro para mejorar su nivel de vida y que no quieren que sus hijos tengan que pasar por lo mismo. Y sabemos que, dada la abismal diferencia de nivel de salario con la que algunos empiezan, a veces los padres sienten que tienen que ayudar a sus hijos adultos jóvenes con las necesidades básicas de una vida modesta.

Lo que a nosotras nos preocupa, sin embargo, es el sentido de derecho que algunos adultos jóvenes tienen. Cuando una persona joven espera tener lo que siempre tuvo, y no es capaz de considerar una situación en la que tendrá que trabajar duro para alcanzar eso mismo, creemos que están perdiendo más de lo que están ganando. Porque la verdad es que aceptar la idea de retrasar la gratificación puede ayudarlos a lidiar con la adversidad. Y eso no se debería considerar como una “dificultad” en el matrimonio; ello provee una buena experiencia mutua en términos de enfrentar desafíos. Porque después de todo, cada matrimonio tendrá sus desafíos.

Sin embargo, queremos agregar una pequeña aclaración: hombres y mujeres generalmente tienen maneras diferentes de definir lo que significa una “vida moderada”. Un hombre puede tener un par de zapatos y sólo un juego de sabanas y no sentir que le falta nada. Una mujer, en cambio, regularmente (no siempre) tiene una mejor apreciación de las sutilezas de la ropa y de los muebles de la casa. Entonces tienes que estar consciente de que incluso si encuentras una mujer que esté dispuesta a pasar apuros por un periodo, deberás ser sensible a su nivel de expectativas, el cual puede diferir del tuyo.

Demografía Judía

También creemos que en cierto aspecto, este tema está teniendo un efecto adverso en la comunidad judía. Muchos hombres y mujeres están absorbiendo un mensaje que es prevalente en la cultura occidental: que deben construir su carrera, su situación financiera y su estilo de vida antes de casarse. Esto tiene sentido lógico en cierto nivel, pero significa que muchos judíos empiezan recién a pensar en matrimonio cuando tienen 30 o 40 años de edad.

Para entonces, puede ser que haya menos personas que tengan las cualidades que ellos buscan en una pareja. Además, muchos de ellos se han arraigado tanto en sus vidas independientes, que les puede ser muy difícil hacer los ajustes necesarios que facilitarán un matrimonio sano.

También existe un asunto espiritual. Debido a que muchos aspectos de la vida judía cotidiana están centrados alrededor de las relaciones familiares, muchos hombres solteros y mujeres solteras se sienten abandonados por sus comunidades. Algunos incluso aminoran su compromiso con la observancia judía debido a esta desconexión.

Aquellos que se casan mas tarde generalmente tienen menos hijos.

Y finalmente, hombres y mujeres que son afortunados de encontrar a la persona indicada para casarse, cuando están entre los 30 y los 40, generalmente tienen menos hijos que las parejas que se casan en una edad más temprana, lo cual tiene un efecto adverso en la demografía judía.

A nosotras nos gusta la idea de hombres y mujeres casándose con la persona correcta en la adultez joven y creciendo en conjunto, y creemos que más gente debería ser estimulada para empezar a salir cuando tienen veintitantos. Esto parece ser lo que tú estás haciendo, pero al parecer has estado saliendo con mujeres que tienen una perspectiva distinta. Por ello nos gustaría hacerte la siguiente sugerencia, para ayudarte a encontrar la indicada para ti:

Deja que la gente que te rodea sepa cómo estás trabajando para alcanzar tus metas y precisamente cuales son las perspectivas de vida que buscas en una persona para casarte. Esto puede significar que tengas un espectro más pequeño de mujeres disponibles, pero eso está bien. El objetivo no es tener una gran cantidad de mujeres como opción potencial para escoger, sino encontrar a la persona correcta para casarte.

Suena como que estás bien encaminado, con una buena dirección en la vida y que sabes qué tipo de mujer sería una buena compañera de viaje. Te deseamos la mejor de las suertes en tu búsqueda.

Rosie y Sherry.