Muchas nos tragamos la idea que equipara masculinidad con ser un “macho”, lo que algunos llaman masculinidad tóxica. El comportamiento del “macho” a menudo es presumido, se siente superior, es egoísta, arrogante y agresivo. Los hombres “machos” tratan a las mujeres como objetos y pueden comportarse de forma controladora.

Un hombre no tiene que ser “macho” para ser masculino. Un hombre verdaderamente masculino confía en sí mismo, pero su mente está abierta a los demás. Él trata a la mujer como una compañera a su altura e inspira respeto. Los hombres verdaderos entienden que hace falta coraje y fuerza para mostrar sus emociones y reconocer su vulnerabilidad. Ellos ejercen autocontrol, dominan su enojo y colocan a los demás como una prioridad en su vida.

Algunas mujeres rechazan a un “chico bueno” porque aceptaron la errónea definición de masculinidad, confundiendo lo que es ser “macho” con lo que es ser masculino. De hecho, es maravilloso encontrar un hombre suave y agradable, y no hay ninguna razón para descartarlo. Los hombres agradables exhiben comportamientos sanos que todos deberían buscar.

Los “chicos buenos” te tratan bien

Lo más importante que se debe buscar para una relación a largo plazo, y en especial en el matrimonio, es alguien que sea bondadoso y compasivo. A veces puede ser emocionante salir de citas con un “chico malo” que no asume ningún compromiso, pero lo más probable es que él no responda a tus llamadas, que te evite y que tenga cualidades personales poco atractivas.

Por naturaleza son leales y comprometidos

El “chico bueno” es el que estará a tu lado en los momentos difíciles, el que te va a cuidar cuando estés enferma en la cama. Él es leal y afectuoso, dos cualidades importantes en un esposo. No esperes que el “Señor Macho” de repente cambie su naturaleza y se convierta en un alma bondadosa y dispuesta a ayudar.

A veces nos focalizamos más en la química, la pasión, la espontaneidad y la diversión que en las buenas cualidades personales. Una relación no debe ser aburrida ni carecer de pasión, pero es crucial tener claras nuestras prioridades y que lo más importante sea el carácter. Cuando tienes un matrimonio comprometido, lo fundamental es tener cada día a tu lado a una persona bondadosa en quien puedes confiar, que sea estable, leal y que se comporte afectuosamente. Compartir tu vida con alguien que no te trate bien no es la idea de un final feliz.

Los “chicos buenos” manifiestan aprecio y expresan gratitud regularmente

Los “chicos buenos” tienden a decir gracias y a manifestar aprecio por lo que los demás hacen por ellos. Ellos te prestan atención y están en sintonía con lo que a ti te gusta. Es agradable sentirse valorada. Esto es algo saludable para ambos miembros de la pareja e implica que a largo plazo probablemente tú harás lo mismo por él, y ambos se sentirán agradecidos y valorados.

A los “chicos buenos” les interesa más actuar bien que cuidar su apariencia

A los “chicos buenos” les importa más tratarte bien a ti que quedar bien ante los demás. Cuando estás con un “chico bueno”, tú eres lo principal en su lista. Elegir a un hombre que sólo se preocupa por cómo lo ven los demás implica que probablemente ocuparás un segundo lugar, después de él y de sus propias necesidades. Un hombre que se preocupa por las apariencias puede disminuirte porque piensa que eso lo hace verse mejor. Puede hacer una broma a tu costa porque así logra que otros se rían y después decirte: “Estaba bromeando, ¿no puedes aceptar un chiste?”.

Un mensch te pedirá tu opinión y de hecho le importará lo que tú dices. El hombre “creído” hablará sobre sus propias opiniones, sus grandiosas ideas, obligándote a escucharlo sin dejarte participar en la conversación. Él “extiende sus plumas” para impresionarte y hablarte a ti, en vez de hablar contigo.

Pienso que llegó el momento de reconsiderar quién será un compañero de vida más sano. Mujeres, miren a su alrededor. ¿Qué es lo que ven? ¿Un grupo de “chicos buenos” con los que son amigas pero con los que nunca se casarían? ¿Por qué rechazar a los hombres responsables, confiables, de buen corazón, emocionalmente disponibles, que tienen el potencial de hacerlas felices?

No pasen por alto al “chico bueno” que vive al lado. Cuando se trata de un compañero para la vida, elijan a un “chico bueno”.