A veces tengo que obligarme a tener esperanza. No estoy siempre deprimida – en realidad estoy feliz la mayor parte del tiempo. Tengo una vida maravillosa, una familia increíble, un trabajo que me encanta y una comunidad en la que puedo entregar y que se preocupa por mí.

Pero tengo un hoyo en mi vida. A veces no parece tan grande; otras veces es tan grande que me pregunto si podré alguna vez salir de él. A mi “completa vida” le está faltando un esposo y una familia. No tengo hijos, así como una pareja casada por años que no ha podido concebir, pero no tengo nadie con quien compartir el dolor y la decepción.

Gracias a Dios tengo muchas cosas maravillosas en mi vida y creo que mi esposo e hijos llegarán algún día. Tan solo me gustaría tener un plazo, o quizás incluso un nombre.

Estaba en un casamiento la semana pasada y tuve una de esas veladas increíbles que me dan esperanza. Los novios se conocían hace 13 años y estuvieron saliendo durante la escuela y la universidad. Por razones más allá de su control no pudieron casarse hasta ahora. Ellos lucharon durante los últimos años, sabiendo que querían construir una vida juntos y sin poder ver su sueño hecho realidad. Y aquí estaban, rodeados de familia y amigos cercanos, en un magnifico y cálido día de noviembre que solamente las personas que viven en California pueden esperar. Lo vi a él acercándose a ella con los hombres bailando a su alrededor y las mujeres rodeándola a ella riendo y llorando mientras la pareja se encontraba por primera vez.

Mientras estaban bajo la jupá con el rabino que los ayudó en sus luchas, todos sonrieron y lloraron un poco más. Bailamos durante horas. Los casamientos pueden ser difíciles para mí. No es que no les deseo felicidad a los novios, pero siempre está el persistente pensamiento, ¿Por qué yo no? Sin embargo, no hubo nada de eso en este casamiento. Este casamiento me dio esperanza y certeza de que algún día, con la ayuda de Dios, yo también encontraré al hombre adecuado para mí.

Todos tenemos dificultades; es como reaccionamos ante ellas y como las sobrepasamos lo que nos define.

Todos enfrentamos desafíos en nuestras vidas. Nuestros sabios dicen que nuestras pruebas están hechas a medida para nosotros. Si todo el mundo pusiera sus problemas en una bolsa y luego pusieran todas las bolsas en un gran montón y cada persona tuviera que ir y escoger una bolsa, escogería la suya. Las personas más especiales que conozco, a las que más admiro, suelen ser individuos que han enfrentado tremendo dolor y lucha. Ese denominador común no es una coincidencia. Ellos sobrepasaron el desafío y terminaron siendo mejores a causa de él.

Todos tenemos dificultades; es como reaccionamos ante ellas y como las sobrepasamos lo que nos define. Yo tengo otros dolores en mi vida, pero sentirme sola en el mundo, solamente con Dios a mi lado, es el mayor. Tengo que recordarme todo el tiempo de que es mi reacción ante la prueba lo que definirá quien seré cuando se termine.

Desgraciadamente no estoy sola en este dolor y estoy muy conciente de que tengo mejores condiciones que muchos de mis pares. No todo el mundo tiene el apoyo que yo tengo, o el excelente trabajo en el que me puedo abstraer. Tengo incontables bendiciones. Como dije antes, Dios en su infinita sabiduría me ha puesto en este camino; Él maneja el mundo, mi mundo y sabe exactamente lo que está pasando. Y es por eso que debo mantener viva la esperanza.

Tengo que seguir rezando y haciendo tanto bien como pueda para asegurarme de estar en el radar y que todos me recuerden. Es tan fácil perderse en todo, deprimirse, sentirse sola, triste y enojada. Necesito trabajar en tener esperanza y estar feliz, y ser considerada con los demás, no pensar demasiado en la parte de mi vida que siento que es mala (Dios no piensa que lo es; Él me puso aquí para crecer). Tengo esperanza de que algún día (¡que sea pronto!) yo seré la que camine hacia el altar para encontrarme con el hombre con quien seremos uno para siempre.