“¿Cómo sabré que es mi beshert (alma gemela)?”, me preguntó una de mis alumnas el otro día.

“No importa”, le contesté. “Haz un compromiso respecto a él, pon todo el esfuerzo y el trabajo duro que hace falta y se convertirá en tu beshert”.

Beshert es una de las ideas más desconcertantes y engañosas de la vida judía. Aunque el Talmud declara que 40 días antes de la formación del feto, una voz celestial decreta quién está emparejado con quién, este “decreto” en el ámbito espiritual no nos informa acerca de las elecciones prácticas que tenemos que hacer en este mundo.

De hecho, puede convertirse en una distracción. Nos lleva a buscar signos y augurios y los caminos misteriosos mediante los cuales el cosmos nos unió, y a ignorar los elementos más importantes que se requieren para crear una relación sana y productiva.

El hecho de que “nunca” vas a esa tienda y de que “nunca” sales del trabajo a esa hora y de que él estaba comprando “exactamente” lo mismo que tú, puede ser una linda historia para contarle a tus nietos (o no), pero no demuestra si él es amable y leal.

La luna, las estrellas y ese brillo especial no dicen si es honesto y confiable.

Y toda la atracción física del mundo no nos dice nada sobre su resistencia a largo plazo, sobre su entendimiento verdadero de la palabra compromiso.

Es por eso que sugiero que si necesitamos hablar sobre beshert (¡y parece que necesitamos!) debería ser al final de la discusión, y no al principio.

Cuando dos personas construyen una vida juntos, cuando comienzan con la fundación de valores compartidos y buen carácter, y si su compromiso es fuerte, crearán un matrimonio saludable.

Beshert es lo que obtienes después de años de lucha y alegría, de dolor y de celebración, de esfuerzo y de risa.

Con todo el trabajo duro, entregándole constantemente a la pareja, crearán un lazo irrevocable. Mediante sus actividades familiares y su involucración en la comunidad profundizarán su unidad. Con el tiempo, su sentido de intimidad y conexión sólo crecerá.

Beshert es lo que obtienes después de saldar tus cuentas. Beshert es lo que obtienes cuando pones a otra persona antes de ti. Beshert es lo que obtienes cuando continúas empujando hacia adelante sin importar qué tan escarpado sea el camino. Beshert es lo que obtienes después de años de lucha y alegría, de dolor y de celebración, de esfuerzo y de risa.

Hay un leve aspecto místico en el beshert – es lo que recibes cuando no lo estás buscando, cuando no estás atontada por las apariencias y por la falsa espiritualidad.

Beshert es lo que obtienes después de utilizar tu tiempo para ser amorosa y cariñosa, después de crear una unidad marital a partir de dos individuos.

Es verdad que todo está en manos de Dios, pero no necesariamente de la forma en la que pensábamos inicialmente. Si realizamos el trabajo que hace falta para que el matrimonio funcione, entonces Dios hará el milagro para nosotros – veremos que aunque no lo reconocimos al principio, después de todo, nos hemos casado con nuestro beshert.