Hasta hace poco yo era uno de esos “solterones”. Habiendo pasado los 35 sin estar casado, la gente siempre decía: “Tenemos que casarte” o “Eres tan buen partido, ¿por qué no estás casado?”. Por supuesto, siempre hay alguno que tiene una excelente mujer para sugerir. Estaba contento porque la gente seguía pensando en mí, pero yo estaba bastante aburrido y cansado. A pesar del optimismo y del aliento de los demás, empecé a perder la esperanza. Tantas citas durante tantos años me habían consumido. Tantas veces había desperdiciado el tiempo o me había esperanzado - sólo para desilusionarme al final. Poco a poco me fui convenciendo de que, por alguna razón, nunca me casaría.

A pesar de todo, encontré una mujer asombrosa y recientemente nos casamos. Aprendí mucho en el camino hacia la jupá y he observado que muchos solteros parecen estar haciendo las cosas bien… y mal. Con el interés de ayudar a otros a evitar el desgaste, aquí hay algunos consejos para solterones (y probablemente para muchos hombres jóvenes también):

1. Volver a la carrera. ¿Qué opción queda?

Más veces de las que quisiera recordar, tuve una o dos citas que pensé que habían sido fantásticas, y terminé descubriendo que la mujer no pensaba lo mismo. Cuando me enteraba de las “malas noticias”, sentía que me habían pateado en el estómago. En todos los casos, llamaba a mi rabino, le contaba lo que me estaba pasando y me descargaba con él. Usualmente era bastante deprimente y melodramático.

Lo que mi rabino me cantaba estaba más cerca de la realidad que mi exagerada impresión de que no había esperanza.

Él escuchaba atentamente y era comprensivo, pero después (y no es broma) me cantaba la letra de That’s Life, de Frank Sinatra: “Me levanto y vuelvo a la carrera”. Él hizo esto cada vez. No puedo decir que me encantó las primeras veces, no armonizaba con mi patético estado de ánimo. Pero eventualmente entendí que lo que mi rabino me cantaba estaba mucho más cerca de la realidad que mi exagerada impresión de que no había esperanza. Sólo necesitaba seguir andando, y aunque podía estar un poco deprimido o necesitar un pequeño descanso, la única opción era volver a la carrera.

2. Ten planes de cita listos para ser utilizados

Yo estaba demasiado ocupado como para estar todo el tiempo pensando en maravillosas nuevas citas. Si te gusta encontrar cosas nuevas para hacer, hazlo. Pero si ser un director de actividades sociales te resulta demasiado, ten unas cuantas ideas de citas que sabes que van a funcionar preparadas de antemano. Ejemplos: una cita en un café (que sabes que encontrarás lugar para sentarte), mini golf, etc. No seas duro contigo mismo. Por lo general, siempre que ofrezcas una o dos opciones razonables tu pareja estará contenta. Ten en cuenta que el objetivo de la cita es conocer a la mujer, no probar todas las opciones de salidas que hay en la tierra o mostrar lo creativo que eres.

3. Si estás saliendo para casarte, actúa consecuentemente

Recuerda por qué estás saliendo, y cuál es el propósito de una cita. No salgas una y otra vez para divertirte. Si bien salir puede ser divertido, asegúrate de aprender sobre la mujer con la que estás saliendo. Ten una idea de lo que quieres preguntar y de lo que quieres saber de ella. De lo contrario, puedes salir muchas veces y no llegar a conocerla más de lo que la conocías después de la primera o segunda cita.

4. Sé indulgente

El tema de las citas requiere “piel dura”. Después de salir por bastante tiempo, uno puede llegar a desarrollar una excesiva sensibilidad con los desaires e insultos, imaginarios o reales. Trata de tener una actitud comprensiva. Sé indulgente. Si tu cita no dice exactamente lo que es apropiado, déjalo pasar. Esto no significa que debes dejar que te pisoteen como un tapete (¡nunca es una buena idea!), pero no hagas un escándalo por cualquier error.

5. Debes estar dispuesto a hacer lo que haga falta

Para encontrar a mi esposa, tuve que estar dispuesto a hacer lo que hiciera falta. Si eso significaba viajar, viajé. Si significaba ir a la casa de alguien para una comida de Shabat, fui. Si significaba ir a un casamentero, fui. Créeme, no me gustó hacer nada de eso. Pero me di cuenta de que necesitaba hacer mi parte en el proceso. No fue fácil, ni barato ni divertido. Pero eventualmente me llevó a conocer a mi esposa. Valió la pena.

6. Anda más despacio

Si conoces a una mujer que te gusta, fantástico. Ahora construye sobre esa base. Muchos hombres largan el rollo de todas sus falencias, debilidades y “problemas” antes de tiempo. ¿Harías esto con un nuevo cliente o con un nuevo colega en el trabajo? Mientras que hay excepciones, la tercera cita no es una señal para bajar la guardia y revelar tus miedos y sentimientos más profundos. Es un poquito apresurado, por decir lo menos. Las mujeres pueden escuchar comprensivamente, y hasta involucrarse en la conversación, pero eso no significa que les gustes más o que se sientan más cerca de ti. Es un poco atrevido compartir tanta información tan rápido, crea una falsa intimidad. Es como poner un plato de cocina francesa que necesita cocción lenta en el microondas.

Sí, debes compartir. Pero ve de a poco.

Cuando hablamos sobre otras partes de nuestras vidas (trabajo, sinagoga, etc.) solemos ser positivos y optimistas, y tenemos una actitud de “yo puedo”. Debes tener una actitud similar sobre ti mismo. No sugiero que mientas o que te cierres. Sugiero que te frenes. No hace falta largar el rollo demasiado temprano.

Sí, es verdad, ciertamente necesitas compartir - ¿cómo vas a generar una conexión con una mujer si no es así? - pero asegúrate de ir despacio.

7. Escucha lo que las mujeres dicen

Las mujeres me dijeron que no les gustaba salir sin saber antes si irían a cenar o no (para comer antes si no cenarían). No les gustaba salir (las primeras veces) con alguien que no tenía un plan claro para la cita. Prefieren tener una opción para la salida (¿Quisieras ir aquí… o aquí?). Si las mujeres en tu vida te dan consejos sobre citas, escúchalas. Seguro te será de mucha ayuda.

8. Más allá de todo, diviértete en la vida y también en las citas

Sí, es difícil ser un solterón. “Está bien, próximo tema por favor”. Esa tiene que ser tu actitud (salvo las conversaciones que tienes con tus amigos más cercanos). La gente escuchará, sonreirá, pero no ganas nada siendo el soltero enojón que siempre habla sobre terribles primeras citas, pésimas casamenteras y páginas de internet para citas que dan lástima. Sonarás amargo, serás amargo, y te concentrarás en las cosas malas de la vida en lugar de las buenas.

Compartir una anécdota divertida de vez en cuando está bien, pero no te conviertas en un quejoso.

En lugar de enfocarte en lo que te falta, disfruta la vida, haz cosas divertidas y significativas. No esperes que el matrimonio te dé permiso para salir de vacaciones, ser voluntario en algo, recibir gente… o lo que sea. Y disfruta tu cita. Después de todo, las mujeres se sienten más atraídas por alguien feliz y optimista.

Mientras estás saliendo, estás en una lista de espera para casarte… asegúrate de disfrutar la espera. Y recuerda una cita de Winston Churchill que me mantuvo activo: “Nunca, nunca, nunca, nunca te des por vencido”.