Hace tres años atrás un amigo mió conoció a una mujer. Después de dos semanas cuando me dijo que ella era "la indicada", le comenté amablemente que le demora más tiempo a Amazon.com enviarme un libro por correo que a él decidir su futuro. Estoy feliz de poder contarles que ellos siguen enamorados, están casados hace dos años, y no hay ninguna duda de que se pararon bajo la jupá junto a su alma gemela.

Que suerte la de ellos. Para el resto de nosotros, el camino hacia el matrimonio no es tan claro. Uno llega a un punto en la relación donde sólo hay 2 opciones: "hazlo" (todos los preparativos de la boda) o "muere" (adiós a la relación). ¿Y como debería uno saber que hacer?

"Lo amo", pensamos, pero ¿es ésta la persona con la que quiero estar el resto de mi vida?

Puedes quedarte pensando mucho en esto, incluso tanto tiempo que quizás todo el esplendor de la relación se desvanezca y de repente han pasado 3 años, y alguien te pregunte: ¿Por qué no funcionó con fulano? Y tú no sepas que responder.

Aún peor es ser atrapado por la curiosidad y la felicidad que un nuevo amor ofrece –ese embriagante "cielo en la tierra" del nuevo enamoramiento- y después descubrir (cuando el contrato del servicio de comida ya ha sido firmado) que ella quiere comprar una pequeña casa en México y tú esperabas criar una gran familia en Santiago.

En cualquier extremo de la escala que estés, el hacerte algunas preguntas honestas puede ayudarte a que te des cuenta si tienes las bases necesarias para triunfar en el matrimonio.

La Comunicación es Esencial

La buena comunicación es de gran ayuda en todas las relaciones, pero un matrimonio no sobrevivirá sin ella. Entonces, tienes que averiguar si tú y tu pareja pueden hablar y compartir sus cosas abiertamente. ¿Puedes expresar tus sentimientos, necesidades, y compartir cuando estás herido? ¿Acaso tu pareja te escucha y te entiende (o por lo menos intenta)? ¿Escuchas a tu pareja y te sientes cómodo cuando es franco contigo?

Más que sentimientos, tienes que estar dispuesta a discutir asuntos de la vida. Una comunicación sólida NO es comentar que te encantaría que tus hijos tengan su color de ojos. ¿Puedes hablar sobre tus fortalezas y debilidades, tu visión de una familia y como debería funcionar, tus prioridades, tu actitud frente al dinero, y cómo quieres estructurar tu vida diaria?

¿Qué pasa cuando no estás de acuerdo? ¿Pueden los dos tomar un problema doloroso o difícil y resolverlo? Resolver problemas esta formado por: discusión y solución, no es sólo un alto al fuego o tratar de convencer al otro para que piense como uno. Enviar flores u ofrecer un masaje no se llama "resolver un problema".

Preocúpate si te encuentras a ti mismo constantemente sofocado por sentimiento de enojo o resentimiento, o si sientes que tu pareja no es abierta y honesta contigo. Preocúpate mas, si sientes que estas evadiendo discusiones serias, o si te retienes de expresar tus verdaderos sentimientos, metas y opiniones, porque te preocupa lo que tu pareja pueda llegar a pensar o decir.

Un matrimonio "light" no funciona en el largo plazo. Debes sentirte seguro expresando tu verdadero ser interior a tu pareja.

Cuestión de Enfoque

Es esencial que tu pareja conozca tu verdadera personalidad. Después de todo el matrimonio se trata de construir una vida juntos. Una vez que le hayas comunicado tus sentimientos, esperanzas y sueños, tienes que fijarte que lo que tú esperas de la vida sea igual a la visión de tu pareja.

Las preguntas más importantes y obvias son los hijos (si quieren ahora o después, y cuántos), asuntos religiosos, y las prioridades tales como el balance entre el trabajo y la familia. Si estás buscando una esposa que esté en casa con los hijos tiempo completo, entonces deberías aclararlo antes de comprometerte con tu novia que es socia en un estudio de abogados. Si quieres un automóvil nuevo cada dos años, vacaciones lujosas y ropa de diseñadores, asegúrate en casarte con una mujer a la que no le interese tu horario de 60 o 70 horas de trabajo a la semana. Si la religión es importante para ti, no te cases con alguien que mira la espiritualidad como un manojo de tonterías.

Las diferencias en esas áreas pueden destruir un matrimonio antes de que empiece.

No te detengas ahí. Tu visión debe incluir aun las cosas más pequeñas.

Si te gusta mucho el entretenimiento, puedes estar frustrado con una esposa que ve su casa como un santuario al que no pueden entrar otras personas. Si te gustan las caminatas y ejercitarte, quizá tengas problemas con alguien que siente que ir de compras a la farmacia ya es una actividad atlética.

Pequeñas Diferencias

Ambos miembros de la pareja deben darse cuenta que uno y otro no van a ser iguales. Gracias a Dios, nadie nunca lo será. (Y la idea de casarte con tu mellizo es de cualquier manera desagradable). Ser diferente el uno del otro no es solamente normal, natural y saludable; es inevitable.

La pregunta es, si las diferencias son en asuntos que los apartarán, o que los unirá como un imán.

También es esencial reconocer que mientras más tiempo has estado soltero, tus costumbres estarán más arraigadas en ti. Entonces, no dejes que pequeñas cosas se interpongan con tu felicidad. Acepta que tu pareja gozará con actividades distintas, hará las cosas de manera distinta y tendrá opiniones diferentes.

Los problemas aparecen incluso en las parejas más compatibles. Unos amigos míos pasaron su primer año de matrimonio en una batalla sobre si el papel higiénico debería rodar de arriba o de abajo. Ellos eventualmente resolvieron su crisis, y están ahora discutiendo desde donde debe ser apretado el tubo de la pasta de dientes.

De todas maneras, mientras más campos minados sean eliminados mejor será. El amor puede conquistar muchas cosas, pero no puede sostener una pareja que marcha en diferentes direcciones.

Resolver un problema no significa que los dos tienen que hacerlo solos. Si no estás seguro que un problema pueda ser superado sin ayuda, consulta con un rabino o con un consejero de confianza.

El Primer Paso

Si tienes todas las bases correctas, lo que más necesitarás será un ajuste en tu actitud.

Fueron las comedias de Shakespeare las que nos enseñaron a ver las bodas como un final feliz. Pero el poeta se equivocó; tu boda debe ser un comienzo feliz.

Una buena base determina si se acercan o no a la jupá. Pero quizás, lo más importante a saber, es que la jupá solamente es el comienzo.

Al principio se construye los cimientos para después construir el edificio. Completar el edificio, en este caso, tomara toda una vida. Si los cimientos están firmes, y los dos están decididos a que funcione, tendrás una oportunidad de conseguir el final feliz mucho antes de que se cierre el telón.