Cuando doblo mi ropa a veces me doy cuenta, dolorosamente, de mis medias solitarias. Ya sabes, esas que se separan misteriosamente de su pareja. Generalmente vuelvo a colocar esas medias solitarias en su cajón, con la esperanza de poder encontrar su pareja en la próxima lavada. Pero cada vez que voy a buscar un par de medias, no puedo dejar de notar cuán solas y sin propósito se ven, en un mar de pares perfectamente doblados que esperan ser usados.

Recientemente he empezado a preguntarme si esa es la manera en que el mundo de los casados mira a los "solterones", el grupo de 30 años y más que todavía no ha encontrado su alma gemela. Esto explicaría la enorme cantidad de foros y conferencias dedicadas a la "crisis de los solteros", y porqué tantas personas casadas (con buenas intenciones), que me conocen por primera vez, me atacan a preguntas acerca de mi vida amorosa olvidándose de cualquier otro tema.

Por una parte, aprecio mucho su atención y preocupación y me siento muy bien con sus intenciones de querer encontrarme una pareja. Pero por otra parte, me pregunto, ¿cómo una persona que cree en la visión judía de que cada individuo es un mundo entero, puede tratarme de forma tan unidimensional? Supongo que ellos asumen que el mundo de solteros es un mundo plano.

Hace unas semanas atrás, participe en un encuentro de solteros judíos llamado "Connect 4". Aproximadamente 320 personas fueron divididas en dos grupos, separados por edades, de 24 a 34 y de 35 para arriba. A cada género se le dijo que se juntara con una persona de su mismo sexo. Los pares de hombres formaron un círculo alrededor de los pares de mujeres, y así cada hombre estaba parado frente a una mujer. En esencia el juego era una cita doble rápida: dos mujeres conversaban con dos hombres al mismo tiempo y después rotaban al próximo par de hombres.

Aunque era una buena idea, en la práctica apenas podía escuchar lo que mi pareja de 3 minutos decía por sobre el ruido de las otras 319 personas que también estaban conversando al mismo tiempo, y tampoco se podía escuchar al encargado decir que rotáramos de pareja. Muchos hombres simplemente se negaron a rotar, ya que habían entablado una conversación seria con una pareja potencial. Al final, sentí como si me hubieran estrujado dentro de una secadora. Al igual que mi media solitaria, salí con electricidad estática, un poco descolorida y sin mi pareja.

Claro esta, la gran diferencia entre una persona y una media es que la media no puede cambiar, no les pueden salir líneas o manchas de colores, ni tampoco pueden aspirar a ser más que un pedazo de tela e hilo. Las personas por otro lado, pueden estirarse a sí mismas, pueden coser sus huecos, reparar los huecos de otros, y explorar la misma materia con que fueron creados. Si trabajan muy duro, pueden incluso cambiar sus manchas.

Para adolescentes tardíos como yo, estar soltero puede ser una oportunidad de crecimiento muy valiosa y necesaria, un tiempo para descubrir el verdadero interior de uno y para curar viejas heridas emocionales. Murray Bowen, un famoso terapeuta y analista de familia, declaró que las personas tienden a escoger parejas con los mismos niveles emocionales y de madurez que ellos mismos. Un ejemplo: personas felices se casan con personas felices, personas infelices se casan con personas infelices. Si sigues la lógica, es fácil ver como el estar soltero puede ser aprovechado como un tiempo de superación personal que llevara a una relación sana y madura. ¡Sólo piensa en todos los divorcios que pudieron haber sido prevenidos si más personas se hubieran tomado el tiempo necesario para trabajar en ellos mismos antes de correr al matrimonio!

Siendo una mujer de 38 años que no se ha casado todavía, trato de aprovechar el tiempo de soltera de una buena manera, aprovechando las oportunidades para pulir mis habilidades, cultivar nuevos intereses, mejorar las relaciones familiares, nutrir relaciones con amigos, darle un uso constructivo a mis talentos y profundizar en mi relación con Dios. Incluso la paso bien.

El camino que lleva al matrimonio, incluso si es largo, también puede ser llenado de significado y propósito. Yo pienso a mis ancestros judíos como ejemplos a seguir. Después de todo, ¿acaso era relevante el estatus matrimonial de Miriam cuando tomó sus tambores para acompañar el canto de la victoria? ¿Acaso fue el acto leal de Ruth menos impresionante ya que ella era viuda? Y creo que el hecho de que Iaacov haya tenido que pelear contra el ángel solo, sin la seguridad que representa el tener a sus mujeres e hijos junto a él, también dice algo.

No hay duda que un matrimonio feliz y una casa judía son una hermosa bendición. Espero pronto tener la bendición de ambas. Pero también sé, que porque he tenido tiempo para crecer, tomaré mejores decisiones de las que hubiera tomado cuando era una chica confundida e insegura de 28 años. Por esta razón, y otras que ya he mencionado, animaría a todos esos casamenteros o a aquellos que aspiran a serlo, a que se fijen en la profundidad del alma de cada chico y chica soltera que conocen. Quizás, pensaran dos veces antes de tratar de unir una media de color rosa con una media de color rojo, solamente porque pertenecen la misma familia por su tonalidad.