Mi novio y yo estuvimos conversando durante algunos meses acerca de casarnos. Todos a nuestro alrededor esperaban ansiosos la alegre noticia. Yo, como su leal novia, hacía todo lo necesario para que todos estén felices. Llamaba a sus padres diciéndoles que "no lo presionen", y lo defendía a cada minuto: "No lo apuren, nos comprometeremos cuando sea el momento". Yo era un pilar de felicidad y fe, entre los cambios de humor que tenía.

Después del segundo mes, los cambios de humor aumentaron. OH, sí que aumentaron.

Sin ser muy emocional (después de todo, soy mujer), soy relativamente centrada. Pero, no en ese entonces. Sentí un cambio inesperado; me sentí sensible y pegajosa cuando siempre fui compresiva e independiente. Me convertí en hipersensible y delicada. No podía reconocerme.

Todos a nuestro alrededor esperaban ansiosos la alegre noticia.

Y pasado el tiempo, no lo pude reconocer. Al igual que la percepción exagerada del adolescente en un comercial de crema para el acné, que hace que un granito parezca una piña, sus defectos comenzaron a verse gigantes, y crecían cada día. Cosas que yo apenas había notado, ahora eran insoportables; debilidades que veía con cariño ahora las detestaba.

Me tomo un tiempo entender lo que ocurría. Mi naturaleza es romántica, pero soy lo suficiente práctica para saber que los matrimonios y las parejas no son perfectos. No buscaba la perfección; buscaba un hombre que me ame, alguien con quien yo pudiera "trabajar". Yo reconocía sus faltas y limitaciones, y había decidido que podía vivir con ellas; al igual esperaba que él viviera con mis defectos.

Nunca anticipe que no podría vivir estando "en lista de espera".

No Cocines Tu Amor de Más

Me sentí como una videograbadora en "pausa". La mayoría de éstas tienen una opción de seguridad que detiene la máquina automáticamente: el "auto stop". Esas que no distorsionan las imágenes ni malogran las cintas.

¿Por qué? Las relaciones son dinámicas. Crecen y cambian constantemente. Una relación sana evoluciona de la atracción inicial para convertirse en una relación suave y duradera. Comienza desde las etapas del amor inocente, y luego crece al amor maduro; de las primeras citas, al compromiso matrimonial, y luego a tener hijos... y así sucesivamente.

Los adultos maduros "necesitan" avanzar en sus relaciones por estas etapas. Quedarse en un nivel por mucho tiempo es como estar estancado y moribundo; muy intenso para sentirse cómodo. En cualquiera de los casos, no es sano para una relación ni para la pareja que está en ella.

Me sentía como una videograbadora en una "pausa" infinita.

Mi novio y yo alcanzamos una intensidad emocional que yo no podía soportar. Yo podía apagar el ruido externo que recibía (mi madre llamaba para asegurarse que sus vacaciones de junio no interfirieran con "mmm..... Los planes"), pero en mi interior comenzaba a sentirme como una olla a presión.

No estaba preocupada por las intenciones de mi amado. Él, después de todo, me repetía sus intenciones constantemente. Él decía cosas como "cuando estemos comprometidos", y conversábamos de nuestro futuro. "Él no tiene miedo de comprometerse", yo le insistía inocentemente a mis preocupados amigos y familiares. "Él sólo está esperando el mejor momento....".

Suficiente para Derretirme los Nervios

Cada vez que estábamos juntos, no podía relajarme: ¿será este el día, la noche, cualquier cosa? Yo esperaba que él dijera una combinación mágica de palabras y yo murmuraría una respuesta y podría seguir con mi vida.

Suficiente para derretirle los nervios a cualquiera.

Él no entendía. Así que no me sorprende que se haya desanimado con mis cambios. ¿Cómo podría culparlo? Él estaba comprando el anillo (lento, muy lentamente) para una mujer que cada día conocía menos. Parecía que no tenía sentido insistir, como yo lo hice, que las cosas iban a ser distintas "cuando nos comprometiéramos". ¿Por qué serían diferentes? ¿Qué me pasaba?

Meses atrás, una amiga me aconsejo que no llevara mi relación de forma tan casual. "Siéntate en la baranda mucho tiempo y te dolerá el trasero", me dijo, "Comenzarás a buscar formas de salir de ella, de una manera u otra".

Hubo millones de "momentos correctos".

Las relaciones como todo en la vida tienen su momento. Si estás cocinando algo, te fijas cuando está hirviendo y lo sacas del fuego en el momento exacto. Si esperas mucho tiempo, la olla hierve y la consistencia cambia para siempre. Es la diferencia entre una deliciosa pasta al dente y una gran masa de pasta.

El Momento Mágico

Mi novio me dijo que quería que todo ocurriera en el momento correcto, que fuera mágico. ¿Cómo lo puedo explicar? El tiempo pasó. Hubo millones de "momentos correctos", y cada uno de ellos pasó; cada uno llevándose un pedacito de mí y de mi fe en que nuestra relación era lo correcto.

El momento correcto es cuando las dos personas están listas. Si él no estaba listo, debió habérmelo dicho hacía ya mucho tiempo. Y si lo estaba, ¿por qué estaba yo todavía esperando? Miré a este hombre a quien amaba y vi indecisión y debilidad. Aquí estaba él, tratando de asegurarse que el anillo, el escenario y el momento fueran perfectos. Era romántico y tierno....pero esa ilusión no hizo mucho para cambiar la realidad de lo que ocurría. Yo estaba "en espera", me reconfortaba repetidamente diciéndome que algo iba a ocurrir, pero nunca llegaba.

La magia se había ido. El tiempo había pasado y mi olla hirviendo se rebalso. La consistencia y el sabor habían cambiado irrevocablemente y las cosas se veían diferentes para mí. ¿Fue vacilante por temor, o fue la acción correcta? ¿Si él me hubiera propuesto matrimonio en el momento correcto, las cosas hubieran cambiado y resultado mejor? Nunca lo sabré.

La disyuntiva que enfrentamos era que yo necesitaba seguir adelante o terminar la relación, y su indecisión enveneno la relación. Mirando hacia atrás, me pregunto si hubiera podido tener más control sobre mis reacciones, o si él hubiera podido tener más valentía y tomar la decisión.

Todos caminamos en una cuerda floja cuando estamos en una relación, monitoreando el momento para avanzar; tratando de saber si estamos listos para hacerlo. Nunca entendía a las personas cuando hablaban melancólicas sobre "relaciones ya pasadas", que habían perdido alguien que querían porque "el momento no era el correcto".

Ahora lo entiendo.