La siguiente estadística me da escalofríos en la espalda. Estados Unidos tiene la tasa de divorcio más alta en el mundo. De acuerdo a las tasas actuales, se puede esperar que aproximadamente la mitad de todos los matrimonios de Estados Unidos terminen en divorcio.

Imagínate que estás a punto de abordar un avión cuando el piloto dice, "Las estadísticas confirman que es esperable que la mitad de los aviones que van a despegar hoy, se estrellen". ¿Qué harías? ¡Correrías para bajarte de ese avión!

A pesar del alto número de divorcios que están teniendo lugar delante de nuestros ojos, la gente aún quiere casarse. Y aquí viene el asunto interesante: Ninguna pareja se casa con la intención de divorciarse.

Todos creemos que nuestro matrimonio va a ser exitoso. Sin embargo, las estadísticas prueban otra cosa – la mitad de ellos fracasará.

Hay dos cosas que debemos preguntarnos:

1) ¿Cuál es el problema?

2) ¿Qué cosa debe cambiar?

Encontrando Sentido

Todos hemos escuchado que "el amor lo conquista todo". Muchas parejas creen en lo más profundo de su corazón que si hay suficiente amor entre ellos, todos los problemas pueden superarse. Pero estas expectativas frecuentemente conducen a las desilusiones amorosas. La experiencia muestra que puedes amar profundamente a alguien y aún así optar por divorciarte.

Sí, estar enamorado ayuda. Sin embargo, un matrimonio sólido se basa en algo aún más fuerte: compartir y perseguir metas de vida en común.

 

Incluso cuando ambos tienen valores hermosos y cautivadores pueden divorciarse por la falta de una meta de vida en común.

 

He conocido parejas que no pueden ponerse de acuerdo en metas importantes, incluso básicas. Por ejemplo, la esposa quiere un hijo y el marido no. ¿Cuál es la probabilidad de que esta pareja permanezca unida si cada uno está fuertemente comprometido con su posición? Las múltiples razones por las que se casaron aún están presentes. Los dos tienen muchos valores hermosos y cautivadores. Los dos son sensibles, tiernos, intelectuales, tienen buen humor, son alegres y ambiciosos. Pero pueden llegar a divorciarse por la falta de metas comunes de vida, en este caso, tener hijos.

Las metas de vida no cumplidas destruyen incluso el más sólido de los matrimonios. La búsqueda de sentido usualmente sobrepasa al amor. Sin un sentido compartido, el divorcio puede estar justo a la vuelta de la esquina.

Gail Sheehy cita una encuesta en su exitoso libro "Pathfinders": ¿Qué necesitas tener en tu vida para que sea una buena vida? Más de 60.000 personas fueron encuestadas. Gail Sheehy utilizó esta información para concluir que el primer indicador de calidad y bienestar es "el significado y el sentido en sus vidas".

Esta necesidad de orientar la vida es relevante tanto para las parejas como para las personas.

Si estás considerando casarte, necesitas compartir con la otra persona esas cosas que son las más importantes para ti. Esto no significa simplemente relatar una historia personal de actividades. No disfrutamos del otro solamente porque los dos amamos el golf o la comida china. Sino por compartir y moldear las metas principales de la vida que emanan de nuestros sueños y deseos más preciados. Eso es lo que hace florecer un matrimonio.

Creo firmemente en este principio, "Si eres un soltero confundido, lo más probable es que seas un casado confundido". ¡Nunca cometas el error de pensar que el matrimonio resuelve las preguntas existenciales de la vida! Estar casado, incluso felizmente casado, no es tu propósito en la vida. Debes conocer, de la mejor manera posible, tus objetivos de vida antes de buscar pareja. ¡Imagina la carga de tu pareja si debe guiar tu vida! El propósito y significado propio viene de adentro, nunca puede ser impuesto desde afuera. Cada uno de nosotros debe ser su propia persona; fiel y leal a sus principios.

Metas Compartidas

Respetar a la pareja es una parte crucial de un matrimonio feliz. La tradición judía nos enseña que la razón principal por la que una mujer respeta a un hombre es por el sentido en su vida. Una mujer no se impresiona por un hombre que "ha perdido su rumbo". Un hombre soltero interesado en casarse debe saber a dónde quiere ir en la vida y cuáles son los hitos que encontrará en el camino.

Una mujer debe preguntarle a un hombre: "¿A dónde te ves en 5, 10, 20 años más?". Escucha cómo pinta el cuadro de su vida. ¿Es sólo en términos de logros financieros? ¿Incluye matrimonio y familia? ¿Y qué hay de la relación con su comunidad? ¿Y sobre su desarrollo como ser humano?

 

Una mujer debe preguntarle a un hombre: "¿A dónde te ves en 5, 10, 20 años más?

 

Reflexiona sobre si su sueño es tu sueño. Recuerda: el matrimonio se trata de luchar juntos por metas de vida compartidas.

Prácticamente hablando, si te quieres casar, busca a alguien que esté persiguiendo y viviendo un sueño de vida que esté en sincronía con el tuyo. No te cases con el estilo de vida de otra persona. Puede ser que te levantes algunos años después y te encuentres en un matrimonio que va en una dirección equivocada.

En resumen, tienes que conocer a dónde quieres llegar y luego buscar a una persona que vaya en el mismo camino. ¿Cómo puedes hacer esto? Fácil. Primero, haz una "cita" contigo mismo. Descubre qué cosas te emocionan, qué valoras, qué quieres lograr en tu vida.

Después de eso, y sólo después, empieza a buscar pareja. Busca a esa persona especial que comparta tus metas. Recuerda, una vez que tienes claridad sobre lo que realmente quieres, tendrás mejores probabilidades de encontrar a la persona "correcta" para compartir tu vida.

Descubriendo las Metas de Vida

Estudios han demostrado que las personas que reflexionan sobre sus metas y se comprometen con ellas escribiendo, son con más frecuencia, las que "lo logran". Dedica 5 a 10 minutos al día durante el próximo mes a escribir lo siguiente. (Confía en mí, lo mejor es ocupar lápiz y papel).

1.- ¿A dónde me veo en uno, cinco y 20 años?

2.- Si en muchos años más hiciera un recuento de mi vida, ¿mi pareja sería parte de mis logros y en qué forma?

3.- Haz una lista de las cosas que respetas en otras personas. ¿Cuáles de estas cosas me gustaría que mi pareja tenga?

4.- Tómate un tiempo y prioriza dentro de esa lista. Categoriza las virtudes en: a) virtudes absolutamente fundamentales que no puedes transar, b) virtudes importantes pero no críticas y c) "puedo vivir sin esto pero sería increíble tenerlo".

5.- Discute el sentido de tu vida y tus metas con la persona con la que estás saliendo. Utiliza ese factor de compatibilidad como una medida para juzgar si él/ella es la persona "correcta".

Los verdaderos logros nunca son instantáneos, sino que son una serie de decisiones correctas. Incluso después de dedicar el tiempo necesario descubriendo tu objetivo en la vida, no pongas tu vida en "piloto automático". Debes revisar tus aspiraciones y modificarlas o cambiarlas cada vez que sea necesario.

Los sabios judíos entendieron esto, sugiriendo que este proceso contemplativo debe continuar a lo largo de un año. Todos necesitamos "revisiones" periódicas. Existe la revisión anual en Rosh Hashaná. Luego hay 12 mini revisiones mensuales que se llevan a cabo al comienzo de cada mes hebreo (Rosh Jodesh). En Shabat reflexionamos sobre la semana pasada. Y para individuos muy conectados, hay dos sesiones diarias de calibración, al comienzo de cada día y nuevamente antes de ir a dormir.

Ajusta tu sentido en la vida y antes de que te des cuenta, tendrás un/a compañero/a para compartir tu vida.