Personalmente, yo siempre soñé con un hombre que viniera sin requerir ensamblaje. Por eso me sorprende enormemente que tantas personas piensen en las relaciones a largo plazo como "proyectos de remodelación".

"Él es grandioso, pero no puedo esperar a cambiar por completo su guardarropa..."

"Tan pronto como nos casemos, ella estará más interesada en las cosas que a mí me interesan..."

Hey, Vamos. No te cases con alguien a quien deseas cambiar.

Para parafrasear a Billy Joel, ámalo/la simplemente de la forma que es. Hay una razón simple para adoptar este lema: ¡el enfoque “constrúyalo usted mismo” no funciona!

No es que tu futuro cónyuge no cambiará. De hecho, ten la seguridad que la persona con la cual tú te casas no será la misma persona en 10 años. Y tú tampoco.

En las películas, el matrimonio tiene un final feliz. En la vida, es el principio de un trabajo de por vida. Ustedes dos cambiarán y crecerán - probablemente crecerán también hacia los costados y perderán algo de pelo. Pero esto, está más allá de tú control.

Y deberías aceptar esta idea de antemano.

Creciendo Juntos

 Hay un viejo cliché que dice que las mujeres se casan con hombres pensando en que ellas los pueden hacer cambiar, mientras que los hombres se casan con mujeres que ellos piensan que nunca cambiarán. Mmm… tengo una leve sospecha de que hay muchos tipos por ahí que piensan que su fascinación por el fútbol puede ser transferida a sus novias. ¡Sí, claro!

Ten la seguridad de que la persona con la cual te casarás no será la misma persona en 10 años. Y tú tampoco.

La gente enamorada y comprometida debería ver claramente los rasgos y características de cada una – así como las debilidades y defectos. Tú tienes que ser capaz de aceptar las imperfecciones de tú amado. Recuerda: tú eres imperfecta también. (Chocante. Sí, lo sé).

El amor incondicional o, quizás más apropiadamente, amar los defectos de tú cónyuge, es el pilar esencial de un matrimonio exitoso. Tanto tú como tu cónyuge tienen que sentirse aceptados, tal como son.

Llegar a ser uno en el matrimonio no significa perderse a sí mismo completamente. Mientras más fuerte sea tu sentido de ser, más fuerte será el matrimonio. No esperes necesariamente que el hecho de casarte "te completará". Esto no solucionará tus problemas, no te hará una persona feliz ni llenará tu carencia de amor propio.

Tú tiene que sentirte confiada de que tu compañero te ama, con tus defectos y todo. Llenar constantemente las expectativas es una proposición que fallará. Tú tienes que sentirte cómoda siendo completamente tú, y confiar en que tu compañero no te querría de otra manera.

 El judaísmo pide que los cónyuges se ayuden uno al otro a esforzarse por ser la mejor versión de ellos mismos (suena como algo que una concursante de desfile de belleza podría decir). Esto significa que tú quieres ser capaz de ayudar a tu compañero a canalizar sus talentos y a pulir sus imperfecciones. Jugar el juego de la cariñosa animadora o el entrenador está bien con moderación, pero no se necesita mucha sabiduría para entender que un "sargento instructor" no es un papel apropiado en la mayoría de las relaciones.

Inspira y anima a tu pareja – si tú piensas que está abierta a ser inspirada – a conseguir más en su carrera, a hacerse una persona más agradable, a vestirse con más estilo, a masticar con su boca cerrada.

Tú puedes ayudar a tu compañero a trabajar en sus imperfecciones, pero esto no es algo que puedas controlar.

Y tienes que preguntarte: ¿Puedo vivir con aquellas imperfecciones?

 Tú y Yo Contra el Mundo

Una prima mía tiene una tendencia a hacer comentarios u observaciones ligeramente sórdidas. En respuesta, su marido con frecuencia recuerda el gran equipo de comediantes Burns-Allen (marido-esposa) y afectuosamente comenta, "Di Buenas Noches, Gracie". Él ve sus ocasionales destellos como una debilidad encantadora; esto hace que la adore tanto más. Y, como George y Gracie, la pareja es un equipo.

Las parejas más fuertes son aquellas que se ven a sí mismas como una unidad. 

Los expertos dicen que las parejas más fuertes son aquellas que se ven a sí mismas como una unidad, quiénes se unen en tiempos de crisis.

El rabino Aryeh Levine una vez le dijo a un doctor: "La pierna de mi esposa nos duele". Él entendió que, en el matrimonio, dos se convierten en uno.

 ¿Pueden tú y tu compañero consolarse el uno al otro? ¿Puedes tú colocar el bienestar de tu matrimonio a largo plazo por encima de tu placer o comodidad a corto plazo? ¿Puedes tú darle libremente a la persona que amas? Ten cuidado si tu compañero no puede proveerte de apoyo emocional, o si él/ella se marcha en tiempos difíciles. Arranca si no estás seguro/a que confías en él/ella.

Mientras avanzas en el noviazgo y evalúas si quieres sellar la relación bajo la jupá, tú querrás tratar de destapar las raíces de cualquier capricho extraño o mal comportamiento.

Pasa unos días con tus futuros parientes políticos. Con un pequeño esfuerzo y observación, verás varios patrones que hicieron que tú querido/a sea la criatura compleja que es.

Una buena amiga me dijo una vez que el amor no es una emoción, es una decisión. El matrimonio, ella dijo más adelante, es un compromiso a comprometerse. Si estás a punto de casarte, tienes que saber que no hay tal cosa como un compañero perfecto.

Solamente hay alguien a quien tú amas, quien te ama, quien comparte tus valores y quien quiere construir una vida contigo. Él/ella será imperfecto. A veces, la persona más maravillosa del planeta tierra. Y a veces, él/la más despistado/a.

 Lo que hace que un matrimonio sea exitoso es que ambos estén igualmente comprometidos durante los tiempos difíciles. Básicamente, ese compromiso es lo que los hará ser "el uno para el otro".