¿Cuánta gente todavía está a la espera de su "alma gemela"? ¿Esperas tú "los fuegos artificiales" o el sentimiento de "se me movió el piso"? ¿Y la sensación de las "mariposas en el estómago" o "las estrellas en los ojos" que son las señales reveladoras de la dicha y felicidad matrimonial garantizada?

¿Acaso piensas que ya has encontrado y ya has rechazado a tu "pareja hecha en el cielo" porque no la reconociste? La tradición judía advierte que somos capaces de hacer exactamente esto.

Ejemplo:

 Joe es un maravilloso tipo con mucho talento y empuje. Él trabaja mucho en el desarrollo de su vida personal y laboral. Él ha invertido horas forcejeando con lo que quiere lograr y como llegar a conseguirlo. Habiendo gastado sus 20s y el principio de sus 30s ejecutando las etapas más tempranas de su plan de vida, él está listo ahora para instalarse y casarse. A pesar de provenir de una familia de clase media baja, Joe decide que él merece más que eso. Durante los años, él ha visto que tiene lo que se requiere para codearse con los del jet set. Habiendo trabajado mucho para llegar a donde está hoy, siente que ya ha "pagado su cuota" y se ha ganado algo mejor. En otras palabras, quiere casarse con alguien con dinero.

Él conoce a una maravillosa mujer joven en una fiesta. Ellos congenian. Comparten muchas cosas importantes - valores, aspiraciones de vida y expectativas matrimoniales. Y para más remate, ellos tienen química. Pero a pesar de siete emocionantes y significativas citas, Joe todavía está inquieto sobre la situación financiera de la mujer. Después de más citas investigadoras, Joe descubre que ella no es una mujer de dinero, entonces termina lo que pareció ser una relación prometedora.

Imagínate si en el momento crítico de la elección, Dios le informa a Joe: "¡Ella es para ti, ella es realmente tu otra mitad!".

Si piensas que no te conoces a ti mismo, entonces, estás buscando una relación para un “falso tú".

¿Qué diría Joe? "Pero ella no tiene el dinero que yo busco".

Entonces Dios lo presiona. "¿Quién dijo que casarse con alguien de dinero es lo mejor para ti? ¡La mujer que tú sueñas es una mujer equivocada! Tú necesitas exactamente lo que Yo te he enviado, ni más, ni menos".

El problema consiste en que Joe está buscando una "pareja hecha en el cielo", con expectativas inadecuadas. Lamentablemente, muchos de nosotros desesperadamente nos agarramos a aspiraciones de relación que no están intrínsecamente bien para nosotros. Éstas podrían ser emocionantes, atractivas y superficialmente deseables - pero no sanas a largo plazo.

Confeccionando la pareja perfecta

La llave del descubrimiento y reconocimiento de tu "otra mitad" es tener un exacto conocimiento de ti mismo. Si piensas que no te conoces a ti mismo, entonces, estás buscando una relación para un “falso tú". ¡Si arrancas tus prejuicios y buscas tu verdadero tú, verás que una "pareja ideal" puede no ser adecuada en lo absoluto! El hombre o la mujer de nuestros sueños podrían parecer correcto/a debido a la lujuria. O quizás somos atraídos a una relación que permite que cada uno continúe con sus malos hábitos. Al final, esta es una relación de conveniencia, no una relación de amor.

Para la mayor parte de las personas el criterio para el componente "hecho en el cielo" de su relación es la química. ¿Cómo nos llevamos? ¿Nos sentimos bien juntos? ¿Siempre tenemos algo para decirnos el uno al otro? Si es fácil y siempre estamos en sincronización y libres de conflictos, entonces, ¡ellos deben ser los elegidos! Pero, en verdad, el estándar debería ser categóricamente diferente.

La tradición judía dice que aun si encuentras la mina de oro y sales con tu bashert (alma gemela), debes esperar encontrarte con algunos inconvenientes. No importa con quién salgas, siempre habrá algunos puntos complicados en el desarrollo de la relación. "Pareja hecha en el cielo" no significa libre de a arrugas. La pareja perfecta nunca llegará automáticamente y sin esfuerzo, sino que con grandes inversiones de buena voluntad y energía.

Nuestra primera preocupación debería ser: ¿Es la relación buena para mí? ¿Me ayuda a mejorar de verdad? Idealmente, una relación debería ayudarme a superar lo que yo nunca podría conseguir solo/a.

La mejor relación funciona de un modo divino: sentimental, considerada, sana, honesta, centrada en el otro, profunda, significativa, divertida y nutritiva. Este tipo de vida nunca llega fácil, pero es la marca registrada de una "pareja hecha en el cielo".

Preguntas de prueba

1. ¿Si tú fueras a encontrar tu "pareja hecha en el cielo", cómo esperarías sentirte al final de la primera cita?

2. Pregúntale a tres parejas que están felizmente casadas: ¿sintieron "campanas" "o fuegos artificiales" cuándo salieron por primera vez, o fue algo que creció con el tiempo?

3. Mirando hacia atrás sobre relaciones pasadas, ¿piensas que saliste con alguien con quien podrías haberte casado pero elegiste no hacerlo? Si fuese así, ¿tu decisión fue quizás porque tú esperabas demasiado? ¿Podrían haber trabajado las cosas con el tiempo?